Este es otro Santa Fe… (Opinión)

Este es otro Santa Fe… (Opinión)

Al hincha le importa, se supone, que el equipo gane, así se aburra en el estadio.

17 de abril 2017 , 07:57 a.m.

Hay algo en Santa Fe que no cuadra, algo que no llena y que no logra disimular ni con la sufrida victoria del sábado contra Bucaramanga. El equipo atraviesa una nebulosa en la que el fútbol se le refundió. Ganó y eso era una obligación después de tres derrotas seguidas, pero este no es un Santa Fe atractivo y tampoco es el Santa Fe guerrero. Este es otro.

El Santa Fe del último mes ha perdido chispa. Ya no se le ve con la intensidad de antes, con la presión asfixiante. Es un equipo que parece estar descifrando, a estas alturas, cuál es su potencial. Antes era una máquina de defenderse. Ya no. Antes contragolpeaba con voracidad. Ya no. Antes tenía claro a qué jugaba con línea de tres. Ya no. Ahora fluctúa entre defender con 3 o con 4.

Por si fuera poco, hay un bajonazo en varios de sus jugadores. Plata ya no es el hombre explosivo de antes; Gómez ha perdido protagonismo; Stracqualursi lucha, guerrea, pero no hace goles. No es solo culpa de los delanteros. El equipo ataca como con el freno de mano, como atascado. La pelota les llega muy poco a los de arriba. Y los de atrás están fallando.

En medio de ese panorama, hay un jugador que ilusiona: Damir Ceter. Es un delantero de potencia, de esos que tienen el arco pintado en la mente. Él gestó el penalti que le dio el triunfo el sábado. Pero viene de una lesión, lo llevan de a poco, y lo necesitan.

Al hincha le importa, se supone, que el equipo gane, así se aburra en el estadio. El tema del cómo le queda al entrenador, quien ya no tiene que demostrar nada, pero que tiene el desafío de poner a andar al plantel nuevamente. Necesita que los jugadores suban su nivel, que haya menos lesiones (van Tesillo, López, Salazar; antes fueron Ceter, Valencia...) y definir a qué va a jugar.

Santa Fe tendrá el miércoles un partido trascendental contra Santos de Brasil. Importará, sobre todo, la victoria. En Copa Libertadores la casa es sagrada. Pero para lograrlo debe cambiar la cara, recuperar la memoria, la lucha, la garra, la fortaleza defensiva y no resignar el ataque. Como lo hizo contra Sporting Cristal, al que venció bien, 3-0, o contra Millonarios (2-1). En esos partidos demostró que no es carreta lo anterior, que sí puede jugar diferente, mucho mejor, como antes.

90 minutos…

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @PabloRomeroET

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