Los Mundiales Sub-20 de la Fifa se disputan en agosto. De modo que para el de Colombia 2011 faltan justo tres años.
Ese tiempo es mucho para la idiosincracia latinoamericana, pero poco para la enorme tarea que demandará cumplir con los estándares Fifa de excelencia. Sobre todo si se pretende realizar un torneo que prestigie al país y tenga un efecto residual importante. Esto es, dejar obras para el futuro, dotar al deporte colombiano de infraestructura moderna.
Y escaso si se considera que Colombia debe construir varios estadios nuevos o remodelar a fondo otros. Ahora, si se quiere la criolla, o sea estar pintando y colocando butacas el día de la inauguración, entonces sí, falta.
Hay que mirarse en el espejo de otros torneos. En función de ello, sería interesante tomar dos modelos que han dado resultados:
1) Imitar la excelente idea de Chile, que para su Mundial Sub-20 femenino que se disputará a fin de año, realizó un concurso de venta electrónica de tickets en cada una de las sedes. La que más vende se queda con el partido inaugural y allí juega la Selección Colombia. Una forma de estimular y premiar el interés de cada ciudad. En Chile, Coquimbo ganó al vender 6.807 abonos. Entre las cuatro sedes despacharon el 35% de las entradas disponibles seis meses antes de comenzar el torneo. Un éxito inédito para un torneo femenino. Y como hasta esa fecha nadie sabía dónde jugaría la selección local, todas las plazas registraron alta demanda.
2) Dar una fuerte participación a la Gobernación y a la alcaldía de cada subsede. Chile lo hizo y logró un apoyo formidable. No quiso acaparar todas las áreas la asociación de fútbol.
3) Ofrecer a la empresa privada patrocinar el estadio de cada ciudad. Hoy existe una nueva modalidad de ingresos en el fútbol mundial: asociar una marca con el nombre de un estadio. Esto nació en Estados Unidos y se ha extendido con vigor en Europa. Todos los estadios de Alemania 2006 se construyeron con dinero de compañías. El Allianz Arena de Munich, el Commerzbank Arena de Francfort, etc. Diecisiete coliseos de la Bundesliga están auspiciados por sociedades comerciales que han pagado 100, 200 y hasta 400 millones de dólares por poner su nombre en la fachada por 10 ó 20 años. Barcelona de Guayaquil ha sido el pionero en Sudamérica: su fantástico Monumental se denomina ahora Monumental Banco del Pichincha.
4) Patrocinar los campos de entrenamiento. Deberá haber 24 en excelentes condiciones, uno para cada equipo participante. Esos 24 quedarán para usufructo del fútbol colombiano y su desarrollo futuro.
Hay que utilizar la táctica japonesa, o sea copiar lo bueno de otros y mejorarlo.
Jorge Barraza
Para EL TIEMPO
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