El duro adiós a Scarponi, la alegría del lote

El duro adiós a Scarponi, la alegría del lote

El ciclista murió tras ser atropellado, tenía 37 años y ganó el Giro 2011. Sus amigos lo recuerdan.

Michele Scarponi

Michele Scarponi murió a los 37 años luego de ser atropellado por una furgoneta.

Foto:

Alessandro Garofalo / REUTERS

26 de abril 2017 , 09:45 p.m.

El mundo del ciclismo no para de llorar a Michele Scarponi. El sábado pasado (22 de abril) salió a entrenar para ponerse a tono como jefe de filas de su equipo, Astana, en el Giro de Italia. Pocos minutos después de haber salido de su casa, en las propias calles de la zona de Ancona, fue embestido por una furgoneta y falleció.

La gente que estaba en el lugar le prestó los primeros auxilios; un helicóptero aterrizó para llevarlo a un hospital, pero Michele había muerto en el acto, víctima de la imprudencia de un conocido suyo que manejaba la furgoneta y que no hizo el ‘pare’ cuando Scarponi pasaba a gran velocidad, en un ligero descenso.

Anna, su esposa, vino al poco tiempo, pero no pudo hacer nada. Michele, a quien conoció cuando él era un ciclista aficionado y soñaba con ser grande, ya había partido. La imagen de la mujer llorando sobre el cadáver del campeón del Giro de Italia 2011, muy cerca de la furgoneta cuyo vidrio panorámico estalló por el impacto, le dio la vuelta al mundo.

Michele dejó el carácter jocoso de un hombre que hacía reír a sus compañeros en los equipos que figuraba.

Scarponi había llegado el viernes en la noche a su casa, luego de su estupenda actuación en el Tour de Los Alpes, prueba en la que el lunes 17 de abril ganó la primera etapa y se puso de líder, y en la que terminó en la cuarta casilla, a 27 segundos de Geraint Thomas.

Había nacido el 25 de septiembre de 1979 en Filottrano (Italia), donde residía, donde entrenaba y donde se encontró la muerte.

Sus comienzos

Michele llegó al ciclismo profesional en el 2002 al Acqua & Sapone, el equipo que lo dio a conocer. Al año siguiente pasó al Domina Vacanze, y el español Manolo Saíz se lo llevó al Liberty Seguros; allí estuvo del 2005 al 2006, para regresar al Aqua. Su hoja de vida registra 19 victorias, la primera en el 2004, cuando se impuso en la etapa de la Coppi e Bartali. Ese año ganó otra jornada en la misma competencia. Siempre se destacó como un gran escalador.

En el 2009 consiguió quedarse con el título de la Tirreno-Adriático, esa vez derrotó en la general a su compatriota Stefano Garzelli. Scarponi era buena gente, la alegría de los equipos.

En el 2009 pasó a ser parte del equipo Sarrementi PVC Dig, con el que estrenó su palmarés en el Giro de Italia ese año, pues se impuso en la etapa entre Bressanone y Mayrhofen, de 242 kilómetros. Luego, fichó por el Androni, de Gianni Savio, en el 2010. Un año después pasó al Lampre. Ese 2011 fue su mejor temporada. Scarponi terminó de segundo en el Giro de Italia. El campeón fue Alberto Contador, a quien, por un problema de dopaje, despojaron del título. Michele nunca se la creyó, nunca habló como campeón del Giro, porque siempre quiso ganarlo en la vía y no en el escritorio.
En el 2014 pasó al Astana para hacer de gregario.
No tuvo los mejores resultados, porque su trabajo era ayudar a sus líderes.

Estuvo vinculado con la trama de dopaje llamada Operación Puerto, en España. Eso acabó con sus grandes sueños. En el expediente figuraba con el apodo de Zapatero, pues Scarpa en italiano es zapato. Por eso, fue sancionado durante 18 meses, pero luego fue suspendido tres más, porque confesó haber visitado al médico Michele Ferrari, el galeno que fue vinculado en el dopaje del estadounidense Lance Armstrong.

La última victoria de Scarponi fue el lunes pasado, subió al podio, a su lado izquierdo estaba el francés Thibaut Pinot y a su derecha, Thomas, el que a la postre fue el campeón del Tour de los Alpes.

El Astana se quedó sin su jefe de filas, el que fue designado para pelear la general del Giro de Italia, luego de la lesión de Fabio Aru, pero eso no podrá ser.

Michele Scarponi

Michele Scarponi, con el trofeo de campeón del Giro de Italia 2011.

