Es hija del cineasta colombiano Jorge Alí Triana y de la productora audiovisual Silvia Amaya. Protagonizará la película 'Del amor y otros demonios', basada en el libro de Gabriel García Márquez.
Sierva María, en el despertar de sus 13 años, solo quiere probar a qué saben los besos. A esa misma edad, Eliza Triana, ya conocía ese sabor. La primera es la protagonista de la película Del amor y otros demonios, basada en la obra original de Gabriel García Márquez, que está por estrenarse. La segunda es la adolescente que debuta como actriz dándole vida a Sierva en la cinta. Y parecen dos gotas de agua.
Las dos son pálidas, de apariencia frágil y piel blanca. Pero además, el temperamento las une, pues son reservadas, de escasas palabras, tímidas y con enormes ganas de explorar el mundo exterior.
Quizás por eso, la directora de producción Ana Piñeres, la directora Hilda Hidalgo y la jefe de casting, Silvia Amaya -madre de la naciente actriz-, coincidieron en que después de ver la audición de casi mil niñas no había otra mejor que Eliza para interpretar a Sierva María.
"Era muy difícil encontrar una actriz de 13 años con experiencia, así que sabíamos que corríamos el riesgo de experimentar con la que quedara. Para sorpresa nuestra y después hacer audiciones en Brasil, Colombia, Cuba, España y Costa Rica, Eliza mostró todo su talento y fue elegida. Fue un placer trabajar con ella", dice Piñeres.
Hoy, Eliza tiene 15 años. Está contenta. Y espera ansiosa el estreno de la película. Aunque desde pequeña ha estado metida en estudios y locaciones de grabación porque su papá, el director Jorge Alí Triana, se la llevaba para todas partes, nunca se había visto como actriz.
"A mí siempre me había gustado la actuación, pero nunca me había imaginado actuando. Solo cuando me ofrecieron hacer el casting vi la posibilidad de hacerlo en serio", dice con cierta timidez.
Se dedicó entonces a tomar clases de actuación con Ramsés Ramos, danza, expresión corporal y vocalización. Fueron dos meses de ensayos, de conocer el guión, de compenetrarse con Sierva y sacar a flote sus emociones.
"El mejor día fue cuando comenzó el rodaje. Sentí una emoción total. Fue muy rico sentir que ya íbamos a comenzar. Las jornadas no fueron agotadoras, se portaron muy bien conmigo, todo fue lindo", dice la adolescente, nacida en Nueva York.
Sin embargo también hubo momento de lágrimas. Eliza se sumergió tanto en el personaje de Sierva María que la escena en la que deben cortarle su enorme cabellera fue dramática. "Ese día lloró con tanto sentimiento que nos hizo llorar a todos los de la producción", dice Piñeres.
La directora lo confirma: "La escena en que preparan a Sierva María para el exorcismo y le cortan el cabello marcó un antes y un después. En términos de producción, sabíamos que, una vez filmada esa escena, no había marcha atrás.. No se podría refilmar ni corregir. Todos entendimos que se acercaba el final, tanto de la historia como del rodaje. Y quien vivió con mayor intensidad la crudeza de la escena fue, sin duda, Eliza. Lo hizo con mucho coraje, como toda una profesional. Y eso nos conmovió a todos".
Eliza está en décimo grado. Y sus amigos, los mismos que tiene desde la primaria porque siempre ha estudiado en el mismo colegio, están ansiosos de verla debutar. "Están contentos, me felicitan, como casi todos tienen que ver con cosas artísticas no se sorprenden ni me molestan, es algo normal, pero cada rato me preguntan cuándo sale la peli", cuenta.
Rodrigo Triana, su hermano, dice que mantiene una intriga impresionante por ver cómo va a salir Eliza en pantalla. "Estoy seguro de que tiene un talento impresionante, es una figura hermosa, pero tengo unos nervios tremendos por verla ya en la película".
El cineasta es casi como otro papá y para la película, aunque no le daba consejos directos, durante las charlas familiares decía cosas que sabía que Eliza podía poner en práctica. "Eliza es como una hija para mi. Es la mejor amiga de mi hija Carmen, es la tía de ella, parecen uña y mugre y siempre ha habido una relación estrecha", dice Rodrigo.
Es la consentida de la casa. Jorge Alí, sobre todo, le da gusto en sus caprichos. "Es el mejor papá -cuenta ella-. Estuvo muy pendiente de mi trabajo. Me decía que me dejara llevar por el personaje, que me olvidara de que yo era Eliza y me adentrara en la piel de Sierva. Eso me sirvió bastante, porque sobre todo en las escenas de seducción, no me sentía bien estando con un hombre tan grande (tiene 36 años). Primero porque no me gustan mayores y segundo porque me parecía difícil".
Habla de Pablo Derqui, el español que encarnó en la cinta a Cayetano, el cura que se enamora de Sierva. Y con el que finalmente logró una química fuerte durante el rodaje.
"Fue muy hermoso ver cómo ella y Pablo se iban compenetrando día a día con sus personajes. Les prestaron alma y cuerpo a Sierva María y Cayetano hasta hacerlos existir. Con apenas 13 años, Eliza demostró ser una niña increíblemente disciplinada y perfeccionista. No hubo una sola escena en la que no diera el máximo", dice la directora de la película, Hilda Hidalgo.
Eliza prefiere los jóvenes de su edad y con cierta picardía asegura que si bien no es la más experta en las lides del amor, su corazón ya lo ha sentido más de una vez. Durante el rodaje, su novio fue a visitarla, estuvieron juntos y la pasaron bien. Pero ese amor se terminó y aunque han pasado otros jóvenes por su vida, asegura que ahora sí está enamorada.
"Hoy en día, el amor ya no es tan romántico como el que vivió Sierva María, pero obvio, sí me he enamorado", dice con una cierta risa coqueta. Es la menor de los otros tres hijos de su papá: Rodrigo, Verónica y David, los dos primeros de matrimonios distintos.
Con todos mantiene una relación estrecha. Su hermana Verónica, por ejemplo, no deja de ensalzarla y dice que no puede ser objetiva: "es una niña muy observadora, inteligente, para ella todo esto es nuevo y por eso no es la más extrovertida. En lo que vi del trailer lograba expresividad, comunicar sensaciones y eso es bueno", asegura.
Y aunque apenas empieza su carrera, la joven actriz la tiene clara: "No estoy aquí por la fama ni por la popularidad, creo que la misión de un actor es transmitir emociones y para eso quiero prepararme. Con Sierva descubrí que esto sí me gusta, que puedo jugar con la mirada, con mi cuerpo y meterme en la vida de otras personas".
Luz Adriana Velasco
Cultura y entretenimiento
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