Epicentro de dos guerras mundiales, sede del fascismo nazi, dividida entre la Alemania capitalista y la socialista, de nuevo capital de su país reunificado, Berlín recupera su jerarquía.
Faltan poco menos de 15 días para que el mundo entero dirija su atención al centro de Europa y clave, nuevamente, su mirada en la triunfante, libre y esplendorosa Berlín del siglo XXI, que conmemorará el 9 de noviembre 20 años de la caída del Muro y 9 de haber recuperado su posición como capital de Alemania, esta vez, reunificada.
La metrópoli está dejando atrás el sino trágico que la convulsionó durante la mayor parte del siglo XX y ha alcanzado la gloria de ser el polo urbano más magnético del planeta, incluso para muchos por encima de Nueva York y París, como ya lo fue en los años veinte, entre dos guerras y antes que la perversamente efectiva pared de cemento la convirtieran en el epicentro de los peores conflictos bélicos y dramas humanos que haya conocido el hombre moderno.
La Berlín de hoy tiene tantas facetas "como para emprender un censo". Berlín de noche, Berlín de día, Berlín cara al oriente, Berlín al occidente, Berlín por su arquitectura, Berlín por sus cicatrices, Berlín por su gente, Berlín por su calma, Berlín por sus excentricidades, Berlín, Berlín, Berlín. Más que un sitio Berlín es un suceso que debería incluirse en la lista de emociones por experimentar antes de que cada uno de ustedes termine su paso por este mundo.
Kani Alavi, sociólogo y pintor de nacionalidad iraní que hace 30 años no visita su país por haberse enraizado en la capital germana, viendo cómo la vida transcurre desde este imán urbano, ha estudiado y repasado tanto la historia de la ciudad que ya es capaz de comprimirla, sin rodeos en 30 segundos: "Si a Berlín le cambia la cara, la cara le cambia al mundo".
"¿A qué país no le cambió la realidad inmediatamente después de que comenzara la Primera Guerra Mundial? Y qué pasó cuando desde Berlín se generó la Segunda? ¿Y qué destino de alguna nación se pudo declarar ajeno a la división mundial entre socialismo y capitalismo que selló el muro? Ninguno.
El secreto de la fascinación y regocijo que el mundo contemporáneo siente por Berlín es que es uno de los pocos eventos que por igual en China o Chile, Rusia o EE.UU. los habitantes pueden sentir como propio porque también cambió su destino y el único generado en esta tierra que culminó de forma pacífica", dice.
Kani Alavi es una celebridad en Berlín. Es al hombre que en diciembre de 1989, 3 meses después de que la Revolución Pacífica de los habitantes de la ex República Democrática de Alemania RDA lograra romper el Muro que separaba la Alemania del Este, ocupada por la URSS, y la de Occidente, se le ocurrió liderar la primera iniciativa artística común entre pintores de oriente y occidente que convirtió un tramo de 1.316 metros de la muralla en una galería de arte al aire libre, donde 118 pintores de 21 países plasmaron la emoción que les dictaba el suceso y su idea de lo que sería la metamorfosis política del mundo, sin ya la guerra fría, en consecuencia.
La East Side Gallery, 'Galería Cara Oriental' se encuentra en el distrito Friedrichshain, al lado de la estación de trenes del oriente y alberga los originales de esos motivos reproducidos por millones en postales turísticas que los viajeros han hecho tan populares en los rincones más impredecibles del planeta; el beso socialista entre Leonid Breschnev y Erick Honecker, último presidente de la RDA, del pintor ruso Dmitri Wrubel, por ejemplo, o aquella escena del trávan germano-soviético de color beige rompiendo el muro, de la germana Birgit Kinder.
Las imágenes de la East Side Gallery que próximamente van a saturar las pantallas de televisión como uno de los mayores símbolos de la Berlín actual es una de las mejores plataformas para observar cómo le ha cambiado la cara a esta ciudad 240 meses después de 1989.
No es solamente una reliquia por las pinturas que alberga sino porque es el tramo más largo que se conserva en toda la ciudad de las ruinas del Muro de Berlín. Hay pedazos y tramos de menor proporción en otros diez puntos de la urbe, pero ninguno tan extenso como la galería.
Una caminata por el kilómetro y medio de pinturas es la única oportunidad que tiene el ciudadano contemporáneo de hacerse a una idea del efecto psicológico que el muro generaba en los transeúntes. Y ello sin contar los guardianes, los perros pastor alemán, los potentes faros buscapersonas y las señales acústicas que emitían poderosos ruidos de sirena cuando los berlineses, del oriente o del occidente, pretendían acercarse a la muralla.
