Meluk le cuenta... (Con la marca de Pékerman)

Meluk le cuenta... (Con la marca de Pékerman)

En el fútbol también se gana por un gol y a veces con alma defensiva. No es pecado, no es infernal.

07 de octubre 2016 , 08:07 a.m.

Tenemos muchos prejuicios. Y eso nos lleva a creer que la única fórmula válida es la propia, la que a uno le gusta. De paso, esas creencias individuales hacen que neguemos cualquier otra forma distinta, que una visión diferente sea invalidada porque sí, de tajo, sin confrontar. El fútbol es un espejo y en él se ve la sociedad.

Por ejemplo: existe el prejuicio de que el fútbol defensivo es malo, de cobardes; que hay que atacar, que es miserable poner un solo delantero, que es pecaminoso jugar pensando más en la seguridad que en llamar a la Policía.

También existe el prejuicio en el fútbol de que correr, marcar, raspar, sudar y ser ordenado es de segunda clase y a eso se le mira por encima del hombro. El prejuicio mentiroso es que el fútbol defensivo es satánico. Anoche, la Selección ganó 0-1 en Paraguay, un triunfo de marca mayor: con tres volantes de contención, con un equipo concentrado en quitar, con un medio campo diseñado para recuperar, con un bloque armado para presionar... ¡Pékerman se salió con la suya!

Cuando se planteó la posibilidad de jugar con tres volantes de marca, se persignaron los beatos y maldijeron el plan. Pero, como lo recordé, cuando Pékerman ha puesto su cerca de alambre de púas en la mitad, no ha fallado: empató en Santiago, ganó en La Paz y volvió a vencer en Asunción. Siempre se plantea para ganar.

El fútbol es tan raro que en el primer tiempo Colombia, que jugó sin ‘10’ nominal, tuvo el porcentaje de tenencia de pelota más alto en lo que va de la eliminatoria, y puso el balón bien lejos del arco de Ospina y jugó un partido de presión, fuerza y tenencia. Eso sí, no se atacaba: solo una opción que se ‘comieron’ debajo del palo Bacca y Muriel. Y hubo una falta para penalti (así lo creo) contra Cuadrado.

Al término del primer tiempo quedaba la sensación de que con un poquito más de ataque, el buen punto que se tenía se podía convertir en una victoria gruesa. Por eso, ese poquitico que se intentó fue que Cuadrado y Muriel no retrocedieran más a la línea de marca y se jugaran más al ataque. Y por eso, Paraguay reaccionó, apretó a los volantes centrales que tuvieron el balón en el primer tiempo, avanzó por las bandas, empezó a ganar rebotes, peloteó de frente y creó tres opciones de gol (¡Farid Díaz sacó una pelota debajo del palo!).

Con el mismo esquema pero con hombres frescos, en la segunda opción de gol de todo el partido, en el minuto 46 del segundo tiempo, en el primer minuto de los cuatro de reposición, Bacca luchó su balón mil, lo ganó; se lo dio al fresquito Cardona, que se lo devolvió y en un tuyo y mío de doble pared, Bacca lo dejó otra vez solo. Definió con calidad.

En el fútbol también se gana por un gol y a veces con alma defensiva. No es un pecado, no es infernal. En el fútbol hay prejuicios y Colombia volvió a vencerlos. Fue una gran victoria con toda la marca de Pékerman.

Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK
Editor de deportes
@MelukLeCuenta

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