El técnico uruguayo le dijo a EL TIEMPO que todavía se siente parte de Santa Fe, pero que se va de Colombia porque no se siente seguro luego de las amenazas.
Rubén Israel renunció a la dirección técnica de Santa Fe luego de un mes de su llegada al club y sin dirigir todavía ningún partido en el banquillo cardenal.
El uruguayo aseguró que se va del equipo porque recibió amenazas y presiones de un hincha, que lo llamó para que alineara a uno de los jugadores. Sin embargo, hubo periodistas que aseguraron que eso fue invención del estratega.
ET: Hay periodistas que han insinuado que usted inventó las amenazas para irse a otro club.
Rubén Israel: Si hay algún periodista que puede tener una versión tan maquiavélica, lamento no haberlo encontrado en el aeropuerto para que me lo dijera de frente, en la cara. Es increíble que en esta situación, cuando tengo un sufrimiento tan grande en lo personal, que mi familia está sufriendo, haya gente que pueda inventar esto. Si los periodistas quieren decirlo para salvaguardar su profesión no están haciendo más que cometer otro crimen. No son periodistas, son cobardes que se esconden detrás de un micrófono o de un teclado.
ET: El diario El Mercurio de Chile lo da como candidato para dirigir a Universidad de Chile. ¿Esa posibilidad existe?
RI: Puede desmentirlo categóricamente. Aún me siento entrenador de Santa Fe, aún tengo a los muchachos en la cabeza, tengo a Bogotá en la piel y en el corazón, tengo las palabras de los dirigentes, el abrazo con el capitán en la piel, y no sé ni de dónde sale una versión de un club que, hasta donde sé, tiene entrenador y está disputando una semifinal. Ni con ese club ni con ningún equipo del mundo tengo una negociación. Que El Mercurio justifique de dónde sale esa información. Yo estuve a punto de ser técnico de ese equipo el año pasado y no acepté por propia decisión, por problemas de último momento con algún dirigente que no estuve de acuerdo en aceptar.
ET: Si le hacen la oferta, ¿aceptaría?
RI: No, esto no va a poder suceder ahora. Tengo que hacer mi duelo personal, mi duelo como entrenador. No voy a tomar la conducción de ningún equipo en las próximas semanas, ni de la U ni de ningún equipo del mundo. Si hoy viniera el Real Madrid a firmarme un contrato de 100 millones de dólares, también diría que no.
ET: ¿A usted le cumplieron en Santa Fe? Había versiones que afirmaban que usted estaba molesto por algunas cosas que no se concretaron.
RI: Eso es parcialmente cierto. Si usted se acercó a los entrenamientos o a alguna conferencia de prensa, habrá visto una armonía, una alegría en el trabajo que es consecuencia de lo bien que yo me sentía en Santa Fe.
En este mes y unos días que estuve en el club tuvimos entrenamientos llenos de energía que el plantel generaba con su entrega y respeto, los dirigentes tuvieron respeto y comprensión. De lo que todavía no estábamos contentos era de concretar el plantel que queríamos, y eso era solamente tener un delantero más, porque el año es largo y teníamos dos competencias. Estábamos a la búsqueda de un muchacho que tuviera las características de 9, que le ayudara a los que tenía ahí, que eran Nazarit y Néculman. De resto, para nada. Los dirigentes se portaron de manera sobresaliente con nosotros.
ET: ¿En algún momento algún directivo o allegado al club le insinuó o lo presionó para poner o contratar a algún jugador?
RI: Jamás. Al contrario: el jueves nos reunimos en la sede con tres miembros de la junta y el director deportivo, Germán González. Entregamos las evaluaciones, me pidieron un informe jugador por jugador y lo dimos no solo en la parte física, sino en la futbolística.
