Dice el refrán que hijo de tigre sale pintado y Andrea Echeverry y Héctor Buitrago quieren que a sus hijos "al menos se les vean las rayas". Mañana navideña junto a los Aterciopelados en pleno.
La Navidad 2008 de Aterciopelados trae dos motivos especiales para celebrar: es la primera de Jacinto y de Balán, los hijos recién nacidos de Andrea y Héctor respectivamente, y también es la primera de Río, su 'hijo' común, un álbum ecológico y social que contiene 13 cortes que ellos consideran un legado para las nuevas generaciones, pues habla de paranormalidad, desplazamiento, inmigrantes y por supuesto, de las aguas del río.
El árbol de Navidad de la casa de Andrea está decorado con bolas wayuú y de papel maché. Héctor llega acompañado por Carolina, su esposa, con quien lleva siete años y sus hijos Saramitú, de un año y medio, y Balán (que significa tigre) de 4 meses que han venido listos para su primera foto en una revista.
Andrea está con Jacinto, su bebé de 2 meses, y con su esposo Manolo, con quien lleva catorce años. Se le ve muy bien en su papel de mamá, cuesta trabajo ya mirarla como a la Florecita Rockera o a la Mujer Gala. Milagros, su primera hija, está grande, es una niña seria y se parece a su madre hasta en los gestos.
Es el inicio de la Navidad Aterciopelada, que este grupo, el más influyente del rock independiente en nuestro país, celebra con cenas navideñas vegetarianas (en el caso de la familia de Héctor) y marrano asado y sancocho (en la familia de Andrea). Acá el que trae los regalos es el Niño Dios y el 31 se dibujan los deseos antes de las doce en un ritual que se repite año tras año.
Río acaba de lanzarse como una propuesta distinta tanto en el aspecto de las letras como de música. ¿Qué queda de la época de 'Mujer Gala', 'Florecita Rockera' y toda esa onda 'punk' de la que hacían parte ustedes cuando iniciaron su carrera?
Héctor: - Eso que se llama rock o punk hace parte de un movimiento, son actitudes, maneras de comportarse frente a algo y está asociado a unos clichés que tienen que ver con la ropa, el peinado, una estética. Pero más allá de eso hay un espíritu aún presente en lo que hacemos, en poder hacer música diferente sin ser necesariamente músicos de academia. Eso es lo que yo le debo a esa onda: el hacer las cosas como uno cree que son. Ese espíritu sigue ahí. Yo sigo siendo punk.
Andrea: - Ni en la época en que empezamos ni en ninguna hemos estudiado música. Esto ha sido un ejercicio intuitivo de coger la guitarra y rasgarla, encerrarnos cada uno en su espacio a escribir, sin mayor influencia de afuera, más bien buscando por dentro. Eso es lo que queda, el mismo espíritu.
Cuando ustedes empezaron, hace unos 17 años, Héctor tenía un almacén de discos en la calle 19...
H: - Sí, se llamaba Mort Discos. Era mitad mío y mitad de un amigo que era sastre. El almacén vendía música radical: punk, metal y hardcore y en esa época había que esperar a que los discos llegaran, había toda una mística alrededor. Era un lugar underground que permitía que los músicos y los grupos se reunieran. Todavía existe, sigue en la 19. Pero ya no es mío...
Se puede afirmar que Aterciopelados a estas alturas está por encima del bien y del mal: han grabado con artistas reconocidos, han ganado premios Grammy, tienen un 'unplugged' con MTV, han hecho giras internacionales, han estado en las portadas de casi todas las revistas especializadas y además fueron elegidos entre los diez personajes más relevantes de la cultura en Colombia...
A: - No podemos afirmar que estamos por encima del bien y del mal ni que somos los más importantes.
H: - Lo que pasó con Aterciopelados es que nació en un momento de una coyuntura importante, al comienzo de una nueva ola que nos cogió a nosotros, a Las Almas, a La Derecha... Nos hemos mantenido porque salimos del mecanismo comercial de la música. Ahora somos independientes, nos movemos intuitivamente y hay una integridad creativa y conceptual.
¿Qué significado tiene para ustedes el haber tocado con artistas de la talla de Cerati (Soda Stereo), Bunbury (Héroes del Silencio), Arto Lindsay y Marc Ribbot y recientemente Julieta Venegas? ¿Hay algún otro artista con quien les gustaría grabar?
H: - Esto de las invitaciones a veces se toma muy a la ligera...
A: - Para nosotros no es relevante el hecho de qué tan famoso sea el otro y qué tanto bien nos puede hacer a nosotros, como lo toman muchos.
H: - Cuando invitamos a alguien, lo que vemos es la pertinencia para la canción.
A: - Pero no lo hacemos por el tema de la fama. Eso no nos parece importante.
H: - En el caso de Cerati se dio porque él oyó El Dorado y le gustó. Con Burbury fue un tema de amistad y ellos nos invitaron a abrir una gira de Héroes; con Julieta Venegas también se dio por amistad. En la mayoría de los casos lo hemos hecho por afinidad con los artistas invitados.
