Las maldiciones más famosas en el deporte mundial

Las maldiciones más famosas en el deporte mundial

América, Atlético de Madrid, Medias Rojas de Boston, y otros han sido víctimas de maleficios.

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Los Cachorros de Chicago también quieren romper con su maldición.

Foto:

Infografía/ ETCE

30 de octubre 2016 , 10:48 a.m.

Intentar explicar lo inexplicable. Con esa premisa, el ser humano ha llegado a descubrir los secretos más grandes de la ciencia. Cómo combatir una enfermedad, calcular el tiempo, definir que 2 más 2 es 4 y no 5, entre otras cosas. Pero cuando algo no tiene explicación y pasa mucho tiempo sin saber el porqué, sin encontrar esa llave que abre la puerta de la verdad absoluta, comenzamos a crear ese mundo imaginario, de fantasía, que nos permite afirmar las cosas porque sí, o porque no.

“Es que mi equipo no gana por la maldición de”, “deberían buscar en la grama del estadio a ver si hay un gato negro enterrado, fijo es por eso que siempre perdemos”, “llamemos un cura para que bendiga el camerino, tal vez se nos vaya la mala suerte” son varias de las frases a las que apelan los hinchas de cualquier equipo, en todos los deportes, ante la adversidad. Y, claro, hay algunos que así lo creen y pueden afirmarlo por varios años, incluso décadas.

Pero, por supuesto, esos mitos y leyendas se acrecientan porque pasa una, dos, tres, cuatro veces, y el pobre hincha llega a la casa con una goleada catastrófica en contra encima, otro campeonato perdido o el sueño roto de una final que no pudo alcanzar. “¿Otra vez?, no puede ser”, gira la decepción dentro de la mente por días, tal vez semanas o hasta meses.

En ese tiempo de resignación llegan las respuestas, que, así sean mentira o verdad, ayudan a superar ese pequeño pero incómodo dolor que no sana rápidamente. Y las maldiciones son protagonistas predilectas para esos momentos. La del Garabato, Pupas, Babe Ruth, la Champions, y muchas más aparecen en el listado.

Mañana es el día de las brujas, por eso en EL TIEMPO recopilamos algunas de las más famosas maldiciones que han ayudado a explicar las extensas malas rachas de algunos equipos a lo largo de su historia.

América y Garabato

La leyenda negra más famosa en el fútbol colombiano es la que relaciona a Benjamín Urrea con el América de Cali. Urrea, más conocido como ‘Garabato’ e hincha incondicional del equipo vallecaucano desde su fundación en 1927, no estaba de acuerdo con que en el club se abandonara la condición de aficionado para ingresar a la era del profesionalismo en 1948, año del primer torneo.

“Que hagan del América lo que quieran... pero juro por Dios que nunca serán campeones”, dijo tras retirarse de la reunión de socios en la que se discutía el tema... y lo cierto es que su maldición duró 31 años.

De 1948 a 1979, América fue incapaz de alzarse con un título y debió ver cómo una y otra vez los otros equipos se hacían grandes. Es más, durante muchos años el gigante que luce en sus vitrinas trece títulos era considerado un ‘chico’, hasta que llegó el médico Gabriel Ochoa Uribe y se disfrazó de exorcista.

Ochoa, que fue multicampeón con Millonarios y Santa Fe, recuperó al veterano y casi retirado Alfonso Cañón, y con él el club logró el histórico título del 19 de diciembre de 1979.

A pesar de que en Colombia parece que terminó la maldición, se dice que esta se trasladó al continente, pues América tiene el antirrécord internacional de haber disputado cuatro finales de Copa Libertadores (1985, 1986, 1987 y 1996) y no haber podido ganar ninguna.

Pupas, el 'coco' del ‘Aleti’

En 1974, tras la final perdida en la Copa de Europa, el presidente Vicente Calderón puso nombre, sin querer, a maldición, la del Pupas, que castiga al club de manera cruel: y el pasado mayo, en la final de la Liga de Campeones contra el Real Madrid en Milán, lo volvió a sufrir al perder desde el punto penal otra final.

“Parecemos el Pupas Fútbol Club”, afirmó Calderón, que da nombre actualmente al estadio del equipo a orillas del río Manzanares, en alusión a un dicho popular sobre un personaje tan propicio a la mala suerte y la desgracia que “cae de espaldas y se rompe el ombligo”.

El Atlético había perdido de una manera dolorosísima su primera final de la Copa de Europa, dejando escapar el título en el último suspiro contra el Bayern de Múnich en Bruselas.

Luis Aragonés había adelantado en el minuto 112 al Atlético en la prórroga, pero Hans-Georg Schwarzenbeck apareció en el último minuto, cuando todo parecía terminado, para batir a Miguel Reina y poner un 1-1 que lo cambió todo.

