Meluk le cuenta… (Él me trató de embustero y más embustero es él)

Meluk le cuenta… (Él me trató de embustero y más embustero es él)

Nunca confíen en quien, cuando le preguntan cuál es la figura de la cancha, contesta:–Rectangular...

06 de abril 2017 , 10:44 a.m.

Antes de entrar en materia, confieso que pensé muchísimo en si debía escribir esta columna. Sopesé los pros y los contras; si le interesaría a la mayoría de lectores habituales, si era necesaria. Finalmente, decidí hacerla porque más allá de mí, Faryd Mondragón puso en duda la credibilidad del editor de Deportes de EL TIEMPO, el primer diario de este país; así como de esta columna, la más leída de la prensa deportiva nacional.

Contexto: Mondragón, un exfutbolista convertido en comentarista por RCN TV y Win Sports, afirmó en Planeta Fútbol, uno de los programas estelares y con mayor audiencia de Win Sports, que el periodista Iván Mejía y yo éramos “enemigos de la Selección” y admitió su alegría ya que con el 0-2 en Quito callaron nuestros “hocicos”.

A Mejía lo insultó por sus constantes críticas a la Selección (compartidas o no, sus razones son coherentes y argumentadas), pero por sobre todo lo ofendió porque contó una verdad: que Mondragón en sus épocas de Selección orquestaba vetos y malos ambientes contra la prensa y que, irónicamente, ahora era comentarista. A mí me agravió por haber publicado la foto de la ‘pistola’ de James disparada a unos comunicadores y por decir aquí que eso mostraba la tensión en el equipo al ganarle con las uñas a Bolivia.

A Carlos Antonio Vélez, otro fiero crítico de la Selección, no le dijo ni mu. ¡Pues claro: como lo tenía al ladito en el mismo set!

Faryd ya me había insultado hace años por revelar en un completo informe su sospechoso pasaporte griego que le permitió jugar en Europa como comunitario. Resultó ser un descendiente de los ‘Mondragonópulus’ y por eso lo contrataron. Un documento tan transparente como sus comentarios. Ese extenso informe, recuerdo, lo editó Daniel Samper Pizano.

Y he aquí la primera diferencia con el exjugador: esa publicación del pasaporte, como todas las de estas páginas, como la de la foto de la ‘pistola’, como los elogios y las críticas, es producto de la independencia editorial y de criterio de este diario y de este periodista. Independencia, sí: ¡esa es la palabra clave en este asunto! El exportero es juez y parte con la Selección, algo indebido en un análisis o una trasmisión.
En él, como ya lo ha admitido, solo existe la defensa y la justificación, no importa si es torciendo la realidad para quedar bien con sus excompañeros y su extécnico.
Eso no es opinión. Eso es compinchería.

Él, como la mayoría de los exfutbolistas que se volvieron opinadores, no hace una sola crítica. Fatal. Aunque hay excepciones que bien confirman la regla, como exjugador, a los únicos que critica es a los periodistas. No ha cambiado.

No hay ningún rigor ni honestidad informativa en sus conceptos, pues sus palabras están viciadas por ser quien es. No tiene la capacidad de leer los hechos por su condición de excolega y excompañero. Eso no tiene razón ni presentación. No habla con franqueza. No habla sin temor. Habla por conveniencia, por quedar bien. Tiene comprometida su opinión. ¿Y el compromiso con la audiencia y el rigor? Por eso hay analistas, críticos, opinadores, comentaristas, columnistas y editorialistas de verdad, con criterio, conocimiento, experiencia e independencia.

Bien lo dijo Jorge Barraza: “Se le entregó la opinión a quienes menos opinan”. Daniel Samper Pizano, a propósito, dijo este sábado que eso de los ‘reporteros ciudadanos’ es tan espantoso como hablar de un “odontólogo ciudadano”. ¡Aplica para el tema! Este exarquero de la Selección me recuerda a una tuitera barranquillera que se presentaba como “médica y periodista aficionada”. A partir de ahora me gradúo de ‘médico aficionado’, pues me receto aspirinas para el dolor de cabeza.

Bueno. Faryd sabe de fútbol. Innegable: jugó dos mundiales, estuvo en Argentina, en Europa... Y esos profundos misterios de la táctica y la estrategia son develados en sus agudos análisis: “Cuando se le pega bien al arco y el arquero no puede desviar es gol”, comenta. “Cuando un equipo gana la final es campeón”, analiza. Gracias, Faryd.
Como en el vallenato: “Él me trató de embustero, y más embustero es él”.
Por eso nunca confíen en quien, cuando le preguntan cuál es la figura de la cancha, contesta:
–Rectangular...



Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
En Twitter: @MelukLeCuenta

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