El maestro del fútbol uruguayo es uno: Óscar Washington Tabárez

El maestro del fútbol uruguayo es uno: Óscar Washington Tabárez

El seleccionador llevó a cabo un proceso que revolucionó el fútbol de la Celeste.

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Óscar W. Tabárez, entrenador de Uruguay.

Foto:

EFE

09 de octubre 2016 , 10:34 a.m.

La vida de Óscar Washington Tabárez Silva ha estado llena de tropiezos y festejos, pero él, como maestro que ha sido a lo largo de su trayectoria, se dio cuenta de que tenía un don especial para enseñar. Comenzó con sus pequeños alumnos de primaria en las desvencijadas escuelas de ya una lejana época en Paso de Arena, Cerro y La Teja, en los suburbios de Montevideo, su ciudad natal.

Y allí justamente fue donde forjó sus cimientos como docente el ya hoy, y desde hace unos buenos años, ‘Maestro’ Tabárez. A sus 69 años, es el entrenador nacional récord Guinness, luego de estar al frente de la Selección de Uruguay por más de 10 años consecutivos.

No ha sido cuestión de azar. Prácticamente desde que llegó Tabárez por segunda ocasión al mando de la Celeste, el 8 de marzo del 2006, se encontró con obstáculos que de a poco fue sorteando con éxito y han servido para acallar a varias voces críticas que esperan un traspié para caerle.

Ese día, el ‘Maestro’ presentó en conferencia de prensa su proyecto como entrenador y coordinador de las selecciones uruguayas de fútbol, un compendio que por esos días no contaba con el total respaldo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).

Hoy, tras su nuevo comienzo con Uruguay, el 21 de mayo de ese año en Nueva Jersey (EE. UU.) frente a Irlanda del Norte (1-0, gol de Estoyanoff), ese proyecto se define como un exitoso proceso del que han sido protagonistas muchas de las luminarias del fútbol charrúa.

En esa década, el fútbol de su país ha sido grande, gracias en buena parte al ‘Proyecto de institucionalización de los procesos de las selecciones nacionales y de la formación de sus futbolistas’, un ambicioso nombre de un programa que se ocupó de ordenar todas las categorías juveniles con los altos niveles de calidad y formación, a la postre, la cosecha de la que se ha abastecido permanentemente la selección absoluta.

Más que firme

Ni siquiera la extraña enfermedad que comenzó a padecer hace unos meses lo ha minado. Físicamente sí se ha visto débil, pero eso lo contrarresta con los halagadores resultados de esta eliminatoria, en la que su Celeste del alma es líder sólida al término de la primera vuelta, que la deja con un amplio porcentaje de posibilidades de clasificar directamente.

Aunque el tema se ha tratado con mucha discreción por petición directa del mismo entrenador, al parecer se trata del síndrome de Guillain-Barré, aunque el mismo Tabárez lo negó y dijo estar aquejado de una neuropatía crónica que afecta su motricidad.

“Es una enfermedad crónica. Está ya mejor y a veces hay ciertas oscilaciones. Le pongo todo con la fisioterapia, con los médicos y los tratamientos. Si llegara algún momento en el que viera algún signo de que los futbolistas no me siguen, ahí me lo podría plantear, pero no ha ocurrido”, confesó Tabárez en su momento, cuando estalló en los medios locales de su país la supuesta causa de su malestar, luego de que lo vieron caminando con la ayuda de unos bastones y desplazándose sobre la grama en su pequeño carro a la hora de dirigir los entrenamientos, algo duro para un hombre tan recio de carácter.

Nunca un director técnico había estado tanto tiempo al frente de una selección uruguaya, ni tampoco nunca antes un DT había dirigido maratónicamente un mismo equipo. Bajo su lupa, Uruguay se ha clasificado a un buen número de mundiales en todas las categorías. Tampoco se habían presentado antes finales mundiales como en México 2011, en la sub-17 y en Turquía 2013, en sub-20.

El hecho de llegar a 170 partidos dirigidos con Uruguay, con 85 ganados, 43 empatados y 42 perdidos, además de alcanzar el título de la Copa América 2011, en Argentina, le ha dado el brillo a un país que vivía orgulloso de ser el primer campeón mundial de la historia. Con Tabárez, que como jugador fue defensa central y lateral, la célebre garra charrúa logró un reverdecimiento, y esa escuela recuperó algo de la confianza alcanzada en la época dorada.

