‘Nairo tiene ventaja para ganar el Tour’: Contador

‘Nairo tiene ventaja para ganar el Tour’: Contador

En entrevista exclusiva con EL TIEMPO, el español habló de su vida y del cavernoma que casi lo mata.

Alberto Contador

Desde el 2003, Alberto Contador le ganó al sufrimiento en la bicicleta, nunca bajó los brazos y apretó dientes en busca de la victoria.

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Sebastien Nogier / EFE

11 de enero 2018 , 12:41 p.m.

Era el 13 de mayo del 2004. Alberto Contador Velasco sufría, desde un mes antes, de dolores de cabeza, pero el ciclista del equipo Liberty Seguros no le dio importancia. Hacía parte del lote de la Vuelta a Asturias y de un momento a otro se fue al suelo; su cuerpo comenzó a convulsionar, llegó la ambulancia, el doctor Fernández Zubizarreta pasó trabajos para meterle en la boca el tubo de Guedel para que pudiera respirar; la lengua estaba trabada, pero con fuerza lo logró.

El joven ciclista fue trasladado de urgencia al Hospital Central de Oviedo, donde fue tratado del cavernoma, una malformación vascular en el cerebro que fue operada por María Aurora Martínez Rodrigo, quien no falló e impidió se muriera o quedara impedido para el ciclismo.

En enero del 2015, Contador corrió el Tour Down Under, casi que sin permiso de los médicos, y ganó una etapa; para él, la victoria más importante de su vida, de las 68 que consiguió encima de su bicicleta, incluidos los tres títulos de la Vuelta a España, los dos del Giro de Italia y los dos del Tour de Francia.

A finales del año pasado se retiró de la actividad, ‘colgó’ la bicicleta, luego de su último giro ibérico, en el que ganó la jornada que terminó en el Angliru, cima en la que los aficionados que corearon su nombre, los que le gritaban que no se retirara, lo pusieron a pensar, pero reaccionó y se ratificó en la decisión de irse.

La vida de Alberto Contador, de 35 años, estuvo marcada por sus grandes hazañas en la carretera, por los ataques imposibles, de lejos, los mismos que lo dejaron satisfecho siempre, así no hubiera conseguido el objetivo de ganar.

Al lado de Eddy Merckx, Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Bernard Hinault y Vicenzo Nibali, Contador integra el selecto lote de los únicos ciclistas que han ganado las tres grandes, aunque no pudo cumplir la meta de hacerlo en un año.

Actualmente disfruta de su retiro. En diciembre se operó una mano, no ha montado en bicicleta y dice que le hace falta. Quiere olvidar que dio positivo en un control al dopaje en el Tour de Francia del 2010 con clembuterol, fue sancionado dos años y despojado de los títulos, algo que califica de “injusto”.

EL TIEMPO habló con él. Será la gran estrella de la Carrera Colombia Oro y Paz 2.1, que se llevará a cabo del 6 al 11 de febrero. Al otro lado de la línea se escuchaba a un hombre normal, a quien pareciera que no le pesaran los más de 800 días de competencia y los 129.000 kilómetros recorridos durante los 14 años como ciclista profesional.

Alberto Contador

Alberto Contador ganó dos veces el Tour de Francia, en el 2007 y el 2009.

Foto:

Pascal Pavani / AFP

¿Por qué Colombia no ha ganado el Tour?

Si no lo han ganado es porque los que lo han peleado no han tenido piernas (risas). También es verdad que muchas veces, el ciclismo es un deporte en el que la suerte es algo importante. No creo en la suerte, pero para conseguir valiosas victorias no hay que tener mala suerte.

Y usted lo sabe bien...

Claro, en los últimos años me he visto bastante lastrado por caídas, y en ciertos momentos no se tuvieron equipos fuertes, como sí los tenían los rivales; eso en una carrera más pequeña es más fácil de controlar, pero en el Tour es más difícil. Eso es otro factor por el que no se ha ganado el Tour.

Varios ciclistas, entre ellos usted y Nairo Quintana, han intentado el doblete Giro-Tour el mismo año. ¿Chris Froome ganará ambas carreras este año?

Lo mejor para llegar en óptimas condiciones al Tour es no correr el Giro; eso es claro, pero eso no quiere decir que crea que no es posible ganar las dos carreras el mismo año. Lo intenté en el 2015, pero ya tenía 32 años, con un equipo no demasiado fuerte en ambas, y eso me lo dificultó. Si lo hubiera intentado con 27 o 28 años, quizás hubiera ganado, pero al final son decisiones que se toman. Todo está por verse.

¿Y este año lo ve posible?