Foto:

Luk Benies / AFP

López y Serpa, amigos

Michele compartió con muchos ciclistas colombianos, pero dos de ellos fueron especiales: Miguel Ángel López, compañero en el equipo Astana, y José Serpa, con quien estuvo en el Androni y luego en el Lampre. No podían creer que Scarponi había fallecido en su ley, montando bicicleta, preparando el Giro de Italia.

“Era un gran corredor, era alegre, la alegría del equipo, siempre estaba dispuesto para una broma en el grupo. A Michele lo recordaré por siempre, su veteranía y sus consejos eran importante para nosotros los jóvenes”, le dijo a EL TIEMPO López, quien se recupera de un problema en la pierna derecha.

El boyacense recordó los momentos claves en la Vuelta a Suiza del año pasado, cuando López fue el campeón y Scarponi lo acompañó en el equipo. “Fue muy clave, porque uno es joven y yo tenía una gran responsabilidad. Me hablaba, me decía que estuviera tranquilo, que el equipo me respaldaba. Fue un buen compañero, es una pena, una tristeza lo que ha pasado, estoy sin palabras”, aseguró López.

Este año no se vieron, López se recuperaba de una fractura del peroné de la pierna izquierda, mientras Scarponi comenzaba su temporada.


“La última vez que hablamos fue en la Milano Torino, yo gané; él no pudo terminar. Estuvimos en la concentración, quedarán en mi recuerdo esas dos carreras”, comentó López.

Importante fue Michele para Serpa. El corredor colombiano compartió con él en el equipo Androni y luego el italiano se lo llevó al Lampre.

“Yo era su último gregario, era el que le ayudaba en la parte final de las etapas, por eso me dio confianza y me ofreció que lo acompañara en el Lampre, me fui y allí compartí mucho con él”, dijo Serpa, quien, pese a la tristeza, salió a entrenar ese sábado.

Para Serpa, Scarponi era sinónimo de risa, un hombre que siempre tenía un chiste, así los momentos no fueran los mejores: “Cuando él ganaba o yo lo hacía nos decíamos, ‘qué gran nivel de carrera la que ganaste’, y soltábamos la risa. Era un hombre especial, con experiencia. Hombre serio que cuando no estaba en buen nivel tenía el carácter para decirlo y darle la capitanía del equipo a otro. Es más, él trabajaba para los demás cuando le tocaba”.

Michele Scarponi

Familiares, amigos y colegas del campeón del Giro de Italia 2011, Michele Scarponi, cargan el féretro del ciclista durante su funeral el 25 de abril de 2017, en Filottrano (Italia).

Foto:

Cristian Ballarini / EFE

Y agregó: “Ganó el Giro del 2011, me acuerdo bien, lo corrí; ese fue mi último año con Androni, y en el 2012 me fui con él al Lampre. Era un gregario excepcional, no le daba pena decirlo o trabajar para un líder. Así lo hizo en el título del Tour de Francia de Vincenzo Nibali, él fue quien le ayudó a ganarlo”.

Serpa compartió no solo con Scarponi, sino con su familia. “Conocí de cerca a Anna y a sus hijos, los gemelos. Muchas veces compartí con ellos; incluso, Michele llevaba a su familia a las concentraciones, eran un apoyo para él”, acotó Serpa.

Allí, en el Lampre, estuvo con Valerio Tebaldi, uno de los técnicos con quien compartió varios años.

“Cuando lo tuve –señaló Tebaldi– siempre me pareció un buen hombre. Andaba feliz y cuando no le iba bien, uno lo veía serio, muy serio; ahí uno se daba cuenta de que había problemas”.

Para Valerio, Scarponi siempre fue un profesional, un gran corredor, entregado a su deporte.

“Estuve con él en la preparación al Giro del 2011 y en el título –contó Tebaldi–.

Recuerdo perfectamente la etapa que llegó al Etna, la pasó mal, perdió tiempo y creía que se le había ido el Giro de las manos, pero se recuperó y logró el segundo puesto, después el título, tras el problema de Contador”.

“Nos vimos en el Tour de los Alpes. Incluso el viernes, cuando se acabó la carrera, nos saludamos, pero la vida es así, ayer lo vi, hoy ya no está”, le comentó Tebaldi a este diario.

Anna y todos sus conocidos despidieron a Michele el domingo pasado. Ella dijo que quería que su marido luciera el uniforme de ciclista para llevarlo a su última morada, y así fue: “Así volvía él todos los días a casa”.

En el mundo del ciclismo tardará en ser borrada la huella de Scarponi: un excelente líder, un gran gregario y un hombre que era la alegría del pelotón.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO

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