UCI, en el 'ojo del huracán' por posible complacencia con Armstrong
Por: AFP |
El exciclista renunció a la presidencia de su fundación.
Foto: AFPVersiones de excompañeros del estadounidense indicarían corrupción en el ente ciclístico mundial.
La Unión Ciclista Internacional (UCI), que debe decidir sobre el caso de supuesto dopaje de Lance Armstrong, se enfrenta antes incluso de su posicionamiento a fuertes críticas por su anuencia, supuesta o real, con respecto al exciclista estadounidense.
El 24 de agosto, la Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA) suspendió a perpetuidad a Armstrong y anuló todas sus victorias desde 1998, incluidos sus siete triunfos en el Tour de Francia (de 1999 a 2005).
Pero la Usada sólo tiene competencias en territorio estadounidense, por lo que las sanciones oficiales deben ser confirmadas por la UCE que, en caso contrario, puede acudir al Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS).
Según varios excompañeros de Armstrong, el texano se habría jactado de haber logrado que se obviase un control positivo por EPO en la Vuelta a Suiza.
El responsable del laboratorio de Lausana (Suiza) confirmó ante los investigadores estadounidenses que la muestra en cuestión ofrecía dudas, pero sin poder, debido a las posibilidades técnicas de la época, aportar una prueba irrefutable ante un tribunal.
En una palabra: simple presunción. Los controles de detección de la EPO se habían validado únicamente dos meses antes.
"No era posible para mi predecesor (Hein Verbruggen) ocultar un resultado", insistió en el 2010 el presidente de la UCI Pat McQuaid. Posteriormente ha insistido en varias ocasiones que "no hubo control positivo".
Pero la actitud formalista de la UCI y su rechazo a confiar a la Usada el reexamen de la muestra sin el consentimiento de Armstrong sirviron a los adversarios de la federación internacional para poner en duda su papel en todo este caso.
Más comprometido aún para la UCI: en el 2002 y el 2005 aceptó dos donaciones de la parte del ciclista, por un monto total de 125.000 dólares, que sirvieron especialmente para la compra de material antidopaje, en concreto, una máquina que permitía analizar la sangre.
"Hay que considerar el contexto de la época. En el 2002, no había acusaciones de dopaje contra Armstrong", estimó en el 2010 Pat McQuaid, aunque admitió que la UCI sería más cuidadosa en adelante a la hora de aceptar cualquier donación procedente de un corredor en activo.
Para Dick Pound, expresidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), enfrentado abiertamente a Hein Verbruggen, las autoridades ciclistas cerraron los ojos en este caso.
Otros, como la esposa del excampeón estadounidense Greg LeMond, van más allá y hablan de que Verbruggen habría recibido medio millón de dólares de la marca de ropa deportiva Nike para borrar un control en el Tour del 2009.
Kathy LeMond basa su denuncia en una confidencia del belga Julien de Vriese, exmecánico de Armstrong.
Sin embargo, en un testimonio recogido por los abogados del corredor, De Vriese niega haber realizado tal denuncia tal como se recogió en el libro ‘L.A. Officiel’, escrito por Pierre Ballester y David Walsh y publicado en el 2006.
Nike también ha negado categóricamente estas "inaceptables denuncias". Sobre los controles, la UCI respondió con frecuencia que no es la única instancia al corriente de los resultados positivos.
También se previene a la AMA cuando hay un positivo. Salvo que se presuponga que un laboratorio acreditado tome el riesgo insensato de no respetar los procedimientos.
Sobre las sospechas de que Armstrong y su director deportivo Johan Bruyneel hubiesen podido ser advertidos de antemano sobre la inminencia de los controles, no se aportaron pruebas tangibles por el momento.
Si fuese verdad, el hecho sería evidentemente gravísimo, pero lo único que hay por ahora son los testimonios, sobre todo procedentes de personas que mintieron en el pasado.
Ante esta acusación, la UCI le da la vuelta a la situación: sobre Armstrong se practicaron numerosos controles por parte de otras instancias, incluida la Usada y cada vez dieron resultado... negativo.
El abogado francés Thibault de Montbrial, que se enfrentó a Verbruggen en el proceso Festina, denunció una "alianza objetiva" entre Armstrong y Verbrugen, "dos monstruos políticos y de la comunicación", con el objetivo de "tratar de promover la idea de un ciclismo renacido y completamente limpio" tras la famosa operación que sirvió para desarticular una gran red de dopaje en el ciclismo durante el Tour de 1998.
Todo parece indicar, por ejemplo, que la UCI aceptó un certificado, muy probablemente fechado a posteriori, para justificar el uso de una pomada con corticoides durante el primer triunfo de Armstrong en el Tour de 1999.
En esa época, esa práctica no era excepcional y, por ejemplo, dos años antes un corredor del Festina, Laurent Brochard, se benefició del mismo procedimiento para conservar su título mundial de 1997.
Más allá de la evidente cercanía entre Armstrong y Verbruggen, que supuestamente podría haber dado lugar a cierta protección a Armstrong, lo cierto es que en los años de dominio del ciclista estadounidense, la UCI no hizo todo lo posible por garantizar que el siete veces ganador del Tour respetase las reglas. Una verdadera persecución a los tramposos, con la ayuda de las autoridades públicas, hubiese, quizá, podido cambiar el curso de la historia.
AFP
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