En el caso de Froome, pues el trazado del Giro le va a la perfección. Los finales en alto, sacando al Zoncolán, son tendidos, que con un equipo fuerte puede controlar. Y, al final, en la contrarreloj o en una subida de esas le puede servir para marcar la diferencia. Si pensamos en Nairo, Nibali o Porte, que se van a centrar solo en el Tour, tienen ventaja sobre el británico.

Pero tendrá a Tom Dumoulin como rival...

Sí, él es un hombre fuerte al reloj, y ahí se marcará la diferencia.

¿Qué pudo aprender Nairo de la lección del 2017 al intentar ganar Giro y Tour?

En el ciclismo, las matemáticas son importantes, pero afortunadamente no lo son todo. Eso hace que muchas veces se marque un guion y luego se tuerza lo que se planeó. Si Movistar le apostó a ir con Nairo solo al Tour, seguro que tendrá más opciones de ganarlo. El año pasado no llegó bien al Tour; ellos analizaron lo que pasó, lo bueno y lo malo, y sacaron conclusiones.

Alberto Contador

El Giro de Italia lo vio ganador en el 2008 y el 2015. 

Foto:

Paolo Bona / Reuters

¿Lo ganará?

Colombia ganará algún día el Tour, de eso estoy convencido. Es una generación impresionante, y la que viene es muy interesante, hay cantidad de nombres para tener en cuenta. Nairo es uno de los máximos favoritos, por él, por sus capacidades, por el equipo que tiene. Ya sabe lo que es ganar en las tres grandes, conoce la concentración que hay que tener en esos 21 días y, en ese sentido, tiene muchas posibilidades. Es verdad que es difícil estar en el primer puesto, pero si llega al ciento por ciento, seguro que lo hará.

Colombia ganará algún día el Tour, de eso estoy convencido

La llegada de Mikel Landa al Movistar ha desatado incertidumbre sobre quién será el líder, ¿es tan grave?

El año es largo, y se van sacando conclusiones y tomando decisiones. Es verdad que Landa estuvo el año pasado muy fuerte en el Tour, y eso que hizo el Giro el mismo año, pero Nairo tiene la trayectoria de haber hecho buenos resultados en las grandes vueltas en varias ocasiones; lo ha repetido, sabe lo que es ganar, y eso está a su favor. Es un tema de su equipo, de organizar, de elaborar un programa.

¿Cómo ganarle a Froome?

En el ciclismo hay cantidad de factores que juegan a la hora de los triunfos. Con un equipo tan potente como el Sky hay que tratar de sorprender, hay que tomar iniciativas, coger cierto día y hacerlo, intentar desbaratar su estructura. Si esperas al último puerto del día, pues tus opciones se te acaban rápido, porque Froome es fuerte; el equipo, igual; entonces, así no es.

¿Existe alguna fórmula?

Hay que trabajar en eso; si intentas algo, pues hay que hacérselo difícil. En esas vueltas de tres semanas, pues hay que hacerles la primera semana imposible, para desgastarlos y que al final no rindan tanto, que lleguen cansados; hay que hacerles la carrera dura desde el principio, pero no hay que esperar al último momento porque Froome y su equipo son fuertes y saben cómo manejar esos momentos complicados.

¿Qué opinión tiene del positivo de Froome?

No me quiero meter en ese tema. Lo que espero es que, por el bien de todos, se solucione pronto, cuanto antes; es algo que no favorece a nadie, no es bueno que el caso esté parado.

Usted vivió ese momento, tal vez el peor de su carrera...

Fueron dos momentos duros: uno, el cavernoma, pero el otro fue el positivo. Es que cuando uno trabaja con sacrificio y le sucede algo como eso, pues es realmente duro. Fue una injusticia porque va en contra de tus valores, y más cuando uno es un ejemplo para los niños que siempre han querido ser ciclistas. Es un tema difícil de tratar.

Cuando uno trabaja con sacrificio y le sucede algo como eso, pues es realmente duro

¿Le inquieta que el ciclismo sea un deporte al que equiparan con el dopaje?

Es el deporte más controlado en el mundo. Se han hecho cosas malas en el pasado, pero ha cambiado por completo, y eso hace que las cosas se hagan mejor que otras. Cuando hay un caso positivo se le encasilla más que a los otros deportes, es más escandaloso; es una pena, pero el ciclismo hoy en día está mejor, y estoy optimista de cara al futuro.

¿Cuál fue el ciclista colombiano que más lo puso en aprietos?

Hummm, espere pienso un segundo. Puede llamar la atención que no diga que fue Nairo, pero fue Henao, porque estuvimos de tú a tú en la París-Niza del año pasado; hasta el último momento la peleamos, y la perdí por dos segundos. Con Nairo ha sido una lucha de él contra mí y con más rivales alrededor; con Henao fue un cara a cara, solo entre los dos.

