Asesinato de líderes sociales, ‘disparado’ en zonas dejadas por Farc

Asesinato de líderes sociales, ‘disparado’ en zonas dejadas por Farc

Van 51 casos este año. La mayoría no había recibido amenazas y se desconoce el grupo perpetrador.

23 de agosto 2017 , 10:35 p.m.

Danna Méndez (o Deiner Aléxander Méndez Berrío) dedicó su vida a defender los derechos de la comunidad LGBTI en su municipio natal, Chaparral, en el Tolima. Y tomó la decisión de trabajar por esa causa luego de haber sido obligada a desertar del sistema educativo por discriminación debido a su orientación sexual.

Por ello, fiel a su convicción, dedicó los últimos cinco años de su vida a trabajar con la ONG Chaparral Diversa, dedicada a defender la igualdad de esta comunidad en ese municipio. Esa labor la alternaba con sus estudios de peluquería en el Sena y su trabajo en un salón de belleza.

Danna Méndez

Danna fue asesinada por desconocidos en Chaparral, Tolima.

Foto:

Somos Defensores

Sin embargo, la tragedia la alcanzó el 11 de febrero de este año. Ese día, luego de haber compartido una tarde de esparcimiento con sus amigos, desapareció. No se supo nada de ella hasta el 15 de ese mes cuando fue hallada muerta, en avanzado estado de descomposición y con signos de tortura y abuso sexual.

El caso de Danna tiene un patrón común que se puede ver en la mayoría de los casos de líderes y defensores de DD. HH. asesinados este año en Colombia: hacen trabajo social o comunal en sus territorios (no necesariamente con víctimas ni temas relacionados con el conflicto directamente), no denuncian ni reportan amenazas y casi todos mueren a manos de un actor armado ‘no identificado’.

Así se desprende del análisis de los datos de la ONG Somos Defensores, a los cuales tuvo acceso la Unidad de Datos de EL TIEMPO.

A junio de 2017, señala la organización, han sido asesinados 51 líderes sociales en el país. De ellos, el 86 % murieron a manos de ‘desconocidos’. Los demás crímenes se les atribuyeron a presuntos paramilitares, supuestos miembros de la Fuerza Pública e incluso a guerrilleros del Eln.

Pero no solo eso. Otro hallazgo interesante es que al cruzar los datos de los municipios donde fueron asesinados con los lugares donde hacían presencia las Farc, determinada en el mapa de riesgo de 2015 de la Misión de Observación Electoral (MOE), se puede ver claramente que la mayoría de crímenes han ocurrido en los territorios donde esa guerrilla hacía fuerte presencia y se ha desmovilizado, como son Cauca, Valle y Nariño.

Y es precisamente en este municipio, Cauca, donde han muerto más líderes en este año. A junio de 2017 van ocho casos, los mismos que en el Valle del Cauca. El tercer lugar es para Antioquia, con siete casos.

Pero esa triste tendencia no es nueva en el Cauca. De hecho, desde hace ocho años, es en ese departamento donde se presenta la mayor cantidad de asesinatos de defensores de derechos humanos, tal como lo muestra este reciente informe de la Unidad de Datos de EL TIEMPO.

Contra los líderes de los barrios

El informe más reciente de la ONG Somos Defensores señala que “desde finales de 2015 se incrementaron las agresiones a líderes sociales, pero destaca que a partir del 26 de agosto de 2016, cuando se dio a conocer el Acuerdo Final, en distintas regiones del territorio nacional arreciaron las amenazas y atentados en contra de líderes sociales y comunitarios, especialmente aquellos que desarrollan actividades asociadas a la defensa de sus territorios, de oposición a proyectos extractivos y particularmente, en relación con aquellos dedicados a hacer pedagogía para la paz y a apostar por la construcción de la paz territorial”.

Y las cifras muestran esa realidad. La mayoría de crímenes, este año, no son contra defensores de víctimas o líderes de desplazados o defensores de la restitución de tierras. La tendencia desde enero es que han sido atacados líderes comunales o comunitarios, que son precisamente quienes hacen trabajo pedagógico y social, muchas veces enfocado a la paz territorial, con los habitantes de sus municipios. El 43% de los líderes asesinados hacía este tipo de trabajo.

Preocupan también los ataques a minorías, como los líderes Lgbti o los defensores de los derechos de los afrodescendientes y de los indígenas, que reúnen el 25% de los casos presentados en 2017.

Un riesgo creciente

Las cifras muestran que el peligro crece año a año. Según Somos Defensores, el incremento en los homicidios de líderes defensores de derechos humanos creció en 31%, al pasar de 35 casos a junio de 2016, a los 51 que ya llevamos en junio de 2017.

Y la impunidad, persiste.Los datos respaldan esa afirmación: hasta el año 2014 la impunidad en los homicidios de defensores de Derechos Humanos ascendía al 95% de los casos; entre 2015 y 2016 se verificaron 143 asesinatos, pero solo 15 condenas, por lo que el índice de impunidad fue cercano al 90% en ese periodo, según el reporte de Somos Defensores.

De ahí, que esta ONG haya lanzado la campaña ‘Aguzate… que nos están matando’, de la que hace parte este video musical que busca llamar la atención sobre el riesgo que se corre de repetir historias llenas de dolor como la de la Unión Patriótica, partido nacido de acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc y que fue exterminado a sangre y fuego por fuerzas oscuras.

UNIDAD DE DATOS EL TIEMPO

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