El salsero europeo / Opinión

El salsero europeo / Opinión

Yuri Buenaventura ejerce un magnetismo en el público por su emotividad en tarima. 

Foto:
12 de mayo 2017 , 04:56 p.m.

Yuri Buenaventura está de gira por el país, ya pasó por Medellín y Cali y faltan las presentaciones en Barranquilla el 19 de mayo y en Bogotá el 26, para completar un periplo que ha tenido gran despliegue en los medios nacionales.

No es el típico salsero caribeño o neoyorquino: este personaje se labró la fama en Francia y ha construido allí su carrera montando versiones salseras de Aznavour, Brel y otras leyendas de la canción gala.

La suya es una voz de barrio, con el tono nasal que diferencia el canto popular del académico, y su pronunciación del francés tiene un sabor latino.

Los arreglos de su repertorio son prudentes y funcionales, basados en la clave y afincados en la tradición salsera sin tomar muchos riesgos.

Revisando su videografía, se nota que la eficiente sección de vientos es originaria de Europa y su sección de percusión y coros está conformada principalmente por latinoamericanos, factor que define el acento tropical de su música.

Yuri ejerce un magnetismo en el público por su emotividad en tarima y por los gestos que le imprime a sus ejecuciones, que se apartan de la típica coreografía de la línea de voces de nuestras orquestas de baile.

Como personaje del espectáculo, el perfil de Buenaventura narra una historia de éxito que ha fascinado a los medios de comunicación, la del emigrante que aterriza sin nada en el extranjero, empieza desde el fondo y llega pronto a la cima con su talento.

Sin embargo, debido a que se forjó musicalmente lejos de la audiencia natural de la salsa, que es América Latina, tiene aún la tarea pendiente de conquistar ese público latinoamericano conservador que se desconecta con cualquier sonido foráneo que se salga del libreto.

La temática de sus canciones se aparta de la frivolidad de la salsa actual, que no logra hablar de otra cosa que del mismo romance trasnochado y cansón.

Con temas como El guerrero, sobre el líder asesinado Luis Carlos Galán, o la canción El banano de Urabá, de contenido claramente político, Yuri Buenaventura se desmarca de la salsa comercial y asume una postura valiente.

El único lunar de la visita de este cantante a Colombia es el costo de la boleta, cobrar un millón de pesos por silla es un error, eso lo margina del pueblo al que le habla en su repertorio.

ÓSCAR ACEVEDO
Músico y crítico musical
acevemus@yahoo.com

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