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"Soy feliz sin marido porque tengo un amante maravilloso", dice Amparo Grisales

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Foto: Archivo particular

En tres años de estar en escena en el Teatro Nacional, con 'No soy feliz, pero tengo marido', no ha tenido una sola butaca vacía.

"Es un italoalemán, se llama Kastein. Llevamos tres años; lo conocí en Estados Unidos y nos vemos seguido. Tenemos muchas lunas de miel", agrega la diva, que estrena el martes novela por CityTv.

Se trata de Madre Luna, de Julio Jiménez, que empezará a emitirse a las 7 p.m.

 Y con la espontaneidad que la caracteriza, agrega: "Para que las cosas duren no hay que dárselas a los medios, porque los medios acaban con todas las relaciones. Pero les anticipo que es guapísimo, tiene 42 años y es un superejecutivo"

La nueva producción

Según Amparo, RCN demeritó y subestimó la novela Madre Luna; comentarios que le hicieron ganar un veto de ese canal.

¿Se le pasó por la mente que ya no vendía como antes?

Jamás. Ni siquiera fue probada en prime (el horario más visto) como para decir: "La quitamos de ahí porque no nos dio resultado". Todo lo contrario. Si RCN la compró para quitársela al enfrentado fue por miedo. Yo vendo tanto que indiscutiblemente le habría robado todo el show a su novela (Pura Sangre). Si ya no vendiera, no hubiera sido yo la que más hubiera llenado las salas de teatro, según las propias palabras de Fanny Mikey. No he tenido ni una sola butaca desocupada desde que estoy con la obra (No soy feliz, pero tengo marido) y ya llevo tres años.

¿Sigue recibiendo tantas propuestas como antes?

Más, muchas más. Ahora me toca decir no, porque soy más selectiva y no me le mido a todo. Veo de quién es el guión, la producción. Porque entre más maduro, uno se vuelve más selectivo.

¿Cuándo va a volver a grabar para televisión?

No sé, yo las cosas no las planeo. Tengo proyectos que están a punto de reventar en México y en España. Pero con la obra de teatro voy a estar ocupada, de tiempo completo, por un año entero. Así que, ¿novelas?, cuando exista el tercer canal, me imagino.

¿Es usted la siempre diva?

Pues esas son etiquetas que te pone la gente. Y con las cuales tienes que vivir y aprender a vivir. La palabra diva puede interpretarse de muchas maneras. Hay gente que le da la lectura de la insoportable, la exigente, pero al estar en el medio y al ver a quién realmente llaman diva, pues me gusta sentirme dentro de ese grupo. Como Madonna o como todas las grandes divas maravillosas, talentosas, locas, extrovertidas, que han sido vigentes y constantes durante mucho tiempo. Si eso es ser una diva, ser ejemplo de disciplina y de constancia y de talento, entonces sí lo soy.

¿Y en esos significados puede incluirse el de cansona, que exige sin tener por qué?

No. Yo creo que la gente que conoce mi trabajo me adora. Soy muy bien recibida cada vez que llego a hacer un trabajo. Hay un halo de respeto porque tengo una carrera bastante larga y con muchos aciertos. Exigente sí soy, pero no con tonterías. No para que me pongan el racimito de uvas o que me traigan las toallas marcadas con mi nombre, con eso no. Pero sí exijo calidad. Así que si no está la gente idónea en determinados departamentos o en la dirección de algo, pues aporto ideas, porque tengo el criterio y los años, como para saber si algo está en su sitio o no. Creo que soy muy detallista y perfeccionista y si eso es un pecado, pues seguiré pecando porque me encantan las cosas bien hechas.

¿Se le acabó el ego?

Sí, se me acabó. El hecho de que esté respondiendo tus preguntas de esta manera es porque ya no tengo. El ego es apegarse a las cosas materiales y a las personas, pero no es la vanidad.

¿Se siente mejor con personas más jóvenes?

Pues no, pero los más jóvenes son los que me buscan. Pero tampoco soy asaltante de cunas. Si se me aparece uno de 40, creo que estamos en el mismo rango y si se me aparece uno de 35, madurito, pues también... Pero no tiene nada que ver la edad, tiene que ver la cabeza de cada uno.

¿Nunca le hizo falta un hijo?

Nunca. Fue una decisión que tomé desde muy joven. No tengo instinto maternal. Tengo la ternura, pero el instinto, no. Tengo tres sobrinos a los que adoro; me gustan los bebés, pero de lejitos. Precisamente, en eso está el secreto de ser actriz: no soy mamá pero convenzo cuando hago ese papel. No he sido casada, pero en la obra soy toda un ama de casa. Es lo rico de ser actriz y en todos mis trabajos he dejado huella.

LUZ ADRIANA VELASCO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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