La carrera por etapas más importante del ciclismo en el mundo, el Tour de Francia, que se inicia este sábado en Brest, tiene varios ítems que lo hacen diferente a las anteriores ediciones.
El primero es que la apertura no será el tradicional prólogo, sino una jornada normal, algo que no se presentaba desde 1967. La competencia se iniciará con una jornada en línea de 195 kilómetros, entre Brest y Plumelec, con cuatro premios de montaña de cuarta categoría y tres embalajes especiales de promedio.
En la presente edición, las fracciones contrarreloj han sido reducidas. De los 117 kilómetros disputados el año pasado, esta vez solo se recorrerán 82, lo que hace más atractiva la competencia para los ciclistas que no son expertos en estos tramos.
La organización del Tour ha decidido acabar con las bonificaciones, lo que significa que la pelea por la camiseta amarilla en los primeros días será aún más estrecha.
En esta ocasión, la caravana del Tour de Francia recorrerá una primera semana llena de ascensos cortos, olvidándose de las tradicionales jornadas en terreno llano, cuya única emoción grande se vivía en la propia raya de sentencia en el cerrado embalaje.
La montaña aparecerá muy cerca, será el próximo jueves 10 julio, cuando se recorra el tramo entre Aigurande-Super-Besse, de 195 kilómetros, fracción que termina en un premio de montaña de segunda categoría, que se ascendió por primera vez en 1978.
Según las nóminas de las escuadras, esta vez el Tour de Francia no tiene a un equipo ni a un corredor dominante, superdotado, candidato Uno A a la lucha por portar la camiseta amarilla en París, como en las épocas del Banesto de Miguel Induraín y del US Postal o el Discovery Channel de Lance Armstrong, lo que hará la carrera mucho más abierta y sin ningún control.
Lisandro Rengifo
lisren@eltiempo.com.co
Redacción de Deportes
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