El delicioso encanto de la perversión / Sin telones
Por: ALBERTO SANABRIA CRíTICO DE TEATRO |
Uno de los artistas que mejor han sabido retratar los recodos perversos de la mente ha sido el fotógrafo checo Jan Saudek, cuyos fotomontajes son una mezcla de onirismo, absurdo, erotismo, humor e ironía. Cada una de sus obras podría ser una pieza teatral, como Ballerina , con forma de naipe español, cuya protagonista es una mujer que hacia arriba se muestra como un macho con bluyín y revólver y hacia abajo aparece como una delicada doncella con tutú, en un juego de provocadora ambigüedad sexual.
Para llegar a su creación, el artista ha recurrido a sus propios sueños y recuerdos y los ha volcado obscenamente en sus composiciones. Lo mismo se puede decir de Manolo Orjuela y su reciente obra, CabaRed , que se enc uentra en temporada de estreno en Casa Ensamble, con un elenco de actores, músicos y acróbatas encabezados por Cony Camelo.
Se trata de una composición en la que Camelo se prueba como cantante y humorista con muy buenos resultados. Los puntos climáticos llegan con dos divertidas escenas, la de los chayanes y la del cochino baladero.
En la primera, dos acróbatas sostienen una escena de seducción con la protagonista y el público, mientras arman sus figuras.
En la segunda, el actor Fernando Rojas encarna a una especie de domador de circo que juega con el contraste de su imagen de zafio macho y la sensiblería de una balada romántica que convierte en un hilarante poema, que remata con la aparición de Camelo que interpreta la canción y termina convertida en una mesa de planchar. Toda la obra, y en particular estas dos escenas, logran momentos que solo pueden salir de una imaginación febril como la de Saudek o la de Orjuela.
Alberto Sanabria
Crítico de teatro


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