Una etapa de máximo cuidado entre Froome, Nibali y Chaves

Una etapa de máximo cuidado entre Froome, Nibali y Chaves

La Vuelta tendrá este miércoles la primera llegada en ascenso, un corto premio de segunda categoría.

Esteban Chaves

Esteban Chaves y Chris Froome.

Foto:

Cortesía equipo Orica

22 de agosto 2017 , 10:47 p.m.

La Vuelta a España, fiel a su tradición de las últimas ediciones, tendrá este miércoles su primera llegada en alto, corta, de solo 3,4 km, de tercera categoría, cerca del comienzo de la competencia, pero con meta en un premio de montaña, en el que, como ha pasado siempre, se marcarán diferencias, no altas, pero se marcarán, más cuando la carrera se movió duro el lunes pasado.

La quinta etapa entre Benicàssim y Alcossebre, sobre 175 kilómetros, tendrá muchas emociones y un gran desgaste entre los favoritos al triunfo final, esos que ya integran un lote de 11 ciclistas que están en los 48 segundos.

Batalla habrá, sin duda, y la media montaña que se encontrará la caravana servirá para eso. La etapa tendrá cinco pasos montañosos, tres de segunda categoría y dos de tercera, un rompe piernas, como se les conoce a estas jornadas con subidas y bajadas constantes. Los puertos no son demasiado duros ni de mucho kilometraje, pero servirán para seleccionar el grupo, de acuerdo al paso que impongan los jefes de filas.

“Mañana (este miércoles) tendremos que luchar. Estoy bien y habrá que defender la camiseta roja de líder", avisó Chris Froome, vaticinando lo que será una primera guerra en la competición.

En el kilómetro 23,8, ya se comenzará a subir, un ascenso de segunda categoría, de 7,8 km y rampas promedio del 4, 8%. Luego, se encontrará el premio de montaña de 7,3 km, después otro de segunda categoría de solo 4,6 km, para desembocar en el ascenso al alto de la Serratella, de 13,2 km, puerto en el que un fuerte paso podrá ser determinante para el final de la fracción.

Las emociones vendrán al final de la etapa, en la subida hacia la Ermita de Santa Lucía, de solo 3,4 km y rampas promedio del 4,2 por ciento. Los ciclistas deberán entrar a esta subida bien ubicados, adelante, pues la aceleración no se hará esperar, todo, con el objetivo de seleccionar el lote grande, el de los favoritos.

"Será una etapa en la que habrá que llegar muy bien posicionado para el momento en el que empiece la subida al puerto", explicó Esteban Chaves, quien está en el sexto puesto a 11 segundos de Froome.

La de este miércoles será la primera vez que la Vuelta llegue a este sitio. En la edición de 1977, la ronda Ibérica tocó Alcossebre, pues el arribo estuvo situado en la localidad de Alcalá de Xivert, donde el belga Freddy Maertens izó la bandera de su país en una de las 13 victorias que obtuvo en la Vuelta.

Este miércoles, no se esperan diferencias altas, los primeros de la general no se sacarán mucho tiempo, pero la pelea de segundos se verá, será el tema del día y, seguro, que lo habrá en el final, porque la Vuelta está diseñada para eso, para que no pierda el interés en la primera semana y que haya espectáculo.

"Hay varios rivales fuertes. Chaves demostró en Andorra que está en forma, y Vincenzo Nibali ganó", señaló Froome.

Y si se moverán los de adelante, pues qué decir de los que están atrás, los que el lunes pasado perdieron la rueda muy temprano en la carrera, como Alberto Contador y Rafal Majka. Será una buena oportunidad para los ciclistas que no pierden la esperanza de pelear por el ‘top’ 5 o por entrar el grupo de los 10, como Wilco Kelderman, Warren Barguil e Ilnur Zakarin.

Para los colombianos Carlos Betancur, quien pierde 1 min 35 s, y Miguel Ángel López, que cede en la general 1 min 57 s, será una buena opción para acercarse a esos lugares de privilegio.

Betancur, después de Daniel Moreno, es la segunda carta del Movistar, mientras que López estará atento a su líder en el Astana, el italiano Fabio Aru.

En el Orica será una buena opción para conocer quién será el hombre al que le irán a trabar durante la Vuelta, pues hasta el momento Chaves y los Hermanos Yates, Adam y Simon, están en ese grupo de 11 cuyas diferencias no superan los 48 segundos.

Froome no debería quedarse quieto, no puede verse sorprendido y, como líder de la carrera, pondrá a trabajar a su equipo en busca de que nadie salga del grupo. Y si tiene fuerzas y ve que alguno de sus rivales cercanos no tiene buen golpe de pedal, no hay duda de que atacará para aumentar su diferencia.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @LisandroAbel

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