A: - Uno se pilla, además, que con las personas es lo mismo que con la música: hay una cuestión de química. Tiene que haber identidad, buena química para poder grabar con alguien.
Hijos de tigre
¿Cómo han incidido los temas de maternidad y paternidad en su evolución como artistas?
A: - Ser mamá le cambia a uno la cabeza, aunque la cabeza ha estado cambiando desde antes porque sino uno no se decide a tener hijos. El disco que hice en solitario son canciones que escribí durante el tiempo que estuve embarazada de Milagros. Yo siempre escribo, compongo canciones sobre lo que leo, lo que veo, lo que me afecta y, embarazado, a uno lo afecta es eso. Con Jacinto fue distinto porque estamos trabajando mucho con el tema de los Derechos Humanos y con cuestiones ecológicas.
Tener un hijo estimula la conciencia, uno se afecta más por las cosas que pasan alrededor, piensa más en el futuro y en el presente. Tener hijos abre caminos creativos y lo pone a uno a pensar en qué es importante para su hijo, qué es lo que les vamos a dejar a ellos y a todos los de su generación.
H: - Así uno no componga explícitamente sobre ellos, la sensibilidad sí se sacude con la llegada de un hijo.
A: - Desde que llegó Milagros, a Héctor se le abrió un canal. Mi vida Brilla la escribió Héctor, por ejemplo.
¿Cuál es el legado que Aterciopelados le va a dejar a sus hijos y a los de su generación?
A: - Hemos utilizado la música como un medio para comunicar cosas importantes, sobre todo a partir de Gozo poderoso en donde hay canciones comprometidas con un cambio de actitud como La pipa de la paz. Desde Gozo... fue claro que la música es para hacer el bien, más allá de que sea bailable o sexy, como la mayoría lo hacen hoy.
H: - El haber llegado a una madurez, no sólo como artistas sino a una madurez vital, el haber podido acuñar un lenguaje auténtico y conceptual nos ha permitido empoderarnos de causas benéficas, especialmente en momentos como el actual, cuando son cada vez más cercanos problemas como el conflicto en Colombia o el calentamiento global.
A: - También la posición de la mujer y de los niños. Yo siento ese tema como algo urgente.
H: - Hemos comprendido que es tiempo de actuar. Río es un álbum proactivo, queremos ser más participativos y por eso hemos acompañado causas como el Referendo por el agua, campañas de Derechos Humanos, Derechos de los Niños, todo el tema del desplazamiento en Colombia; ahora estamos apoyando una campaña sobre soberanía y seguridad alimentaria. Creemos que todos tenemos que aportar en ese sentido y que ese debe ser el legado. Los artistas no podemos seguir ajenos e indiferentes frente a lo que está pasando.
En 'Río' ustedes involucran las voces y las risas de sus hijos. En 'Ataque de risa' canta Milagros y está la risa de Saramitú. ¿La idea es aplicar aquello de que 'hijo de tigre sale pintado'?
A: - Hemos asumido el ser artistas con mucha naturalidad integrándolo con la vida cotidiana y con el compromiso en contra de la violencia y a favor de causas. Ataque de risa sale de un proyecto que tenemos con Manolo y Milagros de hacer un disco para niños. Es una canción pacifista que nos gusta mucho.
H: - Y la idea sí es que a nuestros hijos al menos se les vean las rayas...
Héctor tuvo la oportunidad de navegar una parte del río Bogotá. ¿Qué le dejó esa experiencia?
H: - Uno como bogotano sabe simplemente que el río está contaminado y que huele mal. Estar en la navegación fue confrontar esa realidad, saber que las aguas están en ese estado tan triste. Después de ese día lo que tratamos de hacer es empezar a recordar al río para sacarlo del olvido, iniciar un proceso de reconciliación, intentar mejorar sus ámbitos energéticos con cantos, conciertos, con lo que podamos aportar para su sanación.
A: - Esa es una causa con la que ya estamos comprometidos, al igual que con toda la naturaleza y lo hemos hecho desde hace rato, esa inquietud estaba presente en otros discos.
Navidad aterciopelada
Aunque no son muy apegados a las celebraciones y las fiestas navideñas, Andrea y Héctor tienen su modo particular de conmemorar esta época.
Andrea, Manolo, Milagros y Jacinto pasan la Navidad en Potro Chico, la finca de la familia de Andrea en los Llanos. Allá se reúnen con la mamá de Andrea, los trabajadores del lugar y los hijos de éstos para hacer una gran fiesta con sancocho y marrano asado. "Tratamos de darle una onda social al asunto y con Milagros buscamos los regalos para los niños de los trabajadores".
Por su parte Héctor, Carolina, Saramitú y Balán celebran en familia. "El 24 estamos en la casa de Carolina, cenamos y destapamos los regalos y el 31 estamos con mi mamá que casi siempre hace ajiaco. Pero como somos vegetarianos, entonces es ajiaco vegetariano para todos".
Para Aterciopelados el 31 no puede faltar la champaña en la cabeza, las lentejas en los bolsillos y el ritual que se practica tanto en la familia de Héctor como en la de Andrea: dibujar lo que se desea para el nuevo año.
Por: Alejandra López González
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