Meluk le cuenta… (No lo duden: ¡es un puntazo!)

Meluk le cuenta… (No lo duden: ¡es un puntazo!)

Antes del juego se firmaba el empate y, finalmente, lo firmaron. ¡Para Colombia tiene sabor a vodka!

05 de septiembre 2017 , 09:38 p.m.

¡Puntazo!

Ya lo dice el viejo y conocido refrán: más vale un mal arreglo que un buen pleito. Y el ‘arreglo’ no resultó tan malo porque hubo buen pleito este martes en Barranquilla en el valioso y guapo 1-1 de Colombia contra la invencible Brasil. Las nueve victorias que traía la máquina dirigida por Tite y aceitada por Neymar se detuvieron, y ese no es un dato menor.

El que sí es dato mayor es el punto que, para Colombia, pesa una tonelada en la tabla de posiciones de la eliminatoria. Voy a romperme de originalidad: ¡este es un empate de oro! No como el de oropel del jueves pasado contra Venezuela.

Y el 1-1 toma mayor valor porque cuando se es de menor potencia que el rival, no perder es muy bueno y aún más cuando se estaba abajo en el marcador. Este empate tiene sabor a vodka. ¡Salud!

Colombia tuvo el carácter, la personalidad y el temple de igualar gracias a un jugadón de James, Arias y Falcao. Pared con taco de James a Arias, que tiró un centro de cirujano para el cabezazo de martillo de Falcao para el 1-1 a los 10 minutos del segundo tiempo.

¡Ufff! El alma volvió al cuerpo colombiano. Se había ido el alma en un momento crítico, en el último minuto del primer tiempo, con un golazo de Willian; un derechazo sensacional y de primera, con el borde de afuera del guayo, que se metió en lo más alto del arco de Ospina. El portero voló porque es un hombre honesto: le daba lo mismo quedarse parado, seguro. ¡No lo paraba nadie!

Y queda ese sinsabor del tiro libre que James estrelló en el palo. ¡Pudo ser el triunfo! A propósito: James volvió a ser determinante, el tipo eje del equipo, el que dicta el juego, el que marca la diferencia con su genialidad. ¿Ven? Él y Falcao, que en la primera vez que tocó el balón en las 18 lo convirtió en grito de gol.

Fue un partido entre iguales en la cancha. Con una densidad de 20 jugadores en 2.380 metros cuadrados, los del tercio de la mitad de la cancha. Defensas adelantadas, líneas junticas, mucha gente, mucho cuidado. Ambos con el principio de tener la pelota para intentar sorprender. Brasil, por las bandas. Colombia, con más velocidad, por lo que perdía precisión en la entrega.

Fue un poco más Brasil en el primer tiempo. Tuvo más tenencia, tuvo más aproximaciones y más claras, como un remate cruzado de Firmino que atajó Ospina y una melé, un enredó en las 5,50 que sacó Cardona. El local solo tuvo dos remates mansos de James. Más nada.

Colombia era como un experto antiexplosivo que con mucho, muchísimo cuidado cortaba los cables de Brasil en el centro del campo. Pero falló en el último, entre el verde o el rojo y… ¡Booooom! Se durmieron para el 1-0.

Tras el empate, con Chará en la cancha por Cuadrado (ninguno de los dos pesó), con Teo por Cardona (tampoco pesó Teo) y con Brasil haciendo variantes de ataque con el ingreso de Gabriel Jesús y Coutinho, ambos se miraron de reojo y firmaron la igualdad y dejaron el buen pleito ahí.

Antes del juego se firmaba el empate y, finalmente, lo firmaron. ¡El 1-1 para Colombia tiene sabor a vodka! ¡Salud!

Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
En Twitter: @MelukLeCuenta

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