La tragicomedia de los 'indignados' del mundo
Por: CATALINA OQUENDO B |
La guerra de las imágenes es el nombre de la obra de teatro que ha inspirado el movimiento.
Foto: ArchivoUna irreverente pieza teatral se convirtió en inspiración del 15 M y otros movimientos en el mundo.
-Padre, el diablo se ha apoderado de otro jefe de Estado, le dice Marte a Júpiter.
-¡¿Otro?! ¿Y lo dices ahora? ¿Del Noonan?, le pregunta Júpiter.
-Sí, el del síndrome de Noonan se ha vuelto un mentiroso compulsivo, y abusa constantemente del mundo.
Son fragmentos de 'La guerra de las imágenes', la pieza teatral que el 15 M, el movimiento de los 'indignados' en España, considera profética y que les ha servido de inspiración y emblema.
Un texto que ya está en manos de los jóvenes de México, que hace unos meses se organizaron contra las elecciones de su país; los de Chile y los activistas de Nueva York, reunidos en el movimiento de Occupy Wall Street, que ya tienen una traducción al inglés.
Lo más fuerte, dice aún sorprendido su autor, Jeroni Guiem, es que él la escribió hace ocho años, cuando nadie hablaba de indignación o crisis económica, aunque esta ya se gestaba en lo más profundo del sistema financiero mundial. Tampoco era su intención, admite, pero las creaciones siempre escapan a sus autores y andan sus propios rumbos.
"No es que me dedique al tarot, pero resultó que la obra era una metáfora de la crisis y, además, tenía similitudes con el mismo movimiento 15 M. Para mí, esto ha sido alucinante", dice el director, actor y dramaturgo español desde Mallorca (Islas Baleares).
En este trabajo, lleno de absurdos, como la crisis, aparecen Júpiter, Marte, dioses grecorromanos, jefes de Estado, dos grandes del teatro ruso y hasta la madre Teresa de Calcuta, quien se da un viaje de hongos alucinógenos, azuzada por el diablo.
El argumento es el siguiente: el gran dios Júpiter "se da cuenta de que la humanidad está indignada, convoca a los dioses y les da solo un día, hasta el próximo sol, para desobsesionar a los hombres o, de lo contrario, provocará la última gran guerra", explica Guiem.
-¡Basta! Hay que encontrar al responsable de este exceso global, dice en otro aparte Júpiter. Y en esto se parece a la lucha de los activistas del 15 M que, desde el 15 de mayo de 2011, se tomaron la Puerta del Sol en Madrid y acamparon para exigir cambios políticos, empleo.
En contraposición, un jefe de Estado dice:
-¡Cuántos millones! (ríe) ¡Cuántos, pero cúantos! Viva, vivan las comisiones financieras, viva, viva.
Precisamente, los efectos de esas comisiones financieras que pusieron en jaque a Islandia, Estados Unidos y a muchos países europeos fueron algunas de las razones de las protestas de los integrantes de la generación 'ni-ni' (ni trabajo ni empleo). Como Júpiter, piden "encontrar a los responsables", "aquellos que han quebrado organismos e instituciones públicas, cajas y bancos rescatados".
Guiem fue uno de los que se sumaron a la manifestación desde Sevilla, donde vivía para la época. Y aunque no durmió en el campamento con los otros activistas, sí participó en las protestas, que, en principio, se llamaron despectivamente protestas de 'perroflautas' (o de perros e indigentes).
Junto con otros actores profesionales, se dieron a la tarea de presentar una obra cada semana e inspirar la protesta desde el arte. Guiem ya tenía su texto en la editorial sevillana Jirones de Azul, que lo publicó, y decidieron leerlo durante las acampadas.
"El día en que me tocó a mí, se posesionaba el alcalde de Sevilla, que es una ciudad de aristócratas, así que tuvo un efecto especial y la escucharon 500 personas", cuenta Guiem.
De ahí, empezó a rodar gracias a las nuevas tecnologías. De La Rioja, pasó a Madrid; allí, la comisión de traducción que tiene el 15 M votó en asamblea para vertirla y, más adelante, para asumirla como su emblema. Luego, fue llevada a México, a Chile, a Estados Unidos, y ahora se está traduciendo al alemán.
Guiem cedió los derechos de representación de la obra al movimiento 15 M, siempre que sea sin ánimo de lucro, es decir, la pueden presentar sin cobrar, pero sí pedir aportes del público solo para sufragar los gastos de la producción. En este otoño, se presentará en plazas y calles de España.
Una tragicomedia
Tal como dice el dramaturgo Constantín Stanislavsky, "el teatro es el reflejo de la vida", así que La guerra de las imágenes no podía ser sino una tragicomedia. En 81 páginas, muestra situaciones cómicas, escenas lascivas entre Teresa de Calcuta y el diablo; niñerías de los dioses o disputas entre dos grandes del teatro ruso, Anton Chejov y Stanislavsky, que aparecen para enseñarle a actuar a Marte. "El entretenimiento es la máxima, pero tiene un trasfondo filosófico potente. Más allá de que a la gente le guste, que la entiendan más o menos, se queden con la risa o me pidan una conferencia, quería que tuviera profundidad, pero que fuera opción del espectador", dice.
Jeroni Guiem trabaja como asistente del director teatral Cristóbal Jodorovski, quien promueve la psicomagia y el psicochamanismo como técnicas de sanación espiritual. Guiem, de 32 años, se ha especializado en teatro terapia y sus temas giran en torno al mundo de los sueños y las emociones. Por eso, la intención original de la obra era hablar de los elementos básicos que forman al ser humano.
"Hay siete formas de sentir: los cinco sentidos, que crean las emociones vitales, y el pensar e imaginar, las emociones de ensueño", afirma.
Antes de La guerra de las imágenes, ya había escrito Coran 45321, un espectáculo experimental sobre la vida de un narcoléptico, y había asistido la dirección y dramaturgia de La casa de Bernarda Alba, una obra con mujeres de una chabola de Sevilla. Ahora, realiza un montaje con personas en sillas de ruedas.
Sin embargo, es la tragicomedia de los 'indignados' la que ha llegado más lejos, aunque nunca estuvo ni siquiera en sus sueños.
Catalina Oquendo B.
Cultura y Entretenimiento
@cataoquendo


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