George Michael, un genio incomprendido y un 'sex symbol' decepcionado

George Michael, un genio incomprendido y un 'sex symbol' decepcionado

La estrella británica luchó hasta el final de sus días por imponer su verdadera identidad musical.

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George Michael aparece rodeado de sus seguidores durante el concierto que ofreció el 9 de junio del 2007 en el estadio de Wembley, en Londres.

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Reuters

30 de diciembre 2016 , 07:51 p.m.

Pocos años en la historia de la música han cobrado tantas celebridades como este 2016, que a fuerza de llevarse lo que más queremos, parecía no querer acabarse nunca. A ese largo listado de artistas entrañables de todos los géneros que encabezan David Bowie, Leonard Cohen, Prince, Maurice White, Leon Russell y George Martin, se suma la partida de una de las máximas superestrellas de la música pop: el cantante y compositor británico de origen griego Georgios Kyriacos Panayiotou, más conocido como George Michael, quien falleció en su casa de Goring, Inglaterra, el 25 de diciembre.

Con su muerte, se va otro de los íconos de los ochenta y para quienes crecimos a la sombra de aquellos años maravillosos, esta sucesión de duelos musicales representa algo más que la desaparición física de nuestros ídolos de adolescencia. Exceptuando a Madonna –¡a quien por cierto hay que desearle larga vida!– hemos perdido en los últimos años de manera prematura y en circunstancias escabrosas, nada más y nada menos que a Michael Jackson, Prince y Whitney Houston. Artistas de esa talla no se repiten. (Lea también: George Michael, otro grande de la música que se marchó)

‘Faith’, el comienzo

También en los ochenta ocurrieron dos fenómenos globales: uno, la masificación del video como plataforma de ingresos y mercadeo para la industria musical; y dos, un nuevo boom de artistas británicos que traspasó todas las fronteras y aterrizó con fuerza en el mercado estadounidense. Los astros alrededor de los cuales gravitó esta prolífica oleada fueron David Bowie, Elton John y Freddie Mercury, quienes influenciaron la estética y el sonido de artistas emergentes no solo en la escena del pop sino del rock y la música electrónica. En ese selecto club estaba el dúo Wham!, conformado por George Michael y Andrey Ridgeley, que saltó a la fama en 1984 con el álbum Make it Big, y que alcanzó el número uno con éxitos como Careless whisper, Everything She Wants, Wake Me Up Before You Go-Go, Last Christmas y Freedom.

“Los ochenta fueron muy importantes musicalmente hablando y si quitamos a Michael Jackson y a Madonna, es claro que el dominio en esos años fue esencialmente británico. También hay que decir que David Bowie fue el faro que guió el éxito de quienes venían detrás, como The Human League, Culture Club, Erasure, Depeche Mode, Soft Cell, Frankie Goes to Hollywood y Spandau Ballet y por supuesto Wham!, cuyo éxito en el mercado estadounidense debe mucho a Jazz Summers, su manager, el tipo que se inventó la fórmula y que vio el potencial que tenía el dúo, algo que poco se ha reconocido”, dice Jacobo Celnik, periodista e investigador musical.

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vida y carrera de george michael

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Tras el fin de Wham! en 1986, George Michael se embarcó en solitario en la producción de Faith, uno de los álbumes de culto de los ochenta gracias a canciones como Father Figure, I Want Your Sex y One More Try. Por extraño que parezca, el fenómeno de Faith, que dejó ventas multimillonarias y varios números uno alrededor del mundo, marcó un punto de quiebre en la vida y la carrera de George Michael: mientras saboreaba las mieles de la fama y la riqueza como el nuevo símbolo sexual de la escena pop, empezó a sentir la necesidad de ser realmente quien era. Lo que para muchos parecía el despegue definitivo de su inatajable carrera, para él representó el fin de un ciclo musical y personal. George Michael no quería una pose más, quería hacerse un nombre con un sonido propio, maduro, y lo más importante, tenía muchísimo más que dar como letrista. (Además: El fuerte activismo de George Michael)