Comentamos las cosas como amigos, coincidimos en que era un proceso que nos podía llevar al éxito si avanzábamos sin afán, si dejábamos que el equipo tomara el ritmo que necesita, si reubicábamos algunas posiciones, si potenciábamos algunos chicos, si poníamos energía en jugadores que tienen potencial enorme, como Nazarit. Ellos, en mi área, simplemente escuchaban y sentía que estaban absorbiendo conocimiento, lo mismo que sentía yo cuando los escuchaba a ellos.
ET: ¿El defensa Carlos Valdés llega con su visto bueno?
RI: Él llega fundamentalmente por un trueque entre Santa Fe y América, en el que va un jugador que no llegué a conocer, como Toloza. Acosta quería irse del club y a Valdés lo conozco por su visita en Copa Libertadores con América. Me dieron la alternativa de él y otro jugador pero había la posibilidad de no gastar más dinero y Valdés es un jugador con mayúsculas, va a ser tremendamente importante.
ET: ¿Qué lectura le da usted a que el foco de las amenazas haya venido por un jugador como Francisco Nájera, que estaba en sus planes?
RI: Yo todavía estoy sorprendido porque no estoy acostumbrado a vivir estas situaciones. He vivido mil enojos de hinchas, pero he respondido con trabajo. Lo que le dije a este individuo que me llamó es que el que más le estaba pidiendo a los dirigentes el mayor trabajo para retener a Nájera era yo.
Él sólo me dice que únicamente le pagan por hacer un mandado y que si Nájera no se queda me van a limpiar a mí y a mi familia. Yo no puedo saber qué es lo que sucede. No conozco la idiosincrasia colombiana, pero los malhechores son iguales en todo el mundo, son anónimos. El tema es hasta cuándo uno está decidido a arriesgar a su familia.
Una de las ideas tácticas que teníamos para determinados momentos del juego era plantear un 5-3-2, con un líbero y doble stopper, y justamente Valdés venía a ser la frutilla en la torta entre González y Nájera, me daba la velocidad que necesitaba y los tres me daban la frescura para hacerlo. Lo mío era poner un poco más de gente en la mitad de la cancha para presionar más cerca del área rival. En esa posición solo teníamos a Jorge Lozano y a Óscar Valencia, que trajimos del Soacha, por lo que la llegada de Valdés era ideal para hacer una tripleta defensiva fenomenal. Era una de las razones para pedir que retuvieran a Nájera, que es un caballero, un jugadorazo y una víctima en una situación que no se merece, al igual que yo.
ET: El comandante de la Policía de Bogotá se mostró extrañado porque usted no hizo la denuncia de las amenazas. ¿Por qué no lo hizo?
RI: La verdad, no pasé al plano de lo civil porque ninguna persona en el mundo se puede sentir feliz por lo que pasó. Antes de ser entrenador, soy esposo y padre de familia. A mí me dijeron que me iban a dar todas las garantías, no dudo de la capacidad de la policía y seguramente se llegaría a saber quién fue el vándalo, pero cada uno guarda la seguridad de su familia como crea conveniente. Fue una decisión familiar, de tranquilidad, de que yo no esté robándole la plata a Santa Fe sin poder darle lo mejor por andar pensando en la seguridad de su familia.
ET: ¿De pronto no se precipitó en irse?
RI: A mí me habían preguntado si me daba miedo ir a Colombia y yo le dije que estaba lejos de tenerlo, que estábamos particularmente felices. El Vicepresidente me ofreció todas las garantías, al igual que los directivos. Esto no tiene que manchar todo lo lindo que ha hecho Colombia para progresar como país. Pero el tema es personal, todos tenemos perspectivas diferentes. Yo, como jefe de familia, tengo el deber de protegerla, y en Uruguay lo haría exactamente igual.
ET: ¿Su decisión es irreversible?
RI: Algún día, tal vez, si Santa Fe requiere de mis servicios, no descarto volver. Lógicamente, no en este momento, aunque Santa Fe es una opción muy tentadora.
JIMMY MONTES
JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
REDACCIÓN DE DEPORTES
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