Selección Colombia regresó al país con la ilusión de ir a Brasil-2014
Por: FABIáN M. ROZO CASTIBLANCO REDACTOR DE EL TIEMPO |
José Pékerman y Falcao llegaron este miércoles con la misión cumplida al ganar seis puntos.
Luis Ángel Arrieta se disponía este miércoles a tomar su hora de almuerzo muy en punto de las 12, pero una noticia lo obligó a dejar el plato servido. "¡Ya va a llegar la Selección!", gritó uno de sus compañeros de obra en el en el módulo 11 del aeropuerto ElDorado.
Durante año y tres meses que viene trabajando en la remodelación del terminal aéreo cargando material, nunca tuvo una razón para dejar "la comidita", pero por Colombia y "la forma en que corrieron y lucharon estos muchachos, valió la pena".
El momposino de 42 años fue uno de los cerca de 50 aficionados que le dieron la bienvenida a la segunda selección de la eliminatoria suramericana.
Además del cuerpo técnico, regresaron los cinco jugadores del rentado local (Farid Mondragón, Camilo Vargas, Gilberto García, Macnelly Torres y Teófilo Gutiérrez), y también Falcao García, quien cumplió un compromiso comercial en la capital y en la noche viajó a Madrid, donde este jueves retoma entrenamientos con el Atlético.
El 'Tigre' de hecho fue el primero de la delegación en salir del muelle internacional y aunque de inmediato se subió al bus que aguardaba por la delegación, al ver que nadie más le seguía, descendió tres veces del automotor para firmar autógrafos y posar con varios hinchas.
Mondragón fue el otro jugador que compartió con los aficionados e incluso habló con la prensa. "Estos seis puntos valen en la tabla y también en lo anímico", dijo el caleño.
Luego pasaría el 'Alcatraz' García con lentes oscuros y el último de los jugadores locales en asomar fue Camilo Vargas, que pese a su habitual seriedad, sonrió cuando un hincha le sacó una camiseta de Millonarios para que se la firmara.
Por último apareció el técnico José Pékerman, quien no ocultó la alegría de los resultados. "Vamos bien, pero todavía falta", apuntó el DT, que alcanzó a estrechar la mano de Luis, con quien comparte no sólo la ilusión renovada, también la misión, ya que el argentino al igual que el humilde obrero, está en la construcción, la de una selección que ya tiene suficientes bases para edificar el sueño mundialista.
Fabián M. Rozo Castiblanco
Redactor de EL TIEMPO
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