“Michael se sintió cada vez más incómodo con la superficialidad y la implacable promoción del estrellato del pop al estilo de los años ochenta. Se apartó de los videoclips y de los programas en vivo, y aunque nunca abandonó completamente el canto sobre el amor y el deseo, se propuso hacer declaraciones más maduras en sus canciones”, escribió Jon Pareles, del New York Times. En efecto, George Michael se hartó del personaje que él y el mercado habían creado (un poco de Elvis aquí, otro tanto de Grease allá, un algo de Village People acá) y sin que el monstruo de la industria lo notara, desde sus primeros éxitos en Wham!, y luego en solitario con Faith, ya venía insinuando que eran el jazz, el soul y el rhythm and blues el verdadero sustento de su alma y de su identidad musical.

Es cierto que Careless whisper fue una balada trilladísima, pero el contrapeso artístico a su cursilería está en el saxofón y en la guitarra española que aportan elementos de jazz y un cierto aire sofisticado que hacen más orgánica y más íntima la atmósfera de la canción. Lo mismo puede decirse de Kissing a Fool, una balada-blues incluida en Faith que a pesar de no alcanzar el mismo éxito en las listas de canciones rompedoras de ese mismo álbum como I Want Your Sex o Father Figure, llamó de inmediato la atención de otras audiencias por fuera de las emisoras juveniles. En Kissing a Fool había jazz y había también una semilla que daría prodigiosos frutos musicales en álbumes posteriores. Fue justamente lo genuino y bien logrado de ese sonido en el espectro de la música negra, lo que llevó al cantante de vuelta a los estudios para grabar I Knew You Were Waiting (For Me) junto a Aretha Franklin, considerada la mejor cantante de todos los tiempos por la revista Rolling Stone. Y para merecer semejante honor, había que ser más, mucho más que una cara bonita. (También: Así es la vida de Andrew Ridgeley, la otra mitad de Wham!)

“I Knew You Were Waiting (For Me), de 1987, sigue siendo el mejor dueto de Aretha Franklin y el apoyo del señor Michael nunca fue una exhortación explotadora. Nunca fue ‘¡vamos chico blanco vamos!’, fue ‘Oh, él lo tiene’. En 2016, todavía no se le reconoce por ello”, escribió Wesley Morris, del New York Times.

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vida y carrera de george michael

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Con I Knew You Were Waiting (For Me), el dúo Franklin-Michael se llevó un Grammy en 1988 y al año siguiente el cantante británico obtuvo el gramófono al mejor álbum con Faith. Tenía el mundo a sus pies y creía estar listo para abandonar el mundo del pop comercial dando un giro radical a su carrera. Lo que nunca imaginó, es que la industria que lo había convertido en superestrella sería su mayor obstáculo en ese objetivo. Sony, su disquera de entonces, consideró un error cambiar la fórmula ganadora y se enfrascó en un pleito legal con el artista, quien acabó perdiendo el caso. En medio de aquel eterno litigio, George Michael publicó un álbum titulado Listen Without Prejudice Vol. 1, que evidentemente no tuvo el mismo éxito de ventas de sus antecesores, pero que encaminó su sonido en la dirección que tanto buscaba con canciones mucho más maduras e introspectivas. Con Praying for Time, Freedom! ‘90, Cowboys and Angels y Heal the Pain, reafirmó sus verdaderas raíces y la marcada influencia que artistas como Stevie Wonder y Etta James tuvieron en su música. Freedom! ‘90 es, de hecho, su declaración de independencia de la industria musical.

