En Medellín, Cali ya pasó una dura prueba

En Medellín, Cali ya pasó una dura prueba

En cuartos de final perdió 3-1 con el DIM pero clasificó. Ahora desafía a Nacional.

Deportivo Cali

Jéfferson Duque, jugador del Deportivo Cali.

Foto:

Juan P. Rueda / Archivo

15 de junio 2017 , 10:18 p.m.

Jugar en el Atanasio Girardot, y más definiendo un título contra Nacional, siempre será una adversidad. Pero el Cali ya tuvo una dura prueba allí, cuando eliminó al Medellín, en cuartos. Ahora, con esa experiencia, que le dejó lecciones, jugará este domingo por la estrella, con la ventaja de 2-0 que debe defender.

Quizá el resultado no es suficientemente amplio para el Cali. No si se tiene en cuenta el poderío de Nacional en su casa. Pero tiene el antecedente reciente. En la ida de cuartos venció al Medellín 4-1, en su mejor partido del año, y en el partido de vuelta, en el Atanasio, le tocó resistir y defender la ventaja: perdió 3-1 y se salvó de los penaltis.

Medellín salió ese día a devorarse al Cali, como seguramente lo hará Nacional este domingo. Y el equipo vallecaucano sufrió. Ese partido le dejó lecciones. Por ejemplo, no entró concentrado. Tanto así que terminado el primer tiempo ya perdía 2-0 con un penalti al minuto 18 y un autogol del defensor Angulo, al 45. El equipo se cayó anímicamente y solo recuperó su idea después del descanso.

Además, Cali es un equipo acostumbrado a atacar, de local y de visitante, por la capacidad de sus jugadores. Pero, en Medellín, esa filosofía de juego le costó: se vio muy expuesto en la primera parte, recibió dos goles y le tocó replantear en la parte final.

Claves en el Atanasio

Cali llegó al Atanasio Girardot en los cuartos de final no a encerrarse sino a proponer. Sin embargo, dada la importancia del partido, planteó una disposición táctica que le permitiera estar agrupado, con pocos espacios entre líneas para evitar que la gente habilidosa que tenía el DIM, como Juan F. Quintero y Marrugo, pudieran hacerle daño. El mismo daño que puede causar Macnelly Torres si le dan libertad.

El equipo caleño, sin quererlo, terminó metido en su propio campo en ese primer tiempo, cuando recibió los dos goles. Es decir, terminó jugando a un fútbol que no conoce.

En la cancha, Cali planteó un sistema 4-2-3-1 –el que más usa–, con un solo punta que fue Duque, y por detrás con el tridente Roa, Bendetti y Sambueza. Todos, jugadores muy ofensivos. Por eso, los de atrás, Andrés Pérez y Kevin Balanta, tuvieron mucho trabajo y pasaron muchos problemas para contener a los volantes del poderoso.

Basados en esa experiencia, es factible que esta vez el Cali –más tratándose de la final, del rival y de la reducida diferencia– opte por reforzar su zona defensiva, sin arriesgar tanto arriba y sin quedar tan expuesto. Aunque con el Cali no se sabe, pues su juego es de atacar. “Con el equipo que tenemos no podemos salir a defendernos. Siempre tenemos una propuesta ofensiva basada en la organización defensiva”, explicó el técnico Héctor Cárdenas.

Con el equipo que tenemos no podemos salir a defendernos. Siempre tenemos una propuesta ofensiva basada en la organización defensiva

Pero los cambios que ese día hizo el DT en el segundo tiempo, cuando descontó, fueron estratégicos: entró un defensor, Lucumí, y salió un volante ofensivo, Roa. Luego entró un volante de marca (quedó con tres), Daniel Giraldo, y salió uno ofensivo, Sambueza. Así que Cali, a 15 minutos del final, ya no quería saber nada del ataque.

Rendimientos opuestos

Cali y Nacional llegan al partido final mostrando rendimientos diferentes. Mientras los azucareros han encontrado una curva ascendente, con picos muy altos como en la ida de cuartos contra el DIM, los antioqueños están en un momento irregular.
 
Nacional no solo jugó un pésimo partido en Cali, también sufrió en la llave semifinal contra Millos, en los dos juegos, e incluso le costó en la vuelta de cuartos contra Jaguares.

Así que el partido de vuelta de la final los toma con realidades opuestas, con la salvedad de que Nacional es equipo de finales, y Cali no sacó la suficiente ventaja. Eso sin contar que no tendrá a dos jugadores claves, Orejuela y Benedetti, suspendidos. Pero Cali ya sabe lo que es resistir y sobrevivir en Medellín.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO

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