PSG, Messi, Wilstermann, nombres de la semana... (Opinión)

PSG, Messi, Wilstermann, nombres de la semana... (Opinión)

La FIFA autorizó a Argentina jugar contra Perú en La Bombonera. 

16 de septiembre 2017 , 09:32 p.m.

Entre semana cargado de noticias. Ecuador despide al DT Gustavo Quinteros, con lo cual lo apunta como el responsable excluyente de la octava posición en la Eliminatoria. Pero, además, pone un entrenador interino y, por comunicado, da a entender que ya se enfoca en Qatar 2022 al señalar su voluntad de “empezar desde ahora la transición y renovación” del seleccionado.

Tira la toalla a 20 días de disputarse los últimos seis puntos y aún manteniendo chances, ya que, como hemos visto, todos pierden, además de que debe enfrentar a dos rivales que se disputan el quinto puesto, como Chile y Argentina. Un comunicado de tenor más visceral que institucional. Hay acusaciones cruzadas y, en medio del desbande, Felipe Caicedo renuncia a la Selección Ecuatoriana en solidaridad con Quinteros y luego se suma la baja del capitán y cerebro del equipo, Christian Noboa, borrado por el técnico emergente. Pero se anuncian nuevas deserciones. Ecuador entrega sus últimas chances a sus dos rivales directos: Chile y Argentina. No es un tema menor.

La FIFA autorizó a Argentina jugar ante Perú en La Bombonera, un estadio que, lleno y en efervescencia, semeja el huracán Irma en pleno apogeo. Sampaoli busca que el rugido de la hinchada retemple el ánimo de sus jugadores, paralizados por la presión de ganar. Pues en Buenos Aires no hay altura ni calor o humedad sofocantes, lo que queda es el aliento de la gente, diferente al de otras partes. Está bien, se busca apoyar a una selección desorientada.

En Europa, el Paris Saint Germain dio una primera señal de su poderío naciente con el tridente Neymar-Mbappé-Cavani. Aplastó al Celtic en Glasgow 5-0. Dos de Cavani, que sigue pateando los penales (Neymar deberá esperar su turno), uno del francés y otro del brasileño. Habrá que ver ante un rival europeo más fuerte para medir la fuerza real del cuadro parisino. Pero bueno, algo tienen que demostrar. Entre los tres costaron 465 millones de euros, más los 48 millones anuales de salario, que con los impuestos franceses se elevan a cerca de 90. Pero es una bonita delantera…

En Copa Sudamericana, Santa Fe (la contracara del PSG en el tema delanteros) se va temprano, como en la Libertadores.
Queda Junior apenas por Colombia. Independiente fue el primero en llegar a cuartos de final tras una victoria épica sobre Atlético Tucumán. Existe una manera “a lo Independiente” de ganar, que le dio fama continental y que cayó en el olvido en los últimos treinta años, salvo en la Sudamericana 2010. Es jugando bien al fútbol, pero sobre todo atacando con furia y sin cesar, arremetiendo contra las adversidades, como la que supuso el juez uruguayo Andrés Cunha, quien lo dejó con diez hombres casi todo el segundo tiempo y le dio un penal insólito a Atlético, que suponía la eliminación roja. Por actuaciones como estas se ganó con justicia el apodo de Rey de Copas. Sería edificante que Independiente retomara toda la dimensión de su grandeza.

Wilstermann le dio una paliza a River por Libertadores: 3 a 0 que pudo ser más amplio. El cuadro boliviano va en serio: ya les ganó, en serie, a Peñarol (6 a 2), a Palmeiras (3-2), a

Atlético Mineiro (1-0) y ahora a los de Gallardo. ¿Podrá haber, por fin, un campeón de América boliviano…? Sería una noticia bomba, tipo Once Caldas o Argentinos Juniors.

La menos “noticia” de las noticias fue la deslumbrante exhibición de Messi ante la Juventus. Terminó la temporada anterior como goleador mundial con 54 goles en 52 partidos (sin contar los de selección). Y arrancó este ciclo como siempre, a un nivel altísimo, con fuerte protagonismo para ganar los cuatro primeros partidos de liga, con cinco anotaciones, cuatro tiros en los palos y varios pases-gol. Sin embargo, fue apenas un ligero aperitivo del debut en Champions, donde regalaría esta actuación superlativa, de esas en las que salta la vara de mejor del mundo actual y se pone a hacer jueguitos con Di Stéfano, Pelé y Maradona.

Era un partido burocrático, casi judicial, de esos que propone la Juventus y el fútbol italiano en general. Y que un Barcelona abúlico había aceptado. Expediente va, cédula viene, hasta que en el minuto 45, sin espacios, sin ninguna posibilidad prometedora de vulnerar la defensa, Messi decidió inventar un gol. No sólo hacerlo, inventarlo desde la nada. Encaró donde estaba la última línea de carabinieri, tocó profundo para Suárez, el uruguayo la devolvió sensacional, como devolvía las paredes en corto Ronaldo el Gordo; apenas tuvo Messi 50 centímetros para pararla y sacó un zurdazo rastrero pegadísimo al palo izquierdo de Buffon. Un gol tremendo. Y lo gritó con rabia, sabe Dios por qué, pues Messi nunca cuenta nada. Pero es sabido que cuando está enojado es más letal que de costumbre.

El primer gol es el que abre el partido. Y ese casi siempre es obra de Leo. En el segundo tiempo dio un festival. Sin espacios, mandó otro remate al palo, una entrada suya a toda velocidad por derecha originó el segundo tanto -de Rakitic- y marcó el tercero con otro zurdazo matador después de eludir dos marcas. Fue una actuación de Balón de Oro, aunque este año el galardón es para Cristiano, con toda justicia, por lo que hizo en el tramo final de la Copa de Europa.

La “noticia” de este Messi resplandeciente no es noticia justamente porque lo viene haciendo puntualmente una o dos veces por semana desde hace 12 años sin parar. Jamás un bajón. Es algo que el fútbol nunca había visto. En Barcelona o en la Selección, en la que siempre es el mejor, el único de Argentina. Apenas disputó 8 de los 16 partidos de la Eliminatoria, pero con él la Albiceleste ganó 17 de sus 24 puntos.

“No admite comparación con nadie. Es único. Irrepetible”, escribe Rubén Uría, reconocido periodista madrileño de Eurosport.es. La verdadera noticia sobre este genio cotidiano es que podríamos estar frente a una de sus más fabulosas temporadas. La partida de Neymar le ha ampliado la cancha, le da más panorama para decidir por dónde entrar. Comienza recostado a la derecha, como siempre, pero ahora se corre seguido hacia el medio y hasta incursiona por la izquierda. Está de nuevo como falso 9, la posición que le había encontrado Guardiola y en la que dio recitales. Le queda el arco de frente y, a poco que le den unos mínimos centímetros, saca el balazo y, por lo general, acierta.

Pero seríamos injustos en ponderar a Messi sólo por sus goles o sus asistencias. Cada control, cada pase, cada amague, freno o enganche es una cumbre futbolística. Todo a velocidad supersónica y hacia adelante. El martes nos recordó lo hermoso que puede llegar a ser este juego. Una vez más…


Último tango...
JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

Columnistas

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