En esa época no se resolvía por penales, y hubo un desempate dos días más tarde, en el mismo estadio de Heysel, en Bruselas, pero el Atlético, con la moral hundida, fue un juguete en manos de un Bayern crecido que ganó 4-0.

Desde las palabras de Vicente Calderón aludiendo al ‘Pupas’, ese personaje ha perseguido al club como un fantasma que permanece agazapado esperando el momento para hacer daño.

El ‘Pupas’ volvió a aparecer en el 2014, cuarenta años después de la final de Bruselas; el Atlético disputó su segunda final del máximo torneo europeo, de nuevo con un final trágico.

El uruguayo Diego Godín adelantó a los atléticos en la primera parte, y su equipo aguantó la ventaja hasta casi el final, cuando Sergio Ramos igualó en el minuto 93, de cabeza, a la desesperada, en un saque de esquina.

Y en el alargue el Real Madrid terminó arrollando 4-1, con goles de Gareth Bale, Marcelo y un penal de Cristiano Ronaldo.

Boston lo padeció

George Herman Ruth llegó a los Medias Rojas de Boston en 1914, a sus 19 años. Por su juventud, sus nuevos compañeros lo empezaron a llamar Babe (bebé) y el apodo se popularizó, al tiempo que Ruth guio a Boston a ganar las Series Mundiales de 1915, 1916 y 1918.

Allí era un buen lanzador, pero el manejador de la novena advirtió que era mucho mejor bateando y lo envió a jugar en el jardín. Entonces comenzó a pegar jonrones. A pesar de las alegrías que les brindó a los hinchas de Boston, Babe Ruth es, según la leyenda, uno de los culpables de que los Medias Rojas no hayan ganado ninguna Serie Mundial hasta el 2004.

Luego de la temporada de 1919, el dueño de los Medias Rojas, Harry Frazee, que había comprado el equipo en 1916, necesitaba dinero para uno de sus espectáculos de Broadway. Frazee vendió a Babe en 1920 a los Yankees de Nueva York.

El maleficio

Nadie lo sabe con seguridad, pero la historia dice que cuando Ruth se fue de Boston dejó caer una maldición sobre los Medias Rojas: mientras jueguen en Fenway Park, nunca ganarán otra Serie Mundial.

Los años pasaron, y en 1986 los Medias Rojas estuvieron a un triunfo de romper el maleficio. En la Serie Mundial, contra los Mets de Nueva York, ganaban 3 juegos a 2, el partido estaba empatado en la décima entrada y los Mets tenían las bases llenas.

Con solo un out para terminar el episodio, la bola salió rodando mansamente hacia el primera base de los Medias Rojas, Bill Buckner. Parecía una pelota fácil de atrapar y que el out vendría enseguida.

Sin embargo, la bola se le escurrió a Buckner por entre las piernas, los Mets ganaron ese juego y después, el séptimo y definitivo. Así, los hinchas de Boston recordaban las palabras del gran Babe.

Champions, intocable

La Liga de Campeones de Europa tiene varios mitos; sin embargo, uno de los más recordados es el de que ‘el que toca la Copa pierde’.

En la final de la Champions siempre se expone el trofeo cuando salen los equipos a la cancha; la Orejona, como se le llama a la copa, se hace desear; algunos dicen que hay que mirarla, desearla, pero si la tocas no hay opción de que la tengas cuando el árbitro pite el final del partido.

Uno de los ejemplos más famosos se dio en la final de Estambul 2005, Liverpool vs. Milán. Paolo Maldini, capitán de los italianos, cedió a sus impulsos y en la caminata antes de salir al campo decidió tocar el trofeo. El defensa estaba seguro de que su equipo no se iba a ir derrotado a casa.

Y parecía que iba a vencer la maldición. Cuando el árbitro pitó el final del primer tiempo, el Milán ganaba cómodamente 3-0. Los ingleses no coordinaban los pases, sucumbían ante cada poderoso ataque del rival, parecía no había forma de que pudieran darle vuelta al marcador.

Camino al vestuario, con la seguridad del marcador a favor, Gennaro Gatusso, también emblemático jugador del Milán, decidió tocar la Orejona y, cómo no, el partido prácticamente estaba ganado.

A los 15 minutos del segundo tiempo, el partido iba 3-3. Se necesitó de tiempo extra y penales para definir el campeón, pero todo parecía que estaba claro, las manos de Maldini y Gattuso le dieron la Liga de Campeones al Liverpool.

Si existen o no, nadie podrá afirmarlo, pero tal vez estos ejemplos y otros múltiples en todo contexto afirmen ese dicho popular: ‘yo no creo en brujas, pero que las hay las hay’.

CAMILO MANRIQUE V.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @camilomanriquev

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