Pérez (6 PT), Gutiérrez (22 PT y 33 ST) y M. González (29 ST) marcaron los goles 'cardenales'.
Ciciliano (31 PT) y Muñoz (42 PT), por los 'azules'. Había muchos factores para presagiar que Santa Fe podría ser superior en el clásico 256: el momento futbolístico, la posición en la tabla y hasta el hecho de que, después de mucho tiempo, hubiera más hinchas rojos que azules en la tribuna. Y los rojos gozaron, bailaron y ganaron con categoría: el 4-2 sobre Millonarios no suena exagerado: fue justo.
Santa Fe comenzó el partido con un ritmo impresionante, con la intención de arrollar a Millonarios a punta de buen juego, y rapidito encontró el premio: a los cinco minutos, Omar Pérez se abrió pasó entre la tibia zona de recuperación azul y sacó un remate de derecha desde afuera del área que puso a volar infructuosamente al portero José Fernando Cuadrado.
Entusiasmada por el buen arranque, la mitad roja de El Campín comenzó a lanzar arengas y a cantar el ole. Millonarios era un equipo tambaleante que en cualquier momento volvía a caer. Y Santa Fe le dio un golpe que parecía definitivo a los 21 minutos, cuando Pérez, sin dejar caer el balón, habilitó al chileno Julio Gutiérrez, que reventó la parte alta del arco azul. ¡Otro golazo!
No sé veía cómo Millonarios iba a reaccionar. Pero en una jugada aislada, Ómar Vásquez, el mejor de los visitantes hasta ese momento, sacó un remate que pegó en la mano de Andrés Felipe González. Penalti cantado que Ricardo Ciciliano convirtió en el 2-1 a los 31 minutos.
Ahora Millos, sin el mismo juego brillante de Santa Fe, pero con amor propio, era el que ponía las condiciones del partido. Y León Darío Muñoz, que después del gol de Ciciliano había tenido dos opciones, se inventó una jugadota: recibió un pase de Rafael Robayo, metió el freno para dejar pasar a Carlos Valdés y metió un tiro cruzado que pegó en el vertical y entró: 2-2 y a barajar de nuevo.
En el segundo tiempo, ahora Millonarios era el que manejaba, el que cerraba los espacios hacia su arco y el que más méritos hacía para ganar. Pero el técnico García se emocionó y se equivocó: sacó a Vásquez, metió a Carmelo Valencia y dejó al equipo abierto y expuesto a que el rival le hiciera daño.
Santa Fe aprovechó para volver a golpear, con otro pase de Pérez y el remate de Mario González al palo que cuidaba Cuadrado para meter el 3-2, a los 29 minutos.
Y todo volvió a ser igual a como comenzó: con Santa Fe montado en el juego, con buen fútbol y con efectividad, y con Millonarios entregado. Julio Gutiérrez, con un remate desde afuera del área, convirtió el dominio en goleada a los 33.
La goleada es el reflejo de un equipo que juega bien, que comete algunos errores, pero que es efectivo, y otro que por algo anda como anda en la tabla. Por eso, los rojos se gozaron su clásico.
JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes
josasc@eltiempo.com.co
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