En este mes de octubre celebramos dos décadas de la aparición del número cero de 'CREDENCIAL HISTORIA'. El aniversario coincide con el estreno de nuestra nueva serie sobre el Bicentenario.
Cinco personas, entre directores y editores, han sido los motores que han impulsado a Credencial Historia, publicación única en su género: Roberto Posada García-Peña, Jorge Orlando Melo, Camilo Calderón, Enrique Santos Molano y Juan Camilo Rodríguez, su actual director, quien hace en esta entrevista un balance sobre la revista.
¿Conoció usted Credencial Historia durante sus días de estudiante?
- En 1989 no era estudiante, ya hacía unos cuantos años me había graduado pero cada vez me alejaba más de mi profesión inicial -economista- y me dedicaba a la historia. Cuando vi los primeros números de Credencial Historia, me llamaron la atención porque era algo totalmente novedoso. Ni el texto académico especializado ni la publicación anticuada y obsoleta. Ahí encontré numerosos temas que eran una novedad y contribuyeron a aumentar mi entusiasmo por la historia.
¿Qué importancia ha tenido la publicación en el ámbito académico a lo largo de estas dos décadas?
- Existen dos criterios que permiten juzgar la recepción de la publicación: los lectores y los autores. Me sorprende recibir correos electrónicos de todos los lugares del país provenientes de los más heterogéneos lectores comentando los artículos. Desde profesores de escuelas rurales hasta profesores universitarios que han encontrado en Credencial Historia material docente valioso para sus alumnos. De otra parte, los autores, desde afamados historiadores con título de doctorado hasta profesionales noveles responden siempre con satisfacción a la invitación para escribir en la revista.
¿Qué tanta atención suscita entre los catedráticos?
- En muchas ocasiones me encuentro con colegas que me comentan que en sus clases utilizan los artículos de la revista. Señalan, además, que tienen un gran valor pedagógico porque constituyen un buen punto de introducción a muchos temas. Resaltan, además, el material gráfico que es generalmente escaso en otro tipo de publicaciones y que tanto aporta para conocer y despertar interés. En alguna ocasión invité a escribir a un historiador, autoconsiderado de vanguardia, y con sorpresa y disgusto me respondió que ese era el tipo de historia que no se debía hacer. Esa respuesta miope ha sido absolutamente excepcional.
¿Cuál diría usted que es el mayor valor que tiene Credencial Historia?
- Mantener vivo el interés por la historia colombiana en un público que crece y que a lo largo de dos décadas la espera mes a mes y con una nómina amplia de autores a los que se les respetan sus criterios, opiniones y tendencias ideológicas. Por lo demás, sin la extrema rigidez de algunas publicaciones formales del gremio de los historiadores, Credencial Historia promueve el conocimiento histórico de manera amena sin que eso signifique que no sea seria y rigurosa.
De todas las series publicadas hasta ahora, ¿cuál cree usted que constituye el aporte más importante a la historiografía colombiana?
- En sus veinte años, Credencial Historia no siempre se ha publicado con el criterio de serie temática. De manera que en el pasado, especialmente bajo la dirección editorial de Camilo Calderón, se publicaron artículos muy valiosos que aunque no pertenecieron a una serie preestablecida hicieron aportes en su momento y merecen todo el reconocimiento. En tiempos recientes, la serie 'Ciudades de Colombia' llenó un vacío bibliográfico, convocó a historiadores de todo el país y aumentó el interés por la conservación del patrimonio y la memoria histórica en nuestras regiones. Además, como es tradicional en la revista, incluyó un material gráfico y cartográfico extraordinario, muchas veces inédito.
¿Diría usted que la publicación se ha posicionado como una referencia importante para los investigadores?
- Hay que diferenciar el tipo de artículos y de público en el caso de Credencial Historia. Es claro que se trata de una revista de divulgación y no es el medio para presentar resultados de proyectos de investigación histórica. Para eso hay muy prestigiosas revistas en el país y el exterior. Sin embargo hay investigadores que ven con muy buenos ojos que sus trabajos se presenten también para públicos más amplios que aquellos circunscritos a la comunidad de historiadores y por eso escriben también para nuestra revista. El profesor Roch Little, de la Universidad Nacional, me decía que ha recibido infinidad de comentarios favorables sobre su artículo sobre la anécdota en la historia, tema por lo demás polémico. Otros investigadores me han señalado que sus artículos en Credencial Historia son muchísimo más leídos que los que han publicado en revistas del gremio. Naturalmente la revista no compite con las revistas clásicas de historia pero ofrece una ventana para que se difundan nuestro conocimiento.
¿Qué serie le gustaría coordinar en un futuro?
- En lo inmediato, una de carácter libre, de amplia diversidad temática, en la que se presenten artículos de la producción heterogénea y creativa de nuestros jóvenes historiadores. Es decir mostrar para los lectores de Revista Credencial en qué andan hoy los historiadores colombianos, sin tema previo. Un poco más adelante, ya para el otro bicentenario que se acerca, el del 2019, una serie sobre la integración y desintegración de la Gran Colombia, que haga una síntesis del período 1819-1830, tan importante para entender la situación latinoamericana de hoy.
Y la dedicada al Bicentenario, ¿qué enfoque va a tener de modo que se distinga de las demás publicaciones similares que seguramente aparecerán en los medios impresos?
- Aunque será un gran esfuerzo de síntesis, a lo largo de 16 números se hará un repaso del período comprendido entre 1810 y 1819. Aportará algunos elementos adicionales de contexto: los antecedentes, es decir el proceso de colonización del mundo y el imperio colonial español en particular. De otra parte, las miradas posteriores a la Independencia, en la literatura, la poesía; las celebraciones en el siglo XIX y XX. Mirará también aspectos como la música, la medicina, la culinaria, de manera que no se centrará únicamente en los aspectos políticos o militares.
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