Refugiados, en la mira de Trump
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Refugiados, en la mira de Trump

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El mundo tiembla con Donald Trump. Las vidas suspendidas de Francisca, de 52 años, y Sotero, de 53, dos mexicanos deportados y obligados a vivir en Juárez, de repente se remueven. Ruegan por una reforma migratoria que los junte con sus tres hijos, de quienes se separaron hace siete años, pero la verdad es que lo peor está por venir.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos dice que en ese país hay por lo menos 11 millones de personas indocumentadas. El debate por la cifra es fuerte, pero varios centros de estudios como el Center for Migration Studies también la acogen de acuerdo con sus metodologías estadísticas. Exacto o no, de ella hacen parte Isela Lisbet, Noe Sotero, dos de los tres hijos de Francisca y Sotero.

Padres e hijos fueron separados hace siete años, cuando el sheriff en Tucson, Arizona, detuvo a Sotero para ponerle una infracción por no hacer un pare. Con él estaba su esposa, mientras que los chicos se encontraban en un centro bíblico juvenil. Las vidas dieron un giro drástico tras residir durante 11 años en esa ciudad estadounidense.

Especial Refugiados de Trump
Especial Refugiados de Trump

“El juez me dijo: tres años en la cárcel o la deportación a México. Me decidí por lo segundo”, explica el padre de familia. Al salir de EE. UU, a Sotero le entregaron 100 dólares y a la esposa, 20. Allá tenían casa y carro, en Juárez la pareja sobrevive sacando copias en la calle.

La hija mayor se hizo cargo de los dos hermanos y de dos hijos que tuvo en EE. UU. Ella se casó con un ciudadano norteamericano, pero al poco tiempo se separaron. Con el paso del tiempo se enamoró de otro hombre, pero sufrió violencia doméstica que afectó a su hermano menor.

La realidad de los tres muchachos es que los hermanos Isela y Noe tienen permisos temporales para trabajar y continúan esperando las tarjetas para ser residentes; mientras que al hermano menor, Alan Moisés Ruiz Rocha, le concedieron la residencia como consecuencia de la violencia de la que fue objeto y hoy está estudiando. Si sucediera lo indeseable, que Trump cumpliera sus amenazas de deportar a los indocumentados, Alan Moisés se quedaría solo en el país del norte.

La madre, Francisca, llora al relatar la historia: “Yo les digo: ‘hijos, no cambien, échenle ganas’… Es duro, es difícil estar aquí, estar tan cerca, pero a la vez tan lejos”. Ella y su esposo son cristianos. Sotero reflexiona: “Yo creo en Dios y esperemos que esto cambie. Que no todo lo que haya dicho (Trump) se lleve a cabo. Que no cometa el mismo error con otros, que cometieron con nosotros”.

Incertidumbre que asusta a los refugiados

La realidad de los indocumentados e incluso de la población refugiada en EE. UU. es más que incierta. Son 3’000.000 de habitantes quienes viven en condición de refugio y aspiran a conservar ese beneficio, así como obtener la residencia en el llamado país de las libertades. Sin embargo, otra cosa piensa Trump.

De los anuncios en campaña, que revelaron un tono de odio e intolerancia por parte del republicano, se pasó a las medidas concretas. El Presidente estadounidense suspendió durante 120 días el programa de acogida de refugiados de EE. UU. y detuvo durante 90 días la emisión de visados para ciudadanos de países de mayoría musulmana: Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irán y Yemen. Por lo pronto, quedó prohibida la aceptación de refugiados hasta nueva orden.

Refugiados en la mira de Trump
Refugiados en la mira de Trump

La determinación fracturó a miles de familias, porque el decreto contempla que si alguien de esos países tiene visado o permiso de residencia y trabajo, y ha salido de EE. UU. por negocios, placer u otras razones, en principio, se queda sin poder entrar.

La condición de refugio es ya un paso difícil. Quien la solicita y la consigue abandona su entorno cultural prácticamente para siempre; se enfrenta a una vida totalmente nueva, con idioma y costumbres diferentes. Si a ello se suma la presión que el decreto de Trump representa, quienes están dentro de EE. UU. se ven abocados a estar presos en ese país, porque moverse supone arriesgar lo logrado. Además, básicamente perderían la posibilidad de llevar a sus familiares consigo, algún día, si persisten las medidas represivas del impredecible presidente estadounidense.

Esas medidas y la prácticamente imposible reforma migratoria seguirán golpeando las vidas de miles de familias, como la de Francisca y Sotero, quienes viven separados de sus hijos por un muro. Hace un par de semanas pudieron abrazarlos durante cinco minutos en las orillas del río Grande, en la frontera Juárez-El Paso, gracias a una actividad llamada ‘Abrazos y no muros’, lograda por una ONG. Francisca no renuncia: “Como entró don Donald Trump, pues la verdad no sabemos cómo vaya a estar la situación, pero igual le sigo pidiendo a Dios que toque su corazón”.

Escuche el relato de Sotero y Francisca 

 

California y Texas, con más refugiados

¿Cuánta gente está hoy en la mira de Trump? La Unidad de Datos de El Tiempo revisó las bases de datos públicas del Departamento de Estado de los Estados Unidos y precisó que hay 3’363.187 personas de cinco continentes que han arribado como refugiados desde 1975 hasta la fecha. Los estados que albergan el mayor número de refugiados son California, Texas y Virginia.

http://e.eltiempo.com/media/infografias/2017/03/mapa-por-estados/desktop/index.html

Tres guerras dispararon la llegada de refugiados

E.E. UU. se ha visto impactado con la llegada de cientos de refugiados de países en guerra. Por lo menos eso podría concluirse al revisar los picos de aumento de refugiados con las guerras que se vivían en el mundo, en las cuales hubo participación estadounidense, de una u otra forma.

En 1975, les fue concedido el refugio a 146.000 personas en EE. UU. y en ese año terminó la guerra en Vietnam. En 1980 se registra otro pico con 207.000 personas en condición de refugio, y para esa fecha terminó la guerra de El Salvador.

Entre 1990 y 1992, nuevamente hubo una cifra creciente de refugiados y ello coincide con la primera guerra del Golfo, la de Somalia y la de Guatemala.

De 2010 a 2011, EE. UU. bajó a 19.000 refugiados. Podría asumirse que se endurecieron las políticas de recepción de población de otros lugares, a raíz del “11-S”, los atentados en New York.

http://e.eltiempo.com/media/infografias/2017/03/anos-con-mas-ref/desktop/index.html

Para el 2016 volvió a aumentar la cifra y los países que más expulsaron personas justamente fueron los musulmanes. Con la llegada de Trump en el 2017 y sus medidas prohibitivas, la cifra comenzará a bajar.Los refugiados que llegan a Estados Unidos en su mayoría son de países árabes y Oriente próximo.

http://e.eltiempo.com/media/infografias/2017/03/estados-con-mas-ref/desktop/index.html


Según los datos del Departamento de Estado, el idioma más hablado por los refugiados es el lugar, árabe, seguido por el Nepalí. El español aparece en un cuarto lugar.

http://e.eltiempo.com/media/infografias/2017/03/idioma/desktop/index.html

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