Tite, el técnico que revivió a la selección de Brasil

Tite, el técnico que revivió a la selección de Brasil

Con campaña perfecta, y tras retomar el estilo histórico, ya clasificó a Rusia 2018.

Tite

Tite, entrenador de Brasil.

Foto:

AFP

01 de abril 2017 , 09:16 p.m.

Edú Gaspar, el gerente de selecciones de la Confederación Brasileña de Fútbol, debe estar viajando hoy a Rusia, para comenzar a gestionar el alojamiento de la ‘verdeamarela’ en el país que recibirá la próxima Copa Mundial de la Fifa. Con cuatro fechas de anticipación en la eliminatoria suramericana, Brasil es el primer equipo que asegura su cupo en el torneo, después del anfitrión. Y todo gracias a la tremenda reacción que ha tenido tras la llegada a la dirección técnica de Adenor Leonardo Bacchi, a partir de estas líneas, Tite.

Tras recuperar el ADN futbolístico de su país, cambiando el fútbol tacaño de sus antecesores por buen juego, y gracias a eso, conseguir ocho victorias en línea, Tite cambió la historia de un equipo que venía de tumbo en tumbo desde el desastroso 1-7 frente a Alemania, en la semifinal de su mundial, en 2014, un torneo que organizaron pensando en un hexacampeonato y que terminaron con un dolor que les ha costado lágrimas superarlo.

Brasil intentó cambiar esa triste historia del mundial reemplazando a Scolari por un técnico de la misma línea futbolística, Dunga. El resultado, dos fracasos en dos Copas América consecutivas (Paraguay lo sacó por penaltis en los cuartos de final de Chile 2015 y en la edición del Centenario, en Estados Unidos, lo sacaron en primera ronda, en un grupo con Perú, Ecuador y Haití...).

Dunga

Dunga, exDT de Brasil.

Foto:

Archivo/Reuters

Tite, nacido el 25 de mayo de 1961 en Caxias do Sul, municipio que hace parte del estado de Río Grande del Sur. De ese mismo origen eran sus dos antecesores, Dunga (nacido en Ijuí y referente del Internacional) y Luiz Felipe Scolari (originario de Passo Fundo y que obtuvo sus primeros logros internacionales con el otro equipo de Porto Alegre, Gremio). Y al comienzo tenía ideas futbolísticas parecidas a las de ellos.

Como jugador, fue un volante que comenzó su carrera en el Caxias. Y llegó allí, justamente, por la insistencia de Scolari, que jugaba en ese club y que, además, era profesor de educación física en un colegio llamado Cristovao de Mendoza. Felipao fue a ver una final intercolegiada contra el equipo de la escuela Emilio Meyer. Ya algunos padres le habían advertido que allí brillaba un futbolista al que llamaban Tite.

Al final del partido, Scolari se acercó al jugador equivocado. Le decían Ade y había sido la figura del partido. Pero él lo siguió llamando Tite, y le ofreció ir a jugar al Caxias. Ade ya entrenaba con otro club y además trabajaba como mensajero en un concesionario de carros. Felipao fue a la casa de sus padres y lo convenció de irse a su club. El error del apodo se quedó: Ade se convirtió en Tite para siempre.

La carrera de futbolista se acabó rápido. A los 28 años, luego de pasar por Esportivo de Bento Gonçalves, Portuguesa y Guaraní de Campinas, tuvo que dejar las canchas por una lesión de rodilla que, incluso, le afectó la movilidad en una de sus piernas.
Al año siguiente comenzó una carrera como entrenador que lo hizo muy conocido en su país, pero que no le dio mucho brillo por fuera. En 1990 debutó como entrenador del Gremio Atlético Guarany. Dos años después se hizo cargo del Caxias y en 1993 ganó su primer título, la serie B del gaúcho con Veranópolis.

Su primer gran hito como entrenador fue cuando obtuvo el campeonato Gaúcho con el Caxias, en el 2000. Era la primera vez que el club rompía el dominio de Gremio e Internacional, que entre 1955 y 1999 ganaron todos los torneos, con la excepción de la vuelta olímpica del Juventude en 1998. No lo ha vuelto a repetir.

Esa campaña le abrió las puertas, por fin, de un club grande de Brasil. Con Gremio ganó el Gaúcho y la Copa de Brasil en el 2001. Y también fue campeón en la vereda del frente: obtuvo, con Internacional, la Copa Suramericana en 2008 y la Suruga Bank en el 2009, además del campeonato del estado.

Pero fue en Corinthians, equipo en el que tuvo tres etapas, en donde tuvo los logros más grandes de su carrera. Ganó la Copa Libertadores en el 2012, tras vencer en la final a Boca Juniors, y en diciembre de ese año logró el que, hasta ahora, es el último título de un club suramericano en el Mundial de Clubes, tras vencer en la final al Chelsea con gol del peruano Paolo Guerrero. Desde esa época, muchos periodistas brasileños comenzaron a pedirlo para la Selección. Pero ahí estaba Felipao la persona que lo metió en el fútbol profesional. Tuvo que pasar por un año sabático para ajustar sus ideas futbolísticas.