Alberto Contador

Y no se podía quedar sin obtener la victoria en la Vuelta a España, que ganó en el 2008 y el 2014.

Foto:

Javier Lizón / EFE

¿Nairo ganó esa Vuelta a España por usted, como se dijo?

(Risas) No. Fueron circunstancias de carrera. Esa vez, hacia Formigal, estaba convencido de ir al ataque, sabía que debía intentar algo diferente porque sentía que debía motivar a la afición y no esperar hasta el último puerto. Vino Nairo, y al comienzo le dije que si quería ganar la Vuelta, esa era la oportunidad. Le di mi palabra de que no lo iba a atacar, y ese día sentenció la Vuelta.

¿Cuál fue su rival más fuerte en la historia?

He tenido varios, diferenciados quizás por la edad, por los años. Uno ha sido Andy Schelck, era mi rival, y luego estos últimos años, Froome. Pero acá destaco al equipo, al Sky; quizás a Chris no se le gana por eso, por lo fuerte de los que lo cuidan, es un grupo muy potente.

¿Cuál fue la etapa memorable que vivió?

Hubo muchas. El día más duro de mi carrera fue en el Giro del 2015, cuando sufrí un pinchazo en una bajada y perdí la rueda del grupo. Fue hacia Sestriere; me empleé a fondo, solo, logré conectar sin ayuda y sacarles más segundos a mis rivales, sobre todo a Fabio Aru. Uff, un día muy duro de verdad.

El día más duro de mi carrera fue en el Giro del 2015, cuando sufrí un pinchazo en una bajada y perdí la rueda del grupo

Pero, hubo más...

La última etapa en el Angliru, el año pasado; ese triunfo fue el último. Me gustó porque quería irme del ciclismo de la mejor manera, con un triunfo, y sentí el apoyo de la afición. También recuerdo la jornada hacia Fuente Dé en el 2012, que me dio el liderato y el título de la Vuelta a España, una escapada que dio sus frutos. Hubo otras etapas en las que ataqué y no conseguí ganar. Es que estoy contento porque he hecho etapas de una manera diferente, algunas con victorias, otras no, pero con el reconocimiento del público; eso es lo más importante, lo que le queda a un deportista.

¿Y el título que más recuerda?

Tal vez la gente piense que es alguno que conseguí en las tres grandes vueltas, pero no. Fue en Australia, en el Tour Down Under, cuando volví del problema del cavernoma, en el 2015... como que volví a la vida. Ese momento fue complicado: regresé un mes después de la operación de la cabeza; casi que impedido por los médicos, volví a la bicicleta y gané la etapa reina. Pienso que ya haber estado en la salida de esa competencia era una victoria, pero el triunfo, pues, indescriptible, fue como volver a nacer.

¿Alguno en las tres grandes?

Cada uno tiene algo. No le puedo decir uno en especial. El Tour, pues era mi sueño. Cuando fui profesional quería correrlo y después ganarlo, e hice las dos cosas, algo que parece increíble. El Giro, pues desde que pisé Italia siempre me han tratado con cariño, ha sido una buena relación y es una carrera que siempre controlé bien. El primer año fui obligado a correr por el equipo, y fue mi primera victoria de la general. Y la Vuelta a España, pues es la de tu país, con tu gente, eso también es parte de mi gran historia.

Una carrera que quiso ganar y no pudo...

Las tres grandes en un año, el Giro, Tour y Vuelta, lo llegué a tener en la cabeza, lo pensé, pero tal vez lo hubiera intentado más joven. Fue una asignatura pendiente. Pocos lo han hecho, y hubiera sido bueno.

El Mundial, ¿no?

En otros países hay más cultura de Mundial que en España; es importante, pero hemos tenido campeones como Óscar Freire, Astarloa, y eso se valoró más afuera que en el país. En España se viven con más intensidad las grandes vueltas, y eso ha hecho que desde pequeño, mi ilusión siempre fue ganar esas carreras, y por eso nunca el Mundial fue mi motivación.

Los mundiales muchas veces no son para escaladores...

Exacto. A veces, los trazados eran distintos; si hubieran hecho un año para embaladores y otro para escaladores, pues me lo hubiera planteado, pero las opciones en esos mundiales para mí eran cero, por eso nunca preparé un mundial con cariño.

¿De qué manera ha vivido este comienzo de año sin tener que entrenar?

Bastante diferente. Especialmente porque me operé de una mano que me estaba dando problemas, quizás por las caídas del pasado, y ha hecho que el mes de diciembre fuera diferente. No estuve tan esclavo de los entrenamientos, de la alimentación. No pude tocar para nada la bicicleta, y eso hace que esté con ganar de cogerla.

¿Se arrepiente de haberse retirado?

