El cabaret de La Gata/Critica teatro
Por: ALBERTO SANABRIA |
"Señoras y señores, este es un lugar lleno de misterio, vértigo, magia y sensualidad... Lo que ustedes están a punto de ver es un selecto grupo de hombres y mujeres no tan comunes y corrientes realizando peligrosas hazañas y hasta desafiando la muerte".
Tan sugestiva introducción puede ser tomada totalmente en serio o con una dosis de mamadera de gallo. Si nos vamos por esta opción, esperaremos no solo virtuosismo en las acrobacias y malabares, sino que este sea combinado con ingeniosas salidas humorísticas.
Todo apuntaría a ello, teniendo en cuenta que el texto pertenece a Las 7 vidas del gato , la obra más reciente de La Gata Cirko, actualmente en temporada en La Casa del Teatro Nacional, bajo la dirección de Juan Felipe Ortiz, uno de los promotores del nuevo circo, la improvisación y el clown en el país.
De hecho, no se puede esperar menos de La Gata Cirko, que ya nos tiene acostumbrados a un alto nivel de calidad, con obras como Déjà vu y Zoom .
Lastimosamente, esta incursión de la compañía en el mundo del cabaret se queda corta frente a las expectativas por varias razones, empezando por el anfitrión, eje del espectáculo, que no funciona. Su caracterización es bien lejana de los maravillosos travestis llenos de garbo y espontaneidad de los cabarets clásicos.
La segunda razón es la ausencia de guion que le dé cuerpo, ritmo y crescendo a la sucesión de los números, con lo cual algunas buenas ideas se pierden en el caos; la tercera es la falta de claridad en la selección de la música, que parece una colcha de retazos, y la última es que el humor todavía sale a marchas forzadas.
Alberto Sanabria
Critico de teatro


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