En 3 años, el país agregó un libro a su promedio de lectura

En 3 años, el país agregó un libro a su promedio de lectura

El Gobierno reveló los resultados de la Encuesta Nacional de Lecturas.

Encuesta Nacional de Lecturas

De izq. a der.: el Presidente, Consuelo Gaitán, directora de la Biblioteca Nacional; Yaneth Giha, ministra de Educación; Mariana Garcés, ministra de Cultura, y Mauricio Perfetti, director del Dane.

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Mauricio León/EL TIEMPO

06 de abril 2018 , 05:06 p.m.

Colombia entró en la senda de un país lector, a juzgar por los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura (Enlec) revelados ayer por el presidente Juan Manuel Santos, en compañía del director del Dane, las ministras de Cultura y Educación y la directora de la Biblioteca Nacional.

Para entender los resultados de esta medición, Mariana Garcés, ministra de Cultura, explica que por primera vez se midieron las zonas más apartadas del territorio nacional, que la Enlec denomina “centros poblados y rural disperso”.

Estas precisiones son importantes para comparar las cifras de lectura con las que hasta ahora se venía trabajando en el país, cuya medición se hacía solo en las cabeceras municipales.

Los colombianos de 5 años o más (lectores y no lectores) consumen hoy 2,9 libros por año, frente a los 2 libros del 2016 y los 1,9 libros del 2014.

En ese orden de ideas, los colombianos de 5 años o más (lectores y no lectores) consumen hoy 2,9 libros por año, frente a los 2 libros del 2016 y los 1,9 libros del 2014, cifras comparables con la Encuesta de Consumo Cultural del Dane.

“Es la medición que se hace en algunas cabeceras municipales representativas de todo el espectro nacional”, explica a su turno Consuelo Gaitán, directora de la Biblioteca Nacional, desde donde se maneja la Red Nacional de Bibliotecas Públicas.

Al entrar a analizar el hábito de la lectura como tal, el 33 por ciento de los colombianos de cinco o más años expresaron su identificación con el placer por leer.

Impreso y digital

Sobre los formatos en los que prefieren leer los colombianos (lectores de 5 o más años), el 82 por ciento consumió impresos. En paralelo, 70,4 por ciento leyó en soporte digital.

El 82 por ciento lee impresos y 70,4 por ciento lee en soporte digital.

Entre los del primer grupo, la preferencia la encabezan los libros, con un 51,7 por ciento, seguidos de los periódicos (48), las revistas (32,2), los documentos académicos (29) y los documentos de trabajo (19,5).

Por su parte, en el universo digital, el primer lugar de preferencia lo ocupan las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, etc.) con un 64 por ciento. Le siguen los correos electrónicos (39,9 por ciento), las páginas web (38,6) y las noticias o artículos en medios digitales (29,7). Luego, los artículos o documentos académicos en digital (28,2), los documentos de trabajo en internet (17,2) y los blogs o foros en internet (16,5).

Llama la atención que los libros digitales ocupen el último lugar de preferencia, con un 15,7 por ciento.

“Nosotros siempre hemos sostenido, desde el Ministerio de Cultura, que el formato no es un problema. Y hemos trabajado en todos los formatos. El papel sigue teniendo la prioridad todavía en Colombia, pero a nosotros todos los formatos nos gustan. Lo importante es que la gente lea”, precisó la ministra Garcés.

El 90,2 por ciento de las personas mayores de 12 años dijeron que leen a través de un teléfono inteligente.

Al puntualizar sobre el dispositivo electrónico preferido por los colombianos para leer, el 90,2 por ciento de las personas mayores de 12 años dijeron hacerlo a través de un teléfono inteligente.

Niños amantes de los libros

Uno de los apartados novedosos de esta nueva medición es el que indagó sobre las preferencias de lecturas entre los niños de 0 a 4 años. En este punto, el 60,4 por ciento de ellos dijeron que les gustaba que les leyeran.

El 60,4% de los niños entre 0 y 4 años dijeron que les gustaba que les leyeran.

Dentro de ese grupo, al 44,4 por ciento le leyeron o leyó un libro, mientras que el 15,2 por ciento dijo que le gustaba leer.

La Enlec también midió cifras como la asistencia a bibliotecas. En este capítulo, el 44 por ciento de los colombianos (de 5 años o más) dijeron haber visitado una biblioteca pública o comunitaria en los últimos doce meses.

Un 34,7% de los consultados, mayores de 12 años, dijeron que escriben.

A la hora de escribir, un 34,7 por ciento de los consultados, mayores de 12 años, dijeron acostumbrar a hacerlo, mientras que a un 28,2 por ciento no les gusta.

