Si Colombia va a empatar, pierde... (Opinión)

Si Colombia va a empatar, pierde... (Opinión)

No hay que darles vida, no hay que jugarles con complejos, no hay que resignar el triunfo.

14 de noviembre 2016 , 12:25 p.m.

“¡Tiene mieeedo, Colombia tiene mieeedo...!”, vociferaron, intimidantes, miles de hinchas argentinos en los cuartos de final de la Copa América de Chile 2015. Tenían razón. Su coro altivo coincidió con el pánico que tuvo ese día Colombia, que al final perdió en penaltis. Ahora es una buena oportunidad para exorcizar esos temores y dejar de jugarle con tanto respeto a una Argentina en crisis. Si el miedo a la derrota ronda, debe estar vestido de albiceleste.

Cuando Colombia enfrenta a Argentina suele cuidarse mucho. Asegura el medio campo como si fuera una muralla de acero, defiende su arco con alma y corazón, vigila a Messi desde que se entonan los himnos. Se concentra más en una estrategia de precaución que de generación. Y no siempre le da resultado (recuérdese el pánico en Chile y la derrota en esta eliminatoria, 0-1). Esta vez ronda el mismo respeto: podría jugar con tres volantes de marca...

La precaución es válida, pero hay momentos de momentos y rivales de rivales. Hoy, aunque Argentina sigue siendo Argentina y sigue teniendo a Messi, es un equipo vulnerable y derrotable, al que se le debe atacar.

Argentina tiene tanto miedo de perder –en este momento está afuera del Mundial–, tanto pánico de sufrir una nueva derrota –acaba de caer 3-0 contra Brasil–, que tendrá que afrontar el partido con una presión peligrosa: la de su inconforme hinchada, la de su prensa crítica, la de la su pesada historia. Es tan caótico su fútbol actual que el diario Olé optó por una súplica: ‘¡Piedad, José!’, tituló, dirigiéndose al técnico Pékerman.

El problema es hoy de ellos, porque ni el empate les sirve. Seguramente van a salir a devorar a Colombia, a buscar una victoria a como dé lugar, y van a dejar espacios, grietas, pues tienen muchas fragilidades. Eso hay que aprovecharlo. No hay que darles vida, no hay que jugarles con complejos, no hay que resignar el triunfo. Hay que jugar para ganar. Si Colombia juega para empatar, va y pierde.

Aunque el empate no sea malo, tiene que tener la mentalidad de triunfo –así decida, como parece, armar otra muralla en la mitad–, porque tiene que recuperar lo que ha perdido en casa y porque ganar allí ya no es imposible. Ya lo hicieron Ecuador y Paraguay.

Colombia tiene sus problemas: que no genera juego, que James no anda bien, que se han perdido siete puntos en casa; sin embargo, le favorecerá jugar de visitante, con el regreso de Cuadrado, y más con la presión –y el miedo– que tiene su rival.

Aquella vez en Chile los argentinos notaron el temor de Colombia y lo hicieron sentir. Hoy, el miedo es de ellos, y hay que aprovecharlo. Hay que jugar a ganarles.

90 minutos…

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @PabloRomeroET

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