Jugar sin Messi, algunas realidades del fútbol argentino

Jugar sin Messi, algunas realidades del fútbol argentino

Será una buena oportunidad para saber dónde está parada realmente la selección.

Lionel Messi

Lionel Messi, capitán de Argentina.

Foto:

EFE

01 de abril 2017 , 09:19 p.m.

Fue un feroz baño de realidad en apenas un puñado de horas. Y aunque es cierto que Claudio ‘Chiqui’ Tapia no podría haber imaginado peor bienvenida a esa presidencia de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), el incendio es de tal magnitud que excede al aún presidente del club Barracas Central. Tanto así que el hecho de mostrar en las redes sociales su paso por la peluquería, más que una salida en falso, es un grito desesperado: déjenme disfrutar un poco antes de que todo se me caiga encima.

Que se olvide de disfrutar. Lo que se viene es durísimo. ¿Recuerdan la frase? Circuló durante años con insistencia: “La Fifa nunca va a sancionar a la Argentina, no van a dejar al Mundial sin Messi”.

Parece que no era tan así, porque dejar a Messi fuera de cuatro partidos de la eliminatoria –dos, si finalmente prospera una apelación– podría complicar muy seriamente a la selección. Lo dicen los números: sin Messi, el equipo ganó apenas el 33 por ciento de los puntos en disputa.

Una sanción que es consecuencia directa de la implosión de la AFA desde que murió Julio Grondona. Ningún dirigente pudo ponerse los pantalones largos para cuidar, y si fuera necesario defender, al bien más preciado del fútbol argentino: su selección.

¿Hizo bien Messi en plantar en enero a la Fifa horas antes de la entrega del Balón de Oro? No, no hizo bien. ¿Había alguien en la AFA que pudiera convencerlo de no actuar así? No, no lo había. ¿Tiene la AFA hoy poder para influir sobre Gianni Infantino, el presidente de la Fifa? No, no lo tiene, y ahí hay una primera y urgente misión de quien finalmente asuma en la nueva AFA el papel de representar internacionalmente al país.

Messi, ese jugador al que tantos argentinos le reclaman que se llame Diego de nombre y Maradona de apellido. Ese Maradona que en la final de Italia 90 insultó ante las cámaras a buena parte del estadio, imagen inolvidable que a tantos y tantos les eriza la piel aún hoy.

Bien, parece que 27 años después las cosas son diferentes: no se puede insultar dentro de una cancha de fútbol mientras decenas de cámaras registran el hecho. En la decisión del comité disciplinario de la Fifa, tomada por un suizo, un tunecino y un singapurense, se deja algo claro: aunque a un línea brasileño le resulte difícil entender el significado de un “la concha de tu madre” dicho a centímetros de la cara –hay que estar en Zúrich para escribir eso–, lo importante es que el insulto fue transmitido en vivo a medio planeta y perjudica la imagen del fútbol, de las eliminatorias y de la Fifa, alegan. Del tema pueden hablar Mauro Icardi o Zlatan Ibrahimovic, sancionados por razones similares.

El insulto, en definitiva, hace realidad aquella pulsión feroz e irracional de tantos argentinos: basta de ese pecho frío, que jueguen otros en lugar de ese Messi que no logra ganar finales con la selección.

Ahí lo tienen. No va a jugar. Una buena oportunidad para saber dónde están parados realmente la selección y el fútbol argentino.

SEBASTIÁN FEST
La Nación (GDA)
Argentina

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