Frank Carreño, el hombre que devora escalones y corona las torres

Frank Carreño, el hombre que devora escalones y corona las torres

Incursionó en el ciclismo, pero su éxito estaba en el atletismo, en el ascenso vertical.

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Frank Carreño, atleta colombiano.

Foto:

Archivo particular

20 de noviembre 2016 , 10:14 a.m.

.Once minutos y 47 segundos de vertiginoso ritmo, de presión cardiaca al tope, de fatiga, de agite, de frenético movimiento, en la que se encadena una casi infinita seguidilla de escalones que de a poco merman la capacidad física. Y todo eso, para superar los 2.046 peldaños de los 91 pisos que se levantan en la imponente torre Taipéi 101, la emblemática edificación que se constituye en el octavo rascacielos más grande del mundo.

Tras ese esfuerzo supremo para coronar esa mole de 438 metros de concreto, que se convierte en una tortura para cualquier deportista, llega la calma. Al divisar toda la ciudad, ícono del comercio mundial, todo queda atrás. La moderna urbe queda a su vista apenas unos segundos, y ese detalle, con el bello trofeo de cristal que recibe el campeón, es lo máximo.

Así lo describe Frank Nicolás Carreño, el primer colombiano que logra un top-5 en el escalafón del circuito mundial towerrunning o ascenso vertical, actual bicampeón del ascenso a la torre Colpatria y quien el 8 de diciembre saldrá en busca de sus tercera corona en el edificio más emblemático de la capital del país.

“Poder contemplar una ciudad desde lo más alto, y ver cada uno de sus detalles, de la imponencia, así sea por algunos segundos, es una imagen que jamás se olvida. Eso es como un premio adicional tras el esfuerzo que se ha realizado. Siempre trato de hacer esa rutina, aunque a veces no se puede por cuestión de tiempo”, confiesa el atleta que ya hace historia en el mundo del atletismo vertical y quien de a poco se está haciendo un espacio en el lote mundial de especialistas en esta ruda y exigente competencia.

Una caída y a levantarse

Pero esa vertiginosa lluvia de triunfos del bogotano, levantado, criado y hecho deportista en el barrio Santa Inés, en las faldas del suroriente de Bogotá, no ha caído del cielo como por la naturaleza. Detrás de esas cinco victorias durante el año hay una historia de sufrimiento, de sacrificio y de amor por el deporte.

Frank practicó varias disciplinas desde niño, siempre apoyado por su padre, Euspemio, quien fue ciclista y atleta. Al final se inclinó por el deporte de las bielas y logró destacadas actuaciones con su ‘caballito de batalla’, hasta que una violenta caída durante la Vuelta de la Juventud del 2013, que lo dejó maltrecho, magullado y con pérdida de conocimiento, lo puso a reflexionar.

Después de ese trágico capítulo, Carreño Hernández, nacido el 22 de marzo de 1991, dejó a un lado la bicicleta y se decidió por el atletismo, deporte en el que también ya había incursionado en calidad de juvenil.

Luego de meterse de lleno en atletismo se decidió por el ascenso vertical y tan pronto pudo correr en la categoría élite, jamás se ha desprendido del podio en la torre Colpatria. Pero tenía que hacer primero la tarea y antes de conquistar su primer título en el 2014, pasaron cuatro ediciones en las que siempre fue segundo.

“Era una presión que debía superar, hasta que por fin se dio. Eso tenía que ser así, lo que ganaban eran mejores que yo. Luego, el año pasado logré revalidar mi condición de campeón y esa victoria me abrió las puertas para competir en pruebas del circuito mundial. Por fortuna, Colpatria también se ha convertido en mi aliado y gracias a ese apoyo he podido hacer los viajes a las diferentes citas”, aclara Frank, quien trabaja en una marquetería y alterna esa labor con sus entrenamientos.

Esta temporada, gracias a su dedicada vocación de deportista, ha conquistado cinco triunfos internacionales, una en Taipéi, tres en México y una en Chicago (EE. UU.), victorias que lo tienen ubicado entre los mejores del mundo.

“Luego de ganar en la Torre Willis, en Chicago, el 8 de noviembre, ahora me concentro en mi preparación para la tradicional cita de Bogotá. En esta ocasión el ganador recibirá 200 puntos para el escalafón, la mayor puntuación en el circuito mundial, debido al alto grado de dificultad que tiene la emblemática torre Colpatria, es un incentivo adicional”, agrega Frank, quien comienza su rutina a las 5:30 de la mañana y sale a exigir su cuerpo en el parque San Cristóbal y en las empinadas laderas del oriente bogotano.
“Esto es de confianza, ganas, sacrifico y mucha voluntad para poder cumplir los sueños”, remata Frank.

JAVIER ARANA
Redactor de DEPORTES

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