Uwe Wastrack, ingeniero y funcionario en pensión de la Secretaría de Obras de Berlín occidental, estuvo allí cuando por fin le llegó el final a la ocupación y la dictadura soviética en la RDA. Su tarea fue comandar varias misiones de obreros que metieron en volquetas el polvo y los escombros de la pared.
Wastrack cuenta que en menos de un año desapareció por demolición un 80 por ciento de los restos del muro. "La necesidad psicológica de los habitantes por respirar por fin de un panorama abierto, después de 28 años de tener que convivir con la barrera era un imperativo emocional generalizado. Algunos bloques del mismo fueron transportados tal cual a algunas dependencias gubernamentales. Así era la orden. Pero en general, la política era acabar con ese muro: derribarlo, demolerlo, desaparecerlo. Weg damit −'al diablo con eso'−, era la consigna".
Cuando se le pregunta si la administración de Berlín capitalizó el muro vendiéndolo al comercio para que haga con los restos esos 'paqueticos' empacados al vacío con una piedra adentro que venden las tiendas turísticas a razón de 7.5 euros por unidad, Wastrack suelta una carcajada y responde lo mismo que responden otros funcionarios de esa secretaría: "Si fuera por lo que pregonan esas tiendas con sus famosos certificados de autenticidad que valen lo que vale una moneda de monopolio, el muro no habría tenido 45 kilómetros de largo sino por lo menos el doble y ya lo habrían vendido como mínimo tres veces".
"¡A los turistas!", comenta la esposa de Wastrack, todavía funcionaria de la administración de la capital. "Fueron los mismos turistas quienes crearon la moda inflacionaria de llevarse el muro a pedazos. Le aseguro que en ningún hogar de berlineses, menos del oriente, usted podrá encontrar un pedazo del muro, sea falso u original".
Si el muro ya no domina la faz de Berlín, sino que convertido en miles y miles de mentirillas reposa en igual número de escritorios en el extranjero, ¿qué es lo que domina hoy, en contraste con su pasado, la realidad de esta ciudad?
Expertos en crecimiento urbano dicen que la demografía no es la respuesta.
Según estadísticas oficiales la Berlín de 2009 conserva el mismo promedio de 3,4 millones de habitantes que tenía tanto en los años veinte de la Bella Época, de la Berlín de Marlene Dietrich, o aún en los tenebrosos años de la posguerra, cuando un 40 por ciento de la ciudad destruida por los bombardeos aliados despertó del embrujo nazi de Adolfo Hitler, a fuerza de haber perdido la guerra, así como en los primeros abriles de la Reunificación, en la década del noventa, cuando la gente de la Alemania y de la capital del oriente y del país y la metrópoli del occidente inició el proceso de atraerse, repelerse y finalmente reconocerse, Berlín conservó el promedio ese promedio de habitantes que tenía al principio del siglo XX y que aún conserva, como población en la misma superficie de 891 kilómetros cuadrados en la cual ya se había desarrollado como gran urbe, cuando en 1701 Federico I de Rusia la convirtió en Residencia Real y destacó como capital de su imperio.
"A la nueva Berlín tampoco se la puede definir solamente por el proceso de reconstrucción y restauración de la ciudad que comenzó dos años después de la Reunificación", dice su alcalde, Klaus Wowereit, que dirige la ciudad desde 2001.
De esa empresa arquitectónica y urbanística, que se conoce en Europa como la "más ambiciosa que haya conocido el hombre desde las pirámides", salieron obras como el edificio del Reichstag al que el arquitecto inglés Norman Foster retocó con una gigantesca cúpula transparente de 23,5 metros de altura y 1.220 toneladas de peso o el complejo de edificios futuristas en la Plaza Potsdam, que había quedado reducida a un terreno baldío durante la era soviética y hoy es el corazón de la Berlín cosmopolita que recibe anualmente a 7,9 millones de turistas de 115 países.
Sólo dos entre otras 29 restauraciones de superficie y subsuelo. Para Wowereit el brillo de la nueva cara de Berlín es haberse convertido, en estos 20 años consecutivos de paz, que no había tenido en los anteriores 100 años de su historia, en la capital de la concordia y la tolerancia. "Una Berlín en paz abierta al mundo, tolerante, transparente, son nuestros bienes intangibles. Los que definen la atmósfera que hace que atraiga al mundo como un imán. Ese es el logro y leit motiv".
"Una Berlín en paz abierta al mundo, tolerante, transparente, son nuestros bienes intangibles. Los que definen la atmósfera que hace que atraiga al mundo como un imán".
Alemania Reunificada
A BerlÌn se la identifica con su papel en la división alemana y la guerra frÌa, cuando su sector occidental quedó como una isla dentro de la República Socialista RDA y separada de la Federal.