Tite

Tite en su épocade entrenador de Corinthians.

Foto:

Archivo AFP

Paso a Europa

Tras dejar a Corinthians como campeón paulista en 2013, Tite se fue a Europa. Estuvo un tiempo viendo cómo trabajaba Carlo Ancelotti en el Real Madrid. También acompañó durante un tiempo a Arsene Wenger en el Arsenal. Y lo que vio en el Viejo Continente hizo que fuera mucho más ofensivo.

En su primer paso por el Corinthians, a Tite lo reconocían por su buen trabajo defensivo. Algunos llegaron a llamarlo el ‘Rey del 1-0’, porque su equipo ganaba con lo justo, sin que le sobrara nada. Luego de sus dos años afuera del banco, notó que a esa seguridad defensiva también podía sumarle ambición. El Tite del segundo paso por el club era muy distinto al del primero. Y muchos insistieron en que debía tener a cargo la Selección. Lo buscaron cuatro veces. Pero no quiso aceptar ningún contacto mientras hubiera un entrenador a cargo.

Todo cambió cuando Dunga fue destituido tras el fracaso en la Copa América Centenario. Una semana después asumía el cargo. Tenía un panorama complicado: Brasil, además, estaba por fuera del Mundial. Era sexto, con apenas nueve puntos en seis partidos. En el arranque de la eliminatoria, Dunga había conseguido un par de victorias en casa, frente a Venezuela y Perú; había perdido con Chile en Santiago y tenía empates con Argentina, Paraguay y Uruguay, este último como local, en Recife. Las alarmas estaban encendidas.

“A mí me llamaron a ser técnico de la Selección. Si estoy aquí es porque no se han dado los resultados, y entiendo que la mejor manera de contribuir aquí es aplicar aquellas palabras que han guiado mi vida y mi carrera: transparencia, democratización, excelencia y modernidad”, fueron las declaraciones de Tite cuando se hizo cargo del equipo.

Las claves del cambio

En la eliminatoria, es común ver las quejas de los técnicos, en todos los países, sobre la falta de tiempo para trabajar un equipo. Tite dirigió su primer partido el primero de septiembre del año pasado, y desde entonces no ha perdido ni un punto. ¿Cómo lo hizo?

En una entrevista con el diario español As, Tite contó parte de la fórmula para cambiar la historia y poner a Brasil de nuevo en la cima de la eliminatoria. “Primero quise entender cuál era la mejor posición de cada jugador con lo que hacían en sus equipos. ¿Dónde produce más Neymar? ¿En el 4-3-3 del Barça abierto a la izquierda? Mi idea inicial será, por tanto, mantener a Neymar en el rol que tan bien hace en el Barça. ¿Y Coutinho? En el Liverpool juega en la izquierda. Yo lo pongo en la derecha para que no se pise con Neymar, pero juega con los mismos automatismos que en su club”, dijo. Y así con el resto del equipo. Y mostró, además, cuál es su punto de referencia. “La Selección del 82: Junior, Zico, Sócrates… Es muy difícil reunir tantos talentos juntos, pero más allá de eso, por aquella idea de juego que era muy parecida a la que yo tengo ahora”, explicó.

Neymar

Coutinho y Neymar.

Foto:

AFP

Una de las grandes dudas que había sobre Tite era la relación con Neymar, la gran figura del equipo. “Perder o ganar forma parte del juego. Simular faltas no lo es. Neymar es un mal ejemplo para el niño que está creciendo, como el mío”, declaró en el 2012, cuando dirigía a Corinthians y el hoy jugador del Barcelona aún estaba en el Santos. Pero todo se arregló con una charla a solas, en la que le hizo saber que era ‘diferente’. Y con el resto del equipo mantiene una gran relación: creó un grupo de WhatsApp, con el que se mantiene en contacto permanente.

Las cifras hablan por sí solas: ocho partidos dirigidos, ocho victorias, con 24 goles anotados y solo dos recibidos. Si a Brasil le quitaran los puntos de Dunga, igual sería líder de la eliminatoria por diferencia de goles. “Cuando sale un entrenador para que entre otro, como sucedió con (Edgardo) Bauza, es normal que los jugadores demoren un poco en entender el mensaje; el equipo precisará de algunos partidos para engranar. Lo de Tite con Brasil es una gran excepción, fue un cambio de aire que salió bien”, dijo Raí, campeón del mundo con Brasil en 1994, citado por el diario argentino La Nación.

Tite

Tite, entrenador de Brasil.

Foto:

EFE

Después de la victoria frente a Paraguay, cuando se aseguró la clasificación al Mundial, Tite rompió el protocolo: le dio gracias a Dios, le mandó un beso a su esposa, que estaba metida entre los periodistas que asistían a la rueda de prensa en el estadio Arena de São Paulo, y luego dijo que iba a tomarse dos caipirinhas. Ahora tendrá cuatro partidos de eliminatoria para comenzar a preparar el grupo para el Mundial, mientras el gerente de selecciones comienza a buscar la sede de entrenamiento...

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes
En Twitter: @josasc

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