Rabona / Las 10 mejores jugadas del fútbol

Rabona / Las 10 mejores jugadas del fútbol

Un dificultad física convertida en un increíble movimiento para los bendecidos con la zurda.

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La rabona especial las 10 mejores jugadas de la historia del fútbol

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23 de marzo 2018 , 10:35 a.m.

Va el jugador por la banda derecha, pero es zurdo desde el llamado de la vida al mundo. El balón se va largo y la pierna diestra tiene la misma utilidad de una aguja para tapar el sol. ¿Qué hacer…?

Con la izquierda la pelota seguro va al área y el 9, un buen 9, va a ir a su encuentro para inflar la red. ¿Enganchar? ¿Devolverla…? ¡Hay que hacer magia, hay que hacer una rabona!

Pierna derecha firme en el césped, brazos abiertos para no perder el equilibrio, cruza la zurda por detrás (o viceversa) para impactar el balón con el empeine, borde interno o externo, ojalá por debajo para que la parábola sea tal cual un arcoíris en otoño.
Es el último recurso, o un lujo de esos que animan a la grada. Hay que ser valiente porque no es para cualquiera, puede salir el gol más hermoso o un ridículo monumental. La rabona es una pieza de ballet, un paso de tango.

El argentino Claudio Borghi, un delantero de miedo que hizo mil veces la jugada, una autoridad en este remate, se cansó de repetir que la pirueta se origina por un defecto: no poder pegarle a la pelota con la pierna menos hábil, en su caso, la izquierda. Como él, otros consideran que es una jugada innecesaria. ¿Para qué carajos cruzar el pie si tiene el otro? “¡Pégale como viene y deja de inventar!", dicen en el barrio.

Pero, ¿qué fuera de la vida si siempre hay que hacer lo que te dictan?, ¿cómo se es feliz si nunca te animas a inventar?, ¿cuál sería la magia del fútbol si no hubieran esos atrevidos que juegan para la grada?

rabona

Se necesitan más de esos rebeldes, esos que se rehúsan a lanzar un centro con la pierna que no saben usar. Le escapan a la gravedad, son capaces de soportar todo el peso de su cuerpo en una sola pierna para que la otra vuele hacia el balón.

Ahora, no solo es cruzar un pie y ya, no. Hay que hacerlo con elegancia, sutileza, con el frac puesto. Porque cuando se hace con afanes no suele salir bien, aunque si viene la locomotora con ganas de llevarse todo por delante, hay que hacerlo y ver qué pasa.

Lo ideal siempre es aplicar una pausa, dejar el balón muerto y meterle una buena rosca, una en la que el efecto es tan perfecto que no pega en la red, solo le da una pequeña caricia.

Dice la Fifa que nació en Argentina. Que, en 1948, el ‘pincharrata’ Ricardo Infante, como les dicen a los de Estudiantes de la Plata, fue el que se atrevió a escaparle al camino que todos habían marcado con ese remate de fantasía.

En español, le dicen rabona, en inglés y francés, también. No tiene un dueño único, es una jugada de todos, pero no para todos. Es para los que hablan de frente, para todos los valientes.


CAMILO MANRIQUE V.

Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @camilomanriquev

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