Luego de la caÌda del muro, la real "cortina de hierro", era el único Estado federado en el que la parte oriental y la occidental tendrÌan que experimentar el reencuentro a nivel local; por eso se considera taller de la reunificación. Desde entonces muchas son las señales del cambio.
En 1993 se determinó por concurso la configuración del sector gubernamental en el que hoy se observa la imponente CancillerÌa Federal. Desde 1999 se viene reconfigurando la llamada isla de los museos, restauración y reunificación de cinco edificios que albergan museos, obra que culminará hacia 2015.
Otro cambio es el monumento del holocausto inaugurado en 2005 y ubicado cerca de la Puerta de Brandenburgo y el Reichstag. En 2006, para el mundial de fútbol, fue inaugurada la Central de trenes.
Para 2011, BerlÌn contará con la remodelación del aeropuerto de Schonefeld, con una estación subterránea de trenes y una de las obras más grandes de Europa. BerlÌn es multicultural. Alberga 473.000 extranjeros provenientes de 190 nacionalidades, particularidad institucionalizada en el carnaval de las culturas que se celebra anualmente desde 1995.
Empezando con la Berlinale como mayor evento cultural, Berlín es marco de otros numerosos; 20 de gran renombre entre festivales, ferias, carnavales, campeonatos mundiales, etc. tuvieron lugar en 2009. "Berlin simboliza, tanto a quienes, con pérdida de su vida o de su libertad, lucharon de forma directa por superarlo (el muro), como a los millones de ciudadanos que tras su caída han sido capaces de construir, sobre las cicatrices de la división, una sociedad abierta, acogedora y creativa, un nudo de concordia en el corazón de Alemania y de Europa, que contribuye al entendimiento, la convivencia, la justicia, la paz y la libertad", dice el acta que le otorgó el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2009.
1871 capital del imperio alemán
1933 Capital del Tercer Reich
1945 DivisiÛn en cuatro sectores
1949 BerlÌn oriental capital de la RDA
1961 EdificaciÛn del muro
1989 CaÌda de muro
1990 3 de octubre, capital de la Alemania reunificada
Algunos eventos en 2009: Berlinale: Festival Internacional de Cine. Carnaval de las Culturas. Noche de las Ciencias: instituciones universitarias y cientÌficas abren sus puertas toda una noche. Festival internacional de atletismo. Día internacional de la música. Marcha gay. B-Parade Berlín Dance Parade: fiesta tecno. Festival internacional de cerveza. Campeonato mundial de atletismo. Popkomm: Feria de la industria musical. Maratón de BerlÌn. Festival de 'Jazz'.
Berlín en cifras
Cosmopolita y gran centro cultural, con 772 años de historia, Berlín es más joven que otras ciudades alemanas como Munich y Hamburgo, o que otras capitales europeas como Londres, París o Madrid.
Nació en 1237 de la unión entre Berlín y Colln, dos pequeños asentamientos comerciales que hacÌan parte del Sacro Imperio Romano Germánico, ubicados a ambas orillas del rÌo Spree, que se decidieron por una administración conjunta y acordaron que el nombre Berlín, palabra que proviene del Wendisch, lengua eslava hablada por los habitantes de la zona y que significa pantano, caracterizando su territorio y escogida como denominador común.
La superficie de BerlÌn es de 891.85 kilómetros cuadrados, 692 km2 más pequeña que Bogotá, para una densidad de 3.848 habitantes por km2. Un 41% de la superficie es utilizada para la construcción, 18% por zonas verdes y bosques y 6,7% de agua.
En BerlÌn viven 3'416.255 habitantes, de los cuales 1'745.706 son hombres y 1'67.459 son mujeres. Por su número de habitantes y superficie, BerlÌn es la ciudad más grande y poblada de Alemania, y la segunda más grande de la Unión Europea.
En Berlín circulan 1.397,5 vehículos de transporte público y 1'421.687 particulares.
La tasa de desempleo alcanzó en 2008 la cifra de 15%, por lo que se situa como el cuarto más afectado de los 16 Estados Federados de Alemania.
El endeudamiento público de BerlÌn se sitúa en 18 mil euros por habitante.
En BerlÌn existen 3 universidades para 134.504 universitarios, 826 escuelas de primaria y secundaria y 1.824 parques infantiles.
En el área de atención médica BerlÌn tiene 71 hospitales y un total de 6.961 médicos.
En recreación y cultura tiene 170 museos, 51 teatros y 285 salas de cine, y 250 zonas verdes distintas a los parques infantiles; están plantados 424.590 árboles.
Como en la primera preguerra y la entreguerra, BerlÌn es epicentro de un cosmopolitismo y actividad cultural entre los más ricos de Europa y del mundo, y como tal recibe anualmente a 7,9 millones de turistas.
Por Patricia Salazar
Berlín
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