Óscar de J., guerrero de la vida que enseña tenacidad en la cicla

Óscar de J., guerrero de la vida que enseña tenacidad en la cicla

Actualmente es el entrenador del semillero en el equipo Manzana Postobón.

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Óscar de J., entrenador de ciclismo.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

11 de diciembre 2016 , 10:36 a.m.

Óscar de Jesús Vargas llegó a una tienda de bicicletas en Barcelona (España). Su hijo, Óscar Andrés, le había pedido que le comprara una bici, no para enlistarse en un equipo y ser tercero de la Vuelta a España, ganar la montaña y la clasificación de la montaña, como lo hizo su papá en 1989, pero sí para hacer deporte. (Vea la galería de imágenes sobre la vida de Óscar de J.)

Una vez los dos ingresaron al almacén, los que lo atendían reconocieron la cara de Óscar de J., un exciclista colombiano que conformó el equipo Manzana Postobón y hoy es el encargado del semillero de la escuadra que lleva el mismo nombre en la que obtuvo grandes triunfos hace 30 años.

“Me sorprendí mucho, hasta me emocioné porque creí que ya era historia, que lo que había hecho en Europa se había olvidado, pero me di cuenta de que la gente se acuerda de lo que pasó”, aseguró Óscar de J.

Fue tanta la emoción que llamaron al dueño de la tienda, quien llegó minutos después y se puso hablar con un Óscar de J. sorprendido y a la vez halagado porque después de tantos años se acordaron de sus buenos momentos en el ciclismo profesional.

Y estaba en España porque la violencia lo sacó del país. En 2001 tomó la decisión, de un momento a otro, de abandonar sus actividades en Antioquia, en Colombia.

Una vez se retiró del ciclismo, en 1995, a Óscar le cambió la vida; tuvo que dedicarse a actividades a las que no estaba acostumbrado.

Sabía algo de agricultura, porque se crio en el campo, en Urrao, Antioquia, y probó con una empresa de lácteos, que arrancó luego de que hizo unos contactos.

Las cosas iban bien, pero su papá, José Ángel, fue asesinado, y el golpe al alma fue durísimo. Poco después vinieron las amenazas por teléfono, las extorsiones, y le tocó poner pie en tierra.

“Tenía contrato con el Orgullo Paisa. Terminó el Mundial de 1995, asesinaron a mi papá en Urrao, me intimidaron, me decían que sabían dónde estudiaban mis hijos, no podía salir a entrenar y le dije a Raúl Mesa que me retiraba, que no aguantaba todo eso y resolví retirarme, aunque tenía contrato con ese equipo, pero primero era la seguridad de mi familia”, le dijo Vargas a EL TIEMPO.

Nunca se supo los móviles de la muerte de José Ángel, tampoco la procedencia de las amenazas; se sospecha que fue la guerrilla, porque los hechos sucedieron en un intento de secuestro en el que el papá de Óscar opuso resistencia y fue asesinado.

“Esos problemas le dieron duro. Yo estaba en el Orgullo Paisa con él cuando decidió irse del país. Nos dijo que primero debía proteger la familia, que no resistía más esos inconvenientes y que por eso se retiraba del ciclismo”, declaró Carlos Mario Jaramillo, hoy DT de las selecciones Colombia de ruta.

“Estaba muy asustado, lo comprendimos todos. La muerte del papá le dio muy duro. Una lástima que se haya retirado porque tenía mucho ciclismo todavía, muchos años, pero las circunstancias lo llevaron a irse del país. Era un buen escalador, se defendía en todos los terrenos”, recordó Raúl Mesa.

Nacido en Urrao el 5 de diciembre de 1960, Óscar de Jesús se fue a vivir a España con su esposa, Nancy Stella Madrid, y sus hijos, Juliana y Óscar Andrés.

“Perdí dinero; comenzaron las amenazas y no lo pensé, le dije a mi mujer a finales del 2000, y en 2001 nos fuimos del país, dejando a la familia atrás”, recordó Óscar de J.

“En estos días pensaba que lo que me pasó es similar a la historia de Rigoberto Urán; el municipio de Urrao, pequeño, de gente trabajadora, los dos padres asesinados, ciclistas, pues, bueno, en fin, cosas que pasaron en el país y que ojalá no sigan pasando”, señaló.

