Meluk le cuenta… (Chará y Cadavid)

Meluk le cuenta… (Chará y Cadavid)

En el cumpleaños de Bogotá, Millos montó la fiesta y  Junior se comió el pudín.

06 de agosto 2017 , 09:26 p.m.

La gran diferencia de 9 puntos, la enorme distancia de 13 puestos en la tabla entre el líder Junior (así amanece) y Millonarios, se explica en la jugada del minuto 27 del segundo tiempo:

Chará persigue un sensacional pase de 25 metros. Es un explosivo átomo de 65 kilogramos y 1,62 metros que deja su estela de humo en la hierba. Tras él, con el alma en esa camiseta azul que suda como nunca –¡como siempre!–, Cadavid desafía las leyes físicas y mueve su mole de 90 kilos y 1,88 metros de altura hasta llegar al mismo punto de destino de Chará en las 18. ¡Lo hizo!

Pero el delantero engancha con fantasía y el pobre Cadavid cae desparramado. La gambeta dinamitó la enorme torre demolida en el arco sur de El Campín. Chará, luego, acaricia la bola que, con deliciosa curva, se mete en la portería para el segundo gol, el del triunfo 1-2 de Junior sobre Millos.

Junior es como Chará: talento, poder de gol, efectividad, genialidad y chequera. Doce millones de dólares invertidos para hacer un equipo campeón. De esos, 4,5 se pagaron por Chará. Exagerados, pero hoy valen cada centavo. Junior es, según transfermarkt.com, la segunda nómina más cara de Colombia, avaluada en 28,8 millones de dólares. Chará vale apenas 2,9 millones.

Y Millos es como Cadavid, ese central guerrero, luchador, que se entrega hasta arriesgarlo todo y que vale 940.000 dólares. Según la fuente, Millonarios es la séptima formación más costosa de la Liga –¡y va de 14–, valorada en 16,2 millones.

Mientras Junior se armó en serio, en Millos vendieron el eufemismo de que “el mejor refuerzo era la continuidad del plantel”. ¡Carreta! En el fútbol, el mejor refuerzo es un buen refuerzo. No uno mediocre o malo. Es tan simple. ¡Y falta que les hace uno bueno!

Junior es la demostración de lo que es un equipo de jugadores, de cracs, de talentosos. Ayer, un par de ellos, Chará y Viera, fueron determinantes frente a un Millos de técnico, que muestra más de lo mismo: orden, esquema definido, filosofía determinada en su juego de bandas, que domina la pelota y el terreno por lo que parece que hace mucho, pero que en realidad hace poco, porque llega poco e inquieta poco, y al que le hacen hartos goles: siete en seis juegos.

Y Russo, su DT, debe ponerle más marca al equipo y encontrarle la comba al palo rápido. ¡Mínimo debe ser octavo! Él es lo mejor del equipo, con todo y sus errores, pero no basta.

Este domingo, en el cumpleaños de Bogotá, un Millos laborioso y batallador como Cadavid armó una fiesta de celebración, pero Junior, a la velocidad y talento de Chará, se comió el pudín...

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
En Twitter: @MelukLeCuenta

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