‘Older’, la obra cumbre

Afectado por la disputa legal con su disquera y empeñado en romper la ‘maldición’ de Faith, George Michael se alejó de la luz pública y solo a mediados de los noventa publicó Older, su siguiente álbum, dedicado a la memoria del compositor brasileño Antonio Carlos Jobim. Con este trabajo, asentó definitivamente su madurez como músico, compositor (escribió ocho de las once canciones), productor y arreglista. Además de aportar su prodigiosa voz, tocó bajo, teclados, batería, percusión y participó en las programaciones. Su faceta de letrista, que ya nos había sorprendido con Cowboys and Angels y A Different Corner, alcanza un lirismo extraordinario con Jesus to a Child (dedicada a su expareja, el brasileño Anselmo Feleppa, quien murió de sida en 1993), To Be Forgiven y You Have Been Loved.

“Para mí este fue su disco más especial, es toda una oda al amor y es la mejor banda sonora que uno puede escuchar cuando quiere amar a alguien. Se confirma aquí que era un hombre clásico, de alma pura y con una sensibilidad maravillosa para escribir canciones muy influenciadas por el jazz. Amor y gratitud eternas para él”, afirma el melómano y periodista radial Jaime Sánchez Cristo. (Lea también: George Michael, el primer artista que participó en el Carpool Karaoke)

En esa misma línea, vendría Songs of the Last Century, de 1999, su primer trabajo no autoral, en el que interpretó grandes éxitos de la canción anglosajona como You’ve Changed, un declarado homenaje a la cantante estadounidense Etta James. Con sus últimos dos álbumes, Patience (2004) y Symphonica (2014), cerraría un escaso catálogo de estudio que tuvo buena aceptación del público en sus más recientes giras por Europa.

A pesar de haber vendido más de 100 millones de discos y de ser declarado por la Academia de Radio de Gran Bretaña como el intérprete más sonado en la radio de ese país entre 1984 y 2004, un largo historial de drogas y alcohol y una salud precaria sumada a los bajones emocionales que muchos asocian con el duro golpe que para él representó la muerte de su madre en 1997, acabaron llevándose a uno de los símbolos más carismáticos y más queridos de la música británica.

“Lo que la mayoría de sus detractores no pudieron soportar de él, fueron precisamente aquellas cosas que los fanáticos adoraban: su sinceridad de corazón sangrante y su infatigable alegría. En el 2016, es fácil ver todas estas cosas como reliquias de una era pasada, pero se mantuvieron en su apogeo desde finales de los años ochenta. En la agonía de una Gran Bretaña fuertemente dividida en torno al thatcherismo, la marca del pop optimista de Michael sonaba ingenua e incluso ignorante. Pero el tiempo revelaría que todo lo que él hizo fue realmente valiente”, concluye Tyler Huckabee, escritor de cultura pop del Washington Post.

A esa valentía habría que agregar, con merecida justicia, que fue un letrista consumado, un artesano de las buenas canciones, un cantante melódico de impecable afinación, un hombre blanco curtido en la hondura de la gran música negra, un alma incomprendida que a pesar de extraviar una y otra vez su lugar en el mundo, supo rebelarse y reinventarse a todos los niveles a fuerza de coraje y calidad artística. Y esto, como la buena música de los ochenta, prevalecerá, de eso no cabe duda.

Más análisis sobre la causa de su muerte

La Policía británica informó este viernes que los resultados de la autopsia de George Michael, practicada el jueves, “no son concluyentes”, por lo que serán necesarios nuevos análisis post mórtem con el fin de identificar la causa de su deceso. La Policía también aclaró que los resultados de dichos análisis “no se conocerán hasta dentro de varias semanas”.

Sin una fecha definida para el funeral del cantante, fallecido a los 53 años, la prensa británica asegura que músicos como Elton John participarán de la ceremonia de despedida y que su cuerpo descansara en el cementerio de Highgate, en el norte de Londres, junto al de su madre, Lesley Angold.

Juan Martín Fierro
Especial para EL TIEMPO
*Abogado, periodista e investigador musical. En Twitter: @jmartinfierro

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