Foto: AFP
El carro que conduce Juan Pablo Montoya (primero de der. a izq.) no ha tenido un buen desempeño
El piloto colombiano que corre para el equipo Chip Ganassi lleva dos temporadas y solo ha conseguido un triunfo.
El experimento del colombiano en la categoría ha sido un rotundo fracaso, así lo señala Aurelio Moreno, periodista del Sentinel de La Florida en un artículo.
Advierte, además, que Montoya, en lugar de afianzar su gloria en el mercado estadounidense, se ha envenenado a sí mismo. Se suponía que Juan Pablo, el único conductor en la historia con victorias en la Fórmula Cart, las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Daytona, trasladaría su fama y éxito de la F-1 al popular circuito norteamericano.
Del bogotano se esperaba que agregara chispa, sabor y color latino a un circuito aburrido y sin emociones. Sin embargo, tras dos tormentosas temporadas con el equipo Chip Ganassi y a bordo del auto número 42, lo único que ha hecho noticia de Montoya en la Nascar han sido los conflictos con su equipo, sus constantes roces con otros pilotos, castigos por mal comportamiento, accidentes causados por su estilo excesivamente agresivo de conducir y su pésimo rendimiento en las pistas.
Todo le ha salido al revés al suramericano, particularmente este año cuando arrancó la campaña criticando al dueño de su escudería; luego vio marcharse a dos de sus compañeros de escuadra, y para colmo recibió la mala noticia de que su principal auspiciador lo abandonará al final de la temporada.
Por si fuera poco, en este aciago 2008, Montoya no ha ganado una sola carrera y apenas en tres pruebas terminó entre los 10 primeros lugares.
Enterrado en la posición 23 de la clasificación de pilotos, el colombiano ha quedado fuera de la disputa de la Copa Sprint por segundo año consecutivo (solo los 12 primeros del escalafón están disputando el título en el chase).
En su temporada de novato el año pasado, Juan logró una victoria y en ocho pruebas finalizó entre los 10 primeros. Su único triunfo en la Nascar fue en el serpenteado circuito estadounidense de Sonoma, cuyas curvas lo asemejan a las quebradas pistas de F-1.
A pesar de la pesadilla que ha representado su mala idea de dejar el glamour de la F-1 para unirse al circuito Nascar, el colombiano ha dicho reiteradamente que no se arrepiente de su decisión y que continuará con el equipo Ganassi. Otra mala movida.
Además, la personalidad complicada de Montoya lo ha llevado a chocar rivales a propósito, a lanzar puñetazos en la pista así como hacer gestos obscenos ante las cámaras que le costaron una multa.
Para rematar, no siempre es paciente con los medios y los fanáticos, lo que no es nada bueno para el mercado.
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