Pocas veces una mentira había cazado tantos pájaros ingenuos y oportunistas en el fútbol colombiano, como esa de que Santa Fe era un Ferrari.
Comparar al club bogotano con la escudería más importante del automovilismo mundial tuvo el único objetivo de desestabilizar como técnico 'cardenal' a Fernando el 'Pecoso' Castro, lo que se cumplió cuando fue destituido tras el torneo Apertura.
La mentira creció como una bola de nieve, se regó a la velocidad de un bólido y después de que parecía haber cumplido su ciclo, ha vuelto a tomar fuerza a raíz de los malos resultados recientes de Santa Fe con Hernán Darío Gómez como entrenador.
Los pájaros ingenuos siguen convencidos de que, como Santa Fe es un Ferrari y por lo tanto cuenta con la mejor nómina de jugadores del fútbol colombiano, la campaña de Gómez en el torneo Finalización es mediocre. Los pájaros oportunistas, mientras tanto, aprovechan la caída libre del equipo para fustigar al entrenador paisa y culparlo de todos los males.
Ahora, con todo el respeto para los siguientes jugadores, pregunto: ¿Maximiliano Flotta era refuerzo para un Ferrari? ¿Daniel Néculman traía tan cotizado cartel para afirmar que fue una pomposa contratación? ¿Acaso Luis Fernando Mosquera y Édinson Toloza vinieron de Nacional o Boca Juniors, en vez de un equipo 'chico' como Quindío, en el que además tuvieron problemas de disciplina?
¿Por qué cuando Agustín Julio, Yulián Anchico, Javier Arizala y Hernando Patiño jugaban en el Tolima a nadie se le ocurrió que el equipo 'pijao' era un Ferrari? ¿Acaso Leonel Vielma y Luis Manuel Seijas son las grandes figuras del fútbol venezolano?
En un país de ingenuos, oportunistas y desmemoriados como Colombia hay que hacerse todas estas preguntas, para tratar de entender el mal momento de Santa Fe. Propongo que enterremos de una vez por todas la mentira del Ferrari y encontremos las verdaderas causas.
Tengo algunas y son simples. Primera: dejaron ir a Léider Preciado y no contrataron un reemplazo de lujo. Segunda: Mosquera se creyó Maradona, perdió las proporciones y por eso no juega (entre Léider y él hicieron 17 de los 31 goles de Santa Fe el torneo pasado, el 54,8%). Y tercera: a 'Bolillo' le ha costado volver a dirigir en Colombia. Se le nota la falta de acople y de actualidad, y se está dejando contagiar de la mala escuela del resultadismo.
Gabriel Briceño
gabbri@eltiempo.com.co
Subeditor de Deportes
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