Boca, un campeón que nadie recordará… (Opinión)

Boca, un campeón que nadie recordará… (Opinión)

El fútbol argentino hace tiempo que arroja en serie reyes sin apetito de añoranza popular.

Boca Juniors

Boca Juniors, campeón del fútbol argentino.

Foto:

AFP

21 de junio 2017 , 10:01 p.m.

Boca se coronó, entre sus méritos, sin brillo y con adversarios que jamás creyeron en sus fuerzas. Pero, Boca no tuvo la culpa del descalabro y las penurias de sus perseguidores, ni se puede hacer cargo de la amenaza sin argumentos que representaron alternativamente Newells, San Lorenzo, Banfield o Estudiantes. Y hasta River y su atropellada. Escoltas sin fondos que se convirtieron en cómplices perfectos de la vuelta olímpica.

A algunos les faltó categoría y a otros, convicción para destronar a un puntero que, pese al título, casi siempre fue un equipo inestable y desconcertante. Entre todos tejieron una sociedad que desacreditó la calidad del certamen. Otro campeonato sin destino de memoria.

El fútbol argentino hace tiempo que arroja en serie reyes sin apetito de añoranza popular. El Newell’s de Martino, el Lanús de Almirón y poco más. A este Boca no lo recordará nadie. Son equipos producto de certámenes descoloridos, más allá de que busquen disimular penurias en la intensidad, un consuelo mentiroso. Es la maldita paridad; asegurar que la Liga argentina es cautivante porque cualquiera puede ganar es un triste reduccionismo. Es un torneo malo, y punto. El resto es un relato impostor.
El camino de Boca fue de baches; solo logró 12 puntos en las primeras siete fechas. Encadenó pocos partidos realmente atractivos, tuvo algunos contundentes, otros fueron burocráticos y muchos, decepcionantes.

Una competición impaciente y desorganizada no puede proclamar reyes sólidos ni vistosos. El fútbol argentino es esto: un torneo duro, con poca precisión y mucho vértigo. Se piensa más en hacer el gol que en jugar bien, porque se juega con miedo. A Boca precisamente lo ató el temor en varios pasajes y eso le arrebató identidad. Por ejemplo, entre las fechas 20 y 26 apenas ganó diez puntos de 21. No tembló cuando orilló el abismo, pero Boca no despegó nunca. Ni con todo a favor: calendario, plantel y prioridad competitiva.

Por un puñado de méritos discontinuos y el gris del rebaño, Boca ahora celebra. Nadie sumó más puntos, y ese es su indiscutible blindaje. Es un emergente de los torneos en descomposición. Boca no encantó, pero terminó en la cima tras la interminable temporada 2016-17.

Alguien argumentará que al fútbol le tocó adaptarse a estos tiempos. Puede ser. A una época que ya no cuenta con equipos inolvidables.


CRISTIAN GROSSO
Editor de Deportes, LA NACIÓN
GDA – Buenos Aires

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