Los salmos de la sangre
Luis Barros Pavajeau
Alfaguara. 141 páginas. 2009.
En su novela Ciudad Baabel (2005) el escritor vallenato Luis Barros Pavajeau había probado ya su capacidad para interpretar el pensamiento de los seres humanos. Ahora, en este libro que recoge trece testimonios de hombres y mujeres diagnosticados con sida, consigue trazar un tremendo fresco sobre los sentimientos que embargan a las personas cuando se enfrentan a la muerte. Y aunque sería comprensible toparse con un texto sombrío y triste, resulta ser un libro lleno de humano y razonable optimismo, como lo prueban estos extractos:
¿ "Con esta enfermedá el mundo se le hace a uno más grande".
¿ "Si a alguien se le ocurriera recordarme que tengo los días contados, yo le respondería que la muerte es una aliada excelente para vivir".
¿ "Y antes de que supiera que el sida acabaría por salvarme la vida, viajé con un nombre falso a una de las capitales del Eje Cafetero para acabar con la angustia que me estaba matando".
Días de memoria
Jorge Cardona
Aguilar. 568 páginas. 2009.
Con el rigor periodístico que siempre le ha caracterizado, Cardona decidió recobrar para la memoria de los colombianos los fenómenos sociales, políticos y bélicos vividos por Colombia entre 1982 y 1991. Y lo hizo porque, según él, "la aparición de múltiples libros escritos por victimarios acomodando sus versiones, me llevaron a la conclusión de que debía escribir lo que vi, conocí a través de los colegas del periodismo o he constatado en una dinámica que se deforma con el paso de los años". Tras leerlo, queda la sensación de que los violentos no pudieron con Colombia, a pesar de que sobre las verdades procesales e históricas imperan más los retazos de la versión oficial, o la que han querido imponer los victimarios.
Hot Hot Bogotá.
Alejandra López González
Universidad Central. 129 páginas. 2009.
Esta joven periodista ha escrito una novela de una agilidad impresionante que se lee de un tirón. Soledad, la protagonista y narradora, trabaja como traductora y, al tiempo que vive con Santiago, antropólogo forense, termina envuelta en un affaire con el esposo de una de sus mejores amigas, lo que, obviamente, embrolla la historia página tras página. Pero la autora no está interesada en buscar soluciones ni en ofrecer finales esclarecedores para los cientos de nudos del relato: sabe dónde y cómo cerrar. Y al tiempo que cuenta la historia de Soledad, narra una Bogotá entre desesperada y fascinante, muy lejana -tal como lo apuntara Nahum Montt- "de los lugares comunes de la llamada novela urbana colombiana". En Hot Hot Bogotá se nota al rompe, y para bien, la influencia de Sin remedio, de Antonio Caballero, no sólo por la Bogotá escogida para narrar, sino por la forma de hacerlo. Con esta obra, Alejandra López ganó el Concurso de Novela Corta de la Universidad Central. Merecido premio.
Pelota de trapo
Adalberto Agudelo Duque
Alcaldía Mayor de Bogotá. 169 páginas. 2009.
Ambientada en un país mítico y escrita con rigor, imaginación y un manejo del lenguaje que recuerda a grandes maestros, no mencionados aquí por temor a pecar de exagerados, Pelota de trapo también es una historia premiada con justeza. Ganadora del Concurso Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, en su versión 2008, es una reflexión, no exenta de humor, sobre lo que somos como 'animales urbanos'. Agudelo tiene tanto oficio, que su presencia como narrador apenas es perceptible. El libro sale al mismo tiempo que El son del solo, de Juan Carlos Restrepo, ganador del apartado de cuento en el mismo concurso, y de Literatura y memoria, de Ana María Restrepo, ganador de la beca de ensayo.
La niña de la lista de Schindler
Stella Müller-Madej
Martínez Roca. 316 páginas. 2009.
Stella Müller-Madej sobrevivió al exterminio nazi y escribió este libro cuando la llamó el deber de recordar a los asesinados. Desde su primera edición en 1996, los críticos europeos han dicho de esta obra que es tan conmovedora como El niño con el pijama de rayas, de la que acabamos de ver su versión cinematográfica, y tan realista como El diario de Ana Frank. ¿Qué más credenciales puede exigir el lector amante de este tipo de literatura? Lo cierto es que Stella escribe con conocimiento de causa, porque en 1939 los alemanes invaden Polonia y la deportan, junto con su madre, al temible campo de concentración de Auschwitz, de donde son salvadas gracias a Schindler, el famoso industrial nacido en Moravia. Ya mayor, decide escribir y recordar a todos los judíos muertos a manos de los nazis.
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