Viveza de Nairo lo tiene a tiro de ganar la Vuelta a España

Viveza de Nairo lo tiene a tiro de ganar la Vuelta a España

En movimiento inesperado, Quintana y Contador sacaron de rueda al británico. El título está cerca.

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Nairo Quintana habla con Alberto Contador.

Foto:

Prensa Movistar Team

05 de septiembre 2016 , 09:02 a.m.

Era una etapa corta de la Vuelta a España, de 118 kilómetros, entre Sabiñánigo y Sallent de Gallego. Aramón Formigal, un recorrido con tres pasos montañosos, el último de ellos de primera categoría en la meta, atenuantes para que la jornada se tildara de peligrosa, pero a la postre fue mucho más definitiva de lo que se esperaba.

Nairo Quintana partió con 54 segundos sobre Chris Froome, su principal rival; sabía que debía apurar el paso y sacarle más tiempo porque en la contrarreloj de 37 kilómetros del viernes próximo, el británico lo haría trizas, pero el día no pintaba tan definitivo. Luego de una circunstancia de carrera, de algo que nació de la nada, un movimiento que no estaba planificado, el boyacense terminó la jornada más líder y con 3 minutos 37 segundos sobre Froome, que lo lleva a soñar con el título.

El que comenzó todo fue Gianluca Brambilla, ganador de la etapa, que en el segundo kilómetro se voló, fue cazado 500 metros después y en ese instante, Alberto Contador apuró el paso, Nairo se pellizcó, se paró en pedales y le llegó a la rueda. Cuando se dio cuenta de que Froome no estaba, les dio la orden a sus compañeros Jonathan Castroviejo y Rubén Fernández de poner paso, y el tiempo aumentó.

Froome, y el otro colombiano, Esteban Chaves, tercero en la general, se durmieron, no estuvieron pendientes y cuando se dieron cuenta de lo que pasaba, ya la diferencia estaba en los 25 segundos.

Día redondo

Todo jugó a favor de Nairo: el afán de ir por Contador, el descuido de Froome y Chaves, y que los lugartenientes del británico quedaran en un tercer lote resultaron puntos claves para que el día le saliera redondo a Quintana.

Tinkoff y Movistar se unieron, tenían intereses: los primeros por llevar a su líder, Contador, al podio (ya es cuarto), y los otros por meterle más segundos a Froome, por lo que fueron ‘aliados circunstanciales’.

A Froome lo salvó el Orica y el Astana, unos para cuidar a Chaves y a Simon Yates, tercero y cuarto en la general, y los otros por tratar de que su líder, Michele Scarponi, no perdiera su novena posición; por eso la carrera se convirtió en una contrarreloj por equipos de 114 kilómetros.

El reloj fue el juez, la diferencia llegó a tocar los 3 minutos 35 segundos, pero el Astana fue el ángel salvador del Sky, porque los coequiperos de Chaves se fundieron rápidamente.

Alejandro Valverde fue un hombre clave para Nairo. Se encargó de vigilar lo que pasaba en el segundo grupo, manejó los tiempos, estuvo atento a la labor de Froome, y en la última subida atacó y le dio la estocada final, un golpe al corazón y al orgullo del actual campeón del Tour.

Cuando Fernández y Castroviejo se estallaron, cuando Contador perdió a Ivan Rovny y a Yuri Trofimov, sus compañeros en la fuga, Quintana, como lo hacen los grandes campeones, los líderes de verdad, se puso al frente: solo contra el viento desafió su soledad, aprovechó que Chris Froome perdió el paso en el lote secundario y aumentó la diferencia.

En la meta, el colombiano respiró, se dio cuenta de que la diferencia que tiene hoy sobre Froome es suficiente para soñar con un título que se le ha escapado en dos ocasiones, pero sabe que no se puede descuidar.

Quintana le devolvió el duro golpe que Froome le propinó el año pasado en el Tour de Francia, cuando apenas en la segunda etapa, el Movistar se descuidó, el Sky apuró el paso, y el boyacense perdió un minuto 28 segundos, luego de 166 kilómetros en la meta en Neeltje Jans, tras una jornada que no tenía ningún peligro.

Este domingo fue un día de ciclismo puro, una jornada que nos hizo recordar aquellas etapas inolvidables que hace rato no se vivían; fue una pelea de trenes, entre los mejores ciclistas del mundo del momento, con la que este deporte recuperó algo que había perdido: la lucha pedal a pedal, en la que los protagonistas dejan su último esfuerzo en el asfalto.

Nairo fue vivo, estuvo atento a los movimientos, como aquel 27 de mayo del 2014, cuando en el ascenso al Stelvio aprovechó el descuido de su compatriota y líder, Rigoberto Urán, burló la señal de bandera roja y se lanzó en el descenso suicida para llegar a Val Martello a apoderarse del liderato, el que no soltó hasta el final.

De acá en adelante, los papeles se cambiarán: Nairo pasará de ser atacante a defender la ventaja, mientras que Froome se encargará de amargarle los días.

Con los 3 m 37 s que tiene a su favor, Nairo puede dormir tranquilo, tiene el título de la Vuelta a España en su bolsillo, pero no hay que confiarse de nada o, si no, miren lo que pasó este domingo.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
@LisandroAbel

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