Y lo que tenía que pasar pasó: Rosberg, campeón de la F1

Y lo que tenía que pasar pasó: Rosberg, campeón de la F1

Hay un nuevo rey. No el dueño de la velocidad absoluta, pero sí el que aprovechó las oportunidades.

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Nico Rosberg celebra el título.

Foto:

AFP

27 de noviembre 2016 , 09:17 p.m.

Siendo realistas, la noticia no era que Nico Rosberg ganara el Mundial de la F1 2016 –como lo logró–, sino que lo perdiera, pues si la carrera final de Abu Dabi salía como era previsible –y lo fue–, el resultado sería una fotocopia de las últimas pruebas, en las cuales Lewis Hamilton fue claramente el más rápido de los dos y Rosberg, un cauteloso sumador de puntos, que le alcanzaron para la cuenta final.

El 1-2 a favor de Mercedes y Hamilton fue el saldo de una carrera que se tornó dramática al final por las tácticas del inglés, que recurrió a bajar su ritmo, contra las órdenes de su equipo, pues al bloquear a Rosberg permitió que lo encimaran Vettel y, remotamente, Verstappen.

Si Vettel lo pasaba, Nico aún era campeón con el tercer puesto, por lo cual la tribuna leyó la estrategia de Hamilton como dramática, pero en la práctica no fue algo que lo enalteciera ni caballerosa ni deportivamente.

Sin embargo, en la pista las llantas de Vettel, con el caucho más blando y rápido para el último turno, ya habían pasado por su mejor momento, y el peligro era más visual que real para el nuevo campeón, que cruzó la meta de segundo, en un apretado sándwich entre el Ferrari y el carro de Hamilton.

Fue un análisis generalizado calibrar el eventual mano a mano entre Lewis y Rosberg cuando las cosas eran distintas, y quedaron claras desde la víspera.

Hamilton hizo la pole con un tiempo que Nico juzgó “imposible” para él, ritmo que definiría el arranque, en el cual Hamilton tomó ventaja, pero no en la proporción que podía, con la esperanza de que el pelotón se tragara a Nico y allí de pronto perdiera sus chances.

Por consiguiente, lo que había que evaluar era que la pelea de Rosberg no era contra Lewis, que ya estaba calibrada con un segundo puesto que le daba el título, sino contra la eventualidad de que los Ferrari y los Red Bull se interpusieran y le quitaran puntos.

Había una posibilidad remota: que lo pasaran a pura máquina. Y una más real: si se le acercaban, podía enredarse en el tráfico y tener un percance, lo cual se vio cuando debió superar al mañoso Verstappen en una maniobra de alto riesgo pero plena de suficiencia y demostrativa de que Rosberg no iba solo por el arrastre de los puntos. Fue el lance clave del día y estuvo a cargo de quien se pudo tildar de timorato en momentos claves del año.

Hay un nuevo campeón. No es el dueño de la velocidad absoluta, pero sí el piloto que aprovechó todas las oportunidades y fabricó las propias en momentos claves y subió merecidamente al podio, donde, si Hamilton hubiera sido campeón, el espíritu deportivo no habría sido aplaudido.

JOSÉ CLOPATOFSKY
Director de MOTOR

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