Meluk le cuenta... (Laterales, sí y no; Cardona, no y no)

Meluk le cuenta... (Laterales, sí y no; Cardona, no y no)

Como bien lo dijo Maradona una vez: “Si en mi equipo la figura es el marcapunta, andate a la m...”.

13 de noviembre 2017 , 07:26 a.m.

Antes, a los defensores que jugaban en las bandas les decían marcapuntas o marcadores de punta. Algunos hoy les dicen ‘carrileros’ más allá del acierto o el error de nombrarlos así sin fijarse del modelo táctico en el que sean ubicados.

Pero, simplifiquemos: laterales. Y de grandes laterales está hecha la historia del fútbol. Venir a echar el cuento de que en el fútbol moderno son vitales es carreta. Basta con revisar libros y diarios para hallar cientos de ejemplos.

Me limito a uno local: al viejo sabio Gabriel Ochoa Uribe lo elogiaron y lo llamaron genio de la táctica y estrategia por el título que logró con Santa Fe en 1966 –aclaro que eso fue antes de que yo naciera, ¡je!–. Los críticos y analistas de la época aseguraron que buena parte de esa estrella se consiguió porque Ochoa sacaba al ataque a los ‘marcapuntas’ Efraín ‘Pastusito’ Castillo o Carlos ‘Copetín’ Aponte o Germán Ávila...

El jueves pasado, medio siglo después, la Selección Colombia que perdió con Corea del Sur pone ese tema, que es recurrente. En remplazo de los titulares y apenas cumplidores Arias y Fabra, estuvieron el suplente Stefan Medina y el proyecto de suplente William Tesillo, un central ‘inventado’ de lateral.

A los dos les fue fatal

En la cartilla ‘Coquito del fútbol’ está la plana de la importancia defensiva y ofensiva de los laterales. Es de tontos (de muy tontos) negar que ellos forman parte del circuito de un equipo con su salida ofensiva y con su apoyo al ataque. En ese sentido, parte de la evidente falta de fútbol de Colombia contra Corea del Sur, admitida por el técnico José Pékerman, se explica en que en la práctica se jugó sin laterales. Repito: parte, parte...

Como bien lo dijo Maradona una vez: “Si en mi equipo la figura es el marcapunta, andate a la m...”.

Nilton Santos fue quizás el mejor lateral izquierdo de todos los tiempos, pero las figuras de Brasil en el título mundial de 1962 fueron Amarildo, Didi, Garrincha, Vavá y Zagalo. Carlos Alberto, su heredero en la derecha, fue el capitán del mítico Brasil del 70, pero los genios eran Pelé, Gerson, Tostão, Jairzinho y Rivelino. Paul Breitner fue clave en el título de Alemania 74, pero el alma estaba en Maier, Beckenbauer, Overath, Hoennes y Müller...

Y así puedo seguir hasta llegar al Dany Alves del mega-Barcelona de Messi, Xavi, Iniesta o el Marcelo del Real Madrid doble campeón de Europa con Cristiano, Benzema, Bale, Modric, Kroos...

¡El problema de la creación de juego es de los creadores! En Colombia es de James, de Cuadrado, de Cardona, de Gio Moreno... Que Zúñiga y Armero, tan criticados en su momento, echaban una mano más grande que Arias y Fabra, ¡pues claro! Zúñiga y Armero vienen siendo como Batman y Supermán comparados con los que hay.

Además, y esto es importantísimo, hay que entender que esta Selección Colombia juega diferente a como cree el imaginario colectivo de la crítica y la afición: este equipo ha jugado sus mejores partidos cediendo la tenencia de la pelota, haciéndose fuerte en defensa, juntándose atrás en tareas defensivas y saliendo al ataque con pocos pases, muchos de ellos en largo.

Está claro que sí le hacen falta laterales a la Selección, pero que los laterales no son los responsables directos de la falta de fútbol del equipo. Maradona en eso tenía toda, pero absolutamente toda la razón: "si la figura de tu equipo es el marcapunta, pues..."
 
* * *

Esconder la cabeza como el avestruz, mirar para otro lado o pedir hacernos los pendejos para que no sancionen a Edwin Cardona por el insulto racial a un jugador coreano es inadmisible. La Federación de Fútbol se afanó en publicarle unas disculpas en las redes sociales como intento para contener la inatajable y merecida ola de críticas y reproches. Cardona metió la pata y feo. Fue un patán. Su error pedía esas obvias mínimas disculpas, que no lo exoneran de la culpa y el posible merecido castigo que puede, incluso, costarle el Mundial. No se puede disculpar su ofensa racista en una “simple calentura” y menos en una supuesta y falsa “malinterpretación” que alega el jugador.

Me los imagino si a uno de los nuestros le hacen un gesto de inhalar cocaína o si lo llaman sudaca o...

¡Ahí sí, seguro, todos estarían dando alaridos, tendrían espasmos y pedirían sanción de por vida y hasta moción de censura en las Naciones Unidas! No podemos defender lo indefendible... ¡No y no!

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
En Twitter: @MelukLeCuenta

MÁS COLUMNAS

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA