Cuando los Ramones querían atacar a Rusia

Cuando los Ramones querían atacar a Rusia

Tras 40 años del álbum Rocket to Russia, su ingeniero de sonido rememora detalles de la grabación.

Los Ramones

Johnny, Tommy, Joey y Dee Dee Ramone, la alineación original: una combinación de personalidades opuestas y una de las bandas más célebres del rock.

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ARCHIVO PARTICULAR

09 de febrero 2018 , 09:36 p.m.

Mientras Ed Stasium terminaba de ajustar los micrófonos en una capilla anglicana, sobre la calle 67 de Manhattan, Johnny Ramone entró azotando la puerta, con algo de rabia en los ojos.

Sostenía en sus manos una copia del sencillo God Save the Queen, de los Sex Pistols, aquella banda que resultaba ser, al menos para el siempre adusto guitarrista, la contraparte británica de su grupo, The Ramones.

“¡Estos tipos apestan! ¡Necesitamos sonar mucho mejor que esto!”, gritó Johnny, inyectando presión sobre todos. Y en dos días –21 y 22 de agosto de 1977– grabaron las canciones que conformaron su álbum Rocket to Russia.

“Sinceramente, había visto a los Ramones tocar tantas veces antes que sabía que tenían cómo doblegar cualquier competencia, y eso fue lo primero que hicimos, escuchar God Save the Queen –reconoce Stasium, el ingeniero de sonido de Rocket...–, que realmente era un gran trabajo, pero tratamos de patearles el trasero, y creo que lo hicimos”.

El técnico plasmó en ese álbum la sensación de una grabación en vivo. De ahí que usaran la acústica de esa iglesia, instalando micrófonos adicionales contra las paredes y el techo, una técnica que Stasium aprendió del ingeniero de Queen, Roy Thomas Baker.

El año pasado, la discográfica pidió a Stasium que buscara las cintas originales e hiciera una reedición de aniversario.

“Johnny llevaba la banda a un ritmo militar”, recuerda el ingeniero de aquella época de Ramones en la que todavía estaba Tommy en la batería –luego fue reemplazado por Marky Ramone– y todavía no había llegado el productor Phil Spector: “Nunca había problemas en el estudio, no estaban molestando por ahí. Los primeros tres álbumes fueron, en mi opinión, sus mejores discos, y Rocket to Russia era la banda original en lo más alto de su juego”.

El álbum resulta ser además un registro de la Nueva York de los tardíos años 70.
“Era el lugar en el que tenían que estar. Así como San Francisco era el lugar al final de los 60. La banda tomaba el metro para llegar al CBGB. Nueva York estaba en su sangre y en la mía, no era el ‘Disneylandia’ de hoy, era funky, había prostitutas, teatros de porno, era sucia. Era una zona de guerra”, recuerda Stasium.

En ese ‘escenario’ contrastaba una figura como Joey Ramone, el cantante y letrista, que se caracterizaba por su profunda sencillez y emoción (escondida en su casi dos metros de altura).

Así recuerda a Joey el ingeniero, mientras se le quiebra la voz: “Era un ángel, un corazón. Joey era un genio, el hombre más dulce que quieres conocer en la vida; pienso en él constantemente, los extraño a todos, pero Joey ocupa un gran lugar, era un gran amigo. Estuvimos en contacto hasta el final”.

“Y era un fantástico cantante –añade–. Nunca trabajé con alguien, antes o después, que pudiera entrar al estudio y lograra esos registros tan perfectamente, no necesitabas escuchar dos tomas porque ambas eran idénticas. Sus letras eran divertidas. Era especial”.

La reedición, que incluye entre algunas sorpresas una toma de A Long Way Back to Germany en la voz de Dee Dee y no de Joey, así como una versión inédita de I Don’t Care, circula desde el año pasado y es un bocatto di cardinale para los fanáticos de la banda, completamente extinta (Joey murió en 2001; Johnny, en 2004; Dee Dee, en 2002, y Tommy, en 2014).

Sobre el punk, Stasium (quien además fue ingeniero de Talking Heads, Mötorhead, Mick Jagger) solo agrega: “Se convirtió en algo tremendamente popular desde que Green Day y Blink 182 comercializaron lo que el público piensa que es el punk. A los Ramones realmente no les interesaba mucho el término. Al mencionar a los Sex Pistols, recuerdo la imagen temeraria que ellos proyectaban para todo el mundo, aquel especial de 60 Minutes en el que le vomitaban a la gente; eran muy crudos, mientras que los Ramones eran fanáticos de los Beach Boys, Alice Cooper, Iggy... Ellos no eran así; los llamaban punk, pero eran más algo pop. Las bandas les dan hoy las gracias a los Ramones porque, hasta ese punto, el rock era estático y corporativo. Las canciones de los Ramones eran dos minutos de felicidad”.

CARLOS SOLANO
EL TIEMPO
@laresonancia​

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