Físicamente y mentalmente me encontraba bien. Hoy en día, con los test de potencia que se hacen y comparando con lo que había hecho en los años anteriores, pues no había bajado el rendimiento.

Alberto Contador

Podio de la Vuelta a España del 2017, su despedida, el triste adiós al ciclismo.

Foto:

Jose Jordan / AFP

Entonces, ¿por qué tomó la decisión?

En la última Vuelta a España tuve los máximos picos de potencia de toda mi carrera en ciertos momentos, y realmente eso me motivaba. Sin embargo, soñaba con retirarme en el máximo nivel. Fue una decisión difícil de tomar, y pude haber continuado, pero quería que el aficionado se quedara con la imagen de mi manera de correr, dando al máximo, luchando por la victoria siempre.

¿Por qué hoy no hay corredores como usted, que ataquen de lejos?

Pues, eso no lo sé. Depende de cada uno. Yo hacía mis entrenamientos, mis planificaciones y miraba el trazado de las carreras, analizaba qué equipo tenía, qué equipo tenían mis rivales y así planificaba mi táctica. Cada uno tiene su manera de correr, esa era la mía, y causó admiración.

¿Qué piensa de su venida a Colombia?

Es la primera vez que voy. En el último año hablé mucho del país con Járlinson Pantano, mi gran amigo, y la verdad es que estoy con muchas ir, de conocer a Colombia.

¿Qué le contaba Pantano o los otros colombianos?

Tengo muchos amigos y también rivales con los que hablaba mucho. Al final, pues pienso que el idioma es clave, y los valores que tenemos en común también lo son para haber tenido una buena relación. Tenemos bastantes cosas parecidas, y eso hizo que los colombianos fueran mis amigos. En la París-Niza, con Sergio Henao tuve una buena relación, a pesar de haber peleado el título de la carrera. La verdad es que me gusta la idea de ir.

España y Colombia son países en los que el ciclismo es como una religión...

Hoy hay más auge en Colombia que en España. No solo hay figuras, sino que salen más figuras. Nosotros estábamos acostumbrados a ver a los ciclistas colombianos como escaladores, pero hoy tienen de todo, hasta embaladores como Fernando Gaviria, es un superclase; estoy seguro de que hará cosas grandísimas. Y no podemos dejar de lado a Rigoberto Urán, Esteban Chaves, hombres que han marcado una carrera importante.

¿Cuál es la importancia de hacer una carrera 2.1?

Es un paso muy grande. El ciclismo es un deporte bueno por muchos motivos, por los valores que da a los jóvenes, por la capacidad de sacrificio, por la superación, por el esfuerzo y porque es un espectáculo. Es un deporte que te permite estar en contacto con el deportista, tenerlo ahí, cerca, diferente a los demás, y estas carreras las disputan ciclistas de buen nombre, de talla, y el público va a tener la oportunidad de verlos en acción.

¿En qué se beneficia Colombia?

Es clave porque, además de contar con excelentes corredores, pues se hace una gran carrera. Es bueno que haya organizadores con la intención de mejorar, de superarse. Uno no sabe, de pronto hagan una prueba del World Tour en el futuro.

¿Vio las imágenes cuando usted sufre las convulsiones?

Vi un poco, pero cuando llegaron esas imágenes no pude ver más. Eso de las convulsiones no fue fácil, fue un episodio que me marcó en mi vida, pues, si no las hubiera tenido, pues de pronto no habría conseguido todo lo que logré. Cuando pasan esas cosas es cuando uno piensa que hay que disfrutar cada momento, de la familia, de los amigos. La verdad, no lo pude ver, tampoco mis seres queridos lo hicieron; es que me pude haber quedado ahí.

¿Qué hará este año sin correr?

Es bonito lo que voy a vivir, seguiré vinculado al ciclismo. Tengo la Fundación Alberto Contador, que tiene como meta el tema del cavernoma, que son los infartos cerebrales que tantas muertes producen, y tratamos de ayudar, de dar a conocer la enfermedad, pues eso lo viví. Duré un mes con dolor de cabeza; no sabía nada de eso, y, por fortuna, había una ambulancia cerca cuando se produjo la emergencia o no estaría hablando acá; por eso quiero que se conozca.

¿Y en cuanto al ciclismo?

No lo dejo atrás. Hemos trabajado con escuelas, con juveniles, con ciclistas de la categoría sub-23, y este año hemos dado el paso al circuito Continental. Con mi hermano Frank y con Ivan Basso hemos sacado el equipo de desarrollo. Así que vamos a ver si el siguiente paso será un equipo profesional o un World Tour, pero siempre con la filosofía de formar valores en las personas.

LISANDRO RENGIFO
EL TIEMPO
En Twitter: @lisandroabel

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