Sobre los soportes donde más escribe la gente mayor de 12 años, el 74, 3 por ciento lo hace a través de un teléfono móvil, el 62,4 por ciento prefiere escribir en papel, el 36,9 por ciento se decide por el computador de escritorio o portátil y el 5,2 por ciento lo hace en una tableta.

No solo las campañas eran suficientes para subir los índices de lectura en el país: teníamos que hacer una política integral. Así creamos ‘Leer es mi cuento’ ”.

Al analizar los resultados de esta encuesta, la ministra Garcés anota que “no solo las campañas eran suficientes para subir los índices de lectura en el país: teníamos que hacer una política integral. Así creamos ‘Leer es mi cuento’ ”.

Gracias a los recursos de este plan, el cual incluyó la capacitación de sus respectivos bibliotecarios, se construyeron, dotaron y modernizaron varias bibliotecas del país.

La recolección de los datos se realizó entre septiembre y noviembre del año pasado, informó el Dane. El tamaño de la muestra se aplicó en 33.995 hogares, donde se entrevistaron 108.383 personas.

Por la dimensión de esta medición, la cual se convierte en una valiosa herramienta para el diseño de políticas públicas de lectura en el país, se realizó una alianza estratégica de varios organismos.

La medición fue realizada por el Dane con la asesoría técnica del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). Así mismo, contó con el apoyo de los ministerios de Cultura, Educación y de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). A ellos se unieron la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín, la Secretaría de Cultura de Cali y la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla.

Carlos Restrepo
Cultura y Entretenimiento
Twitter: @Restrebooks

Análisis/ Nuestra revolución silenciosa

Antes del año 2000, el plan más ambicioso que un gobierno nacional había implementado para fomentar la lectura había sido el de las bibliotecas aldeanas, proyecto que hacía parte del gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938). Esta iniciativa buscaba poner en contacto a la población rural del país, que en ese momento era mayoritaria, con la cultura occidental para mejorar su calidad de vida.
Hoy, muchos años después, el comportamiento lector en el escenario rural nos brinda una estimulante sorpresa.

En el año 2001, el Ministerio de Cultura y Fundalectura emprendieron la campaña ‘Colombia crece leyendo’, que consistió en una invitación a los alcaldes municipales a incluir la biblioteca pública dentro de sus planes de desarrollo y presupuestos anuales. Este fue el antecedente del que sería el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas (PNLB), el cual ha sido el mapa de ruta para incentivar el fortalecimiento de la red y que ha puesto en marcha múltiples iniciativas para democratizar el acceso a la lectura.

Creo que la construcción de tejido social pasa por las palabras (...) Esta encuesta nos da herramientas para seguir apostando por la lectura como instrumento para fortalecer la ciudadanía crítica

Es oportuno reconocer la inmensa apuesta que este gobierno hizo por mejorar el acercamiento de la población colombiana a libros, bibliotecas y programas de promoción de gran calidad. Ayer, la ministra de Cultura reportó la entrega de más de 30 millones de libros y una inversión de más de 687 mil millones de pesos en los últimos ocho años.

En Colombia se han hecho tres encuestas nacionales sobre hábitos de lectura y consumo de libros. En las dos últimas se incorporó un componente relacionado con la visita a bibliotecas dada la inversión estatal en el sector; sin embargo, la encuesta presentada ayer por el Gobierno nos descubre un panorama innovador al medir no solo el consumo de libros, sino las distintas formas de leer. Es, como lo señalaba Mauricio Perfetti, director del Dane: “ … la primera gran encuesta especializada en hábitos de lectura, escritura y visita a bibliotecas que mide estas prácticas en personas desde los 5 años”. Lo más revelador de la encuesta no es si subimos el índice de 2,3 libros leídos al año, o si efectivamente los niños colombianos alcanzaron la megameta de 3,2 libros leídos –cifra que se dio a conocer ya en la encuesta de consumo cultural del 2016–. No quiero restarles importancia a estos datos, pero la verdad es que lo alentador, lo novedoso, lo realmente impactante es que por primera vez tenemos un instrumento que toma en cuenta lo que sucede en el sector rural, que evalúa la lectura en otros dispositivos, que señala lo que pasa en las bibliotecas más allá de la asistencia a ellas y además evalúa la escritura como una práctica central.

Creo firmemente que la construcción de tejido social pasa por las palabras, y creo que esta encuesta nos da herramientas para seguir apostando por la lectura como instrumento para fortalecer la ciudadanía crítica y como un derecho para todos.

Diana Rey
Directora de Fundalectura

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