Se instaló en Barcelona y comenzó a incursionar en el medio del transporte de carga, pero siempre tuvo el objetivo de volver a Colombia. Esperó a que le dieran la nacionalidad a él y a su familia; vio que el país cambió y en 2012 cogió un avión y regresó. “Eso fue complicado también, porque no fue fácil. Mi familia estaba instalada, mis hijos estudiaban y tenían sus amigos, pero era el momento; Colombia cambió, la época que viví antes de irme para España no existía y volví”, precisó.

Cuando estuvo fuera del país nunca volvió al ciclismo, no se le pasó por la cabeza vincularse a ese deporte.
Visitó a Santiago Botero cuando estuvo en el Kelme, pero nada más, ese fue el acercamiento con el deporte al que le dio todo, mientras vivió en España, aunque siempre pensó en enseñar, en coger una camada de muchachos e indicarles lo que se debía hacer para ser un buen ciclista.

Otra vez a los pedales

Pisó territorio colombiano otra vez y volvió a la agricultura. Se instaló en Urrao, su pueblo, ya saneado por eso de la violencia y de las amenazas.

El ciclismo le llamó más la atención; fue así como decidió tomar el curso de técnico de la Federación española, de nivel 3 de la Unión Ciclista Internacional (UCI).

Lo pensó mucho, pero al fin y al cabo decidió hacerlo. “Me demoré tres años en eso, lo pensé, lo pensé, pero lo hice. Estuve con Hernán Buenahora, José Jaime ‘Chepe’ González, Oliverio Rincón, Ángel Yesid Camargo, Jenaro Leguízamo, Argemiro Flórez, Hernán Casas y Danilo Alvis, y lo aprobé.

“Cuando fui juvenil cometí errores y los cometieron con nosotros, por eso tuve ganas de volver al ciclismo, y quería capacitarme; es que si uno puede ayudar, pues qué mejor que en lo que sabe, y he puesto en práctica lo que aprendí. Lo malo que se hizo, pues le queda a uno de experiencia, nada más”, precisó.

Manejó el equipo Mago Editores, luego pasó el GW Shimano y en 2015 fue llamado por Manzana Postobón, en el que está, el mismo nombre del equipo con el que realizó sus mejores actuaciones en el ciclismo europeo, hoy con otro manejo y objetivos.

“Estoy feliz con este trabajo porque se han visto los frutos. Estoy convencido de que al formar desde la base salen los campeones, es la labor de buscar la gente desde abajo”, aseguró Óscar de J., a quien los recuerdos de sus épocas de ciclista lo persiguen y no olvida que en su primer Tour de Francia, en 1987, luego de haber sido quinto en la general de la Vuelta a España, tuvo que esforzarse al máximo en una contrarreloj de 87 kilómetros, esas que a los colombianos les daban duro y las que hoy son un recuerdo.

“Esa carrera la ganó Stephen Roche, pero nos inauguraron con esa crono. Nooo, eso no lo ve uno ahora; yo tenía 23 años y venía de hacer 5 en la Vuelta a España, pero me doblaron y eso lo pagué.

¿Que si a Óscar le quedó un espina en el ciclismo? Claro, como a todos, en este caso fue el Tour de Francia.
A la carrera más importante del mundo fue el colombiano tres veces, todas con muchas ilusiones, pero no pudo hacer la presentación que siempre tuvo en mente.

“Nunca fui en buenas condiciones. Por conseguir la invitación, pues me tuve que exigir al máximo para ayudarle a la escuadra a conseguir el cupo, y, claro, cuando llegaba a correr estaba limpio. Es que no era fácil porque nos tocaba responder allá y acá; cuántas veces competí en la Vuelta a Colombia, el Clásico RCN y vuele a Europa a la Vuelta, Dauphiné, Tour, en fin, eso era una maratón de ciclismo”, comentó.

Para Vargas, Luis Herrera ha sido el mejor corredor que ha visto en Colombia y en el exterior, al francés Bernard Hinault.

Ahora va en el carro, impartiendo órdenes, señalándoles el camino a las nuevas generaciones del pedalismo nacional, en un ciclismo del que le gustaría hacer parte.

“Hoy, los ciclistas duran más, todo es más planificado, los equipos son más grande, la preparación es mejor, los esfuerzos se miden con más precisión, se reparten las responsabilidades y la vida deportiva es más larga”, precisó.
Para él, integrar un equipo de la categoría profesional continental es importante, pero lo clave es descubrir talentos, nuevos ciclistas que surtan a la escuadra.

No ha olvidado su pasado; al contrario, lo tiene muy presente, y trabaja en lo que más le gusta, en el ciclismo, el deporte que le ha dado todo en la vida: satisfacciones, tristezas, emociones y muchas victorias.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @LisandroAbel

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