La educación continuada está convirtiéndose en una ventaja competitiva muy apreciada en el mundo laboral. ¿Qué es y cuáles son sus ventajas?
Cuando se echa un vistazo a la amplia oferta de cursos de educación continuada, maestrías y doctorados que ofrecen las universidades en Colombia y en el mundo, se puede decir que uno nunca termina de estudiar. Sin embargo, ante la oferta es importante discernir. Para comenzar, se deben tener en cuenta las diferencias entre posgrados y educación continuada: los primeros son programas académicos conducentes a un título (especialización, maestría y doctorado), mientras que los segundos (cursos y diplomados) están enmarcados dentro de la educación no formal por lo que su participación es certificada pero no se obtiene con ellos un título profesional.
Los cursos de educación continuada ofrecen una amplia gama de temas que pueden ser abordados desde un interés personal o profesional. Aunque la decisión de qué estudiar está asociada a los gustos, trabajos y proyectos de vida de cada persona, siempre representa una ganancia porque, por ejemplo, tener estudios relacionados con intereses culturales y evidenciarlos en la hoja de vida puede convertirse en una ventaja para romper el hielo en una entrevista de trabajo.
Este tipo de oferta educativa es, además, una de las herramientas más eficaces a la hora de mantenerse a la vanguardia en un campo de conocimiento específico. "Es la manera ideal de aprender y actualizarse en los conocimientos de su área de interés de una forma flexible, ágil y con calidad, permitiéndole fortalecer sus capacidades y lograr mayor competitividad en el ambiente laboral en el que se desempeñe", asegura Alexandra Bolaño, directora del Centro de Educación Continuada de la Universidad del Norte.
Con ella coincide el decano de la Escuela de Posgrados de la Universidad Sergio Arboleda, Julio Roberto Nieto: "Tanto las especializaciones como los cursos cortos se convierten en una herramienta útil para un mejor desempeño en el campo profesional o en la búsqueda de oportunidades laborales más atractivas"¿ Otros de sus atributos es que el alumno no debe cumplir con requisitos académicos previos, es decir que cualquier persona, independientemente de si tiene o no un título profesional, puede acceder a ella a un costo, además, bastante asequible.
Pero ¿cuáles son las ventajas de este tipo de educación frente a especializaciones, maestrías y doctorados? Por un lado facilitan acoplarse de manera rápida y fácil a las necesidades de un cargo laboral específico, bien sea como profundización o como complemento de la formación recibida en el pregrado. "Incluso un buen curso de educación continuada puede ser de enorme utilidad para un doctor o para un magíster en la medida que perfecciona alguna competencia, habilidad o conocimiento específico para su ejercicio profesional o académico", explica el rector del Colegio de Estudios de Administración, CESA, José Manuel Restrepo Abondano.
Sin embargo, no hay que olvidar que los propósitos prácticos que animan a unos y a otros son distintos. "Es muy importante dejar en claro que la educación continuada no pretende competir con los programas de posgrado. Esta educación no reemplaza, ni pretende hacerlo, una maestría o especialización. Los posgrados se caracterizan por ser mucho más comprensivos en su contenido, mientras la educación continuada puede ser un complemento en cuanto ofrece oportunidades de capacitación hacia un énfasis determinado", manifiesta Federico García, director del Centro de Educación Continua de la Universidad Javeriana.
Otro factor a considerar es la duración de este tipo de programas. Por ejemplo, en términos de intensidad, un diplomado puede durar entre 100 y 180 horas, mientras un curso corto se completa entre 20 y 60 horas. Por su parte, las maestrías y doctorados oscilan entre 2 y 5 años, pues desarrollan competencias investigativas que requieren una alta dedicación de tiempo. Por lo general, los cursos de educación continuada se convierten en la puerta de entrada a otros niveles de formación de posgrado.
¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de escoger una de estas opciones? Sin duda hay que fijarse en la seriedad de la institución, los contenidos y experiencias de la formación que ofrecen, las certificaciones y acreditaciones con las que cuentan y la relación costo-beneficio. Para Félix Londoño, director de Investigación y Docencia de la Universidad Eafit, "lo fundamental es que los programas que vaya a escoger hagan parte del proyecto de vida de formación del individuo y estén en sintonía con el contexto y con sus expectativas laborales. No se trata de acumular cartones. Es un proceso de crecimiento personal e institucional en el que hay que evaluar los diversos elementos que respaldan la calidad de los mismos".
Pero entonces, ¿por qué resultan atractivos para las empresas los aspirantes a un cargo con educación continuada? ¿Y de qué manera ésta fortalece y vuelve competitiva una hoja de vida? La respuesta está en que básicamente ofrecen una visión global, integrada y adaptable del conocimiento en un tiempo muy corto. Para las compañías es muy importante contar con empleados permanentemente actualizados y capacitados, capaces de reaccionar sin traumatismo ante un cambio de tendencia o de legislación.
Por su parte, un profesional que acude a la educación continuada demuestra interés por estar involucrado en los procesos de cambio y en las nuevas tendencias. "La hoja de vida de un aspirante debe mostrar su competencia para desempeñar el cargo al cual se presenta. La evaluación de los estudios de pregrado, posgrado y, en este caso, de educación continuada demuestra que el aspirante a un cargo específico cuenta con una formación muy precisa en un tema. Gracias a ese conocimiento puede certificar su experiencia", puntualiza Federico García, de la Escuela de Educación Continua de la Javeriana.
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