Meluk le cuenta… (De los goles a la anécdota)

Meluk le cuenta… (De los goles a la anécdota)

Nacional casi no puede con un Millos durísimo, mientras Cali impuso su favoritismo sobre el América.

11 de junio 2017 , 10:23 p.m.

Nacional y Cali impusieron su favoritismo y disputarán el título. Se sabe que el formato del torneo patrocina la emotividad. Y si los partidos de ida fueron un par de ladrillazos, los de este domingo fueron emotivos e intensos.

Nacional casi no puede con un Millos durísimo, de mucho oficio, mucha táctica, mucho técnico, pero de poca creatividad y talento. Un equipo que tiene testosterona de sobra, pero la neurona está fuera del campo, no juega. Está en el banco. Y eso por lo general no alcanza. Es mejor cuando está, por ejemplo, en el oportunismo de Dayro Moreno debajo del arco para sentenciar el gol definitivo, el 1-0 en el tiempo de descuento. Ahí es cuando la neurona, el talento, pesa de verdad en el fútbol. Cuando está en los guayos.

De nada le vale a Millos el buen partido en la mitad del campo inundado por la lluvia, no las tres atajadotas a las que obligó al portero Armani, ni el plan de desconexión del primer tiempo, ni la lucha y la seriedad del segundo. Eso ya es una anécdota. En el fútbol no vale la iniciativa, la actitud, el orden ni los casi entran ni los casi la sacan. En el fútbol, en este juego, valen los goles. Decir que el otro equipo ganó porque solo hizo el gol, pues da hasta risa.

En el segundo tiempo, Nacional reaccionó, asumió la iniciativa y en la última jugada del partido ganó un juego cerrado, entre iguales, que terminó con los abrazos sufridos de los de Nacional y la voz entrecortada con un palabrón impublicable de Cadavid, el mejor de Millos en el torneo, a punto de llorar por la frustración de lo que pudo haber sido y no fue.

Los hinchas azules pelean dos jugadas de penalti que sí fueron y no se dieron. A Russo, mis respetos: hizo un equipo con muy poquito.

Cali también impuso su favoritismo sobre el América. Lo hizo en la ley más obvia y pura del fútbol: el gol. Su 2-0, esa efectividad, demuele cualquier otra consideración. Este juego es a hacer goles. Por eso, suena hasta ridículo decir que la única diferencia entre ambos fue que uno la metió.

Con el 2-0 suena a otra anécdota que el partido resultó mano a mano, que América también tuvo las oportunidades, que el arquero Mina estuvo bien, que las torpezas de los rematadores fueron de niños de colegio...

Cali y América plantaron un partido, además, de guapos, de rasparse, de la entrada abajo al más macho de la cuadra. Se dieron. Y en ese darse, Mera lesionó a Martínez Borja con una entrada que puntea el balón, pero que, espeluznante, le torció la pierna, la rodilla y alma. El goleador quedó out a los 33 del primer tiempo. ¿Pesó su ausencia? Eso jamás se sabrá. El artillero no estuvo durante una hora completa en la que América llegó.

Héctor Cárdenas relevó a Mario Yepes en la dirección técnica del Cali luego de los primeros 8 partidos jugados. Hoy están en la final con un saldo de 6 victorias, 8 empates y solo dos derrotas. Esos son los cambios que valen la pena. ¡Los que hacen que los jugadores cambien mágicamente!

Y a Hernán Torres, mi admiración: sacó agua de las piedras. No tenía nada e hizo un semifinalista.

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
En Twitter: @MelukLeCuenta

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