Con un paso por el Cali

Tabárez tuvo un breve paso en Colombia. Lo hizo en el primer semestre de 1988. Llegó con la Copa Libertadores bajo el brazo, tras alcanzar el título con Peñarol, en la final que le ganó al América de Cali, precisamente su rival de patio en la capital del Valle.

El ‘Maestro’ recuerda que no fue fácil su trabajo, pero que su labor la cumplió lo mejor que pudo. “No fue una buena decisión ir a la ciudad donde estaba el equipo rival al que habíamos derrotado en la final del 87. Pero tuve la oportunidad de conocer en el Deportivo Cali a jugadores que marcaron diferencia, como el ‘Pibe’ Valderrama, entre otros muchos. Fue uno de los chicos que me hizo pensar que la enseñanza de la técnica no es solo lo que dicen los libros. Me hizo ver que la técnica futbolística no es universal. Tenía personalidad y estilo propio”, recuerda en una nota que le hicieron en un periódico de su país por aquel entonces.

En ese equipo verde del Valle también estuvo Carlos Mario Hoyos, hoy asistente técnico de Jorge Luis Bernal en Alianza Petrolera. “Tuve la fortuna de conocer y ser dirigido por el ‘Maestro’ Tabárez. Lo recuerdo como un entrenador muy organizado, con una plena visión de la cancha, que les da confianza a sus orientados y como un referente del fútbol mundial. Es un hombre con muchas facetas. Hoy, a pesar de tener algunas dificultades físicas, sigue demostrando su capacidad de enseñanza, y el fútbol de su país debe estar muy orgulloso de tener a una persona tan especial que sacó adelante un proceso con las selecciones del fútbol”, afirmó Hoyos, quien también hizo parte de la Selección de Colombia.

La ‘licenciatura’ de Tabárez como seleccionador nacional incluye la participación en tres mundiales: en 1990 fue eliminado en octavos de final por Italia, el equipo anfitrión. En Sudáfrica 2010, su ‘cátedra’ alcanzó para un histórico cuarto lugar, equipo en el que se destacó Diego Forlán, hoy en el fútbol de India (Mumbai City), quien fue declarado el mejor jugador del torneo. Y en 2014, en Brasil, cayó en octavos ante una Colombia mágica, con James Rodríguez, una tricolor que pudo llegar más lejos.

En cuanto a Copa América, se destacan el subtítulo en 1989, durante su primera gestión como DT de la Celeste, un cuarto puesto en el 2007 y el título de campeón en el 2011, en Buenos Aires, al vencer en la final a Paraguay.

Bajo su lupa

Tampoco es casualidad que bajo su atenta mirada de estratega han pasado estrellas que hoy asoman en el firmamento del fútbol. El excapitán Diego Lugano (São Paulo de Brasil), Egidio Arévalo Ríos (Chiapas de México), o Édinson Cavani (París Saint Germain), otro de los goleadores del momento, han sido vitales en el andamiaje del proceso, del ‘plan maestro’ de Tabárez en el fútbol uruguayo. Y claro, Luis Suárez, el artillero del Barcelona español y máxima figura de la actual Celeste, tiene un papel protagónico en dicho proceso. Ese ha sido el resultado de combinar conocimiento, experiencia y talento.

Y detrás de ellos viene otra camada que hará parte del recambio generacional, como los defensas José María Giménez (Atlético de Madrid de España), Sebastián Coates (Sporting de Lisboa, Portugal), o el volante Brian Lozano (Nacional uruguayo), entre otros jugadores que se iniciaron en ese bondadoso proceso.

El arquero charrúa Sebastián Viera, del Junior de Barranquilla, también hizo parte de ese renombrado proceso y fue convocado en varias ocasiones en la pasada eliminatoria a Brasil 2014.

“Sin duda, es un seleccionador grande de la historia de Uruguay. Es una persona aplomada, que escucha a los jugadores, que tiene muy claro los conceptos básicos, que analiza y estudia permanentemente. De ahí, los buenos resultados. Un generoso grupo de jugadores han hecho el proceso de las selecciones menores. Hay talento, y el ‘Maestro’ sabe cómo sacarles el mejor provecho a los chicos. Eso también ha sido vital para el nuevo despegue del fútbol de mi país”, destacó Viera en charla con este diario.

La eliminatoria suramericana está viva y Uruguay le ha tomado la medida. Mientras tanto, la vida sigue para Tabárez, al vaivén de las dolencias físicas que no han impedido que el ‘Maestro’ siga dando cátedra en el fútbol.

JAVIER ARANA
Redactor Deportes EL TIEMPO

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