Residente, el rapero que viajó por el mundo siguiendo su ADN

Residente, el rapero que viajó por el mundo siguiendo su ADN

El excantante y letrista de Calle 13 lanzó un disco como solista, un documental y un libro.

Nuevo disco de Residente, de Calle 13

'Residente' es el álbum en solitario que presentará en vivo el 15 de septiembre en el Luna Park de Buenos Aires, con una banda nueva.

Foto:

Jorge Muñiz / EFE

18 de junio 2017 , 02:36 a.m.

Debajo de esa gorra se asoma el rostro de una persona que ha realizado una larga travesía, como el Ulises de la Odisea, que después de tantos años de batalla logró regresar a su hogar. René tiene 39 años, un hijo llamado Milo (al que le dedicó una canción), una mujer argentina, Soledad Fandiño; cinco discos con el grupo Calle 13 y 24 Grammy Latinos entre 2011 y 2014. Hace unos meses finalizó el proyecto de su vida –un disco solista basado en una prueba de ADN; un documental que registra todo ese proceso, un libro y una página interactiva–, en el que invirtió dinero y horas familiares, cuando al principio, dice, casi nadie creía en él.

“Todo el mundo me dijo que era imposible. Imagina, les contaba la idea de viajar por dos años haciendo un documental basado en mi ADN y hacer todo lo que estaba pensando, y era imposible para mucha gente. Fue bien contra la corriente. Aunque la gente piensa que ya tengo un nombre, todo igual fue complicado. Invertí todo lo que tenía prácticamente a nivel económico y también a otro nivel, como el tiempo y el sacrificio de dejar a la familia. A la vez fueron años intensos de trabajo para hacer estos temas. No descansaba ni los domingos”, reconoce el rapero portorriqueño.

‘Residente’, el álbum en solitario que presentará en vivo el 15 de septiembre en el Luna Park de Buenos Aires, con una banda nueva, es un proyecto que lleva dando vueltas en su cabeza hace varios años cuando se hizo una prueba de ADN y tuvo la visión de hacer música basada en ese registro genético. René decidió abandonar Calle 13 y tomarse dos años para recorrer, grabar y escribir a miles de kilómetros de su casa, en los lugares más distantes y conflictivos del planeta. Un camino que lo llevó por Siberia, la región del Cáucaso (Osetia del Sur y Georgia), Ghana, Pekín, Nueva York y Puerto Rico.

“Yo fui a hacer un documental, el mejor disco que haya hecho, y lo que me encontré en ese viaje fue a mí mismo y empecé a cuestionarme. ¿Por qué carajos estoy haciendo esto? ¿Por qué escribo, por qué soy rapero? ¿Qué quiero? Todo este viaje me pegó para bien y para mal, pero hasta lo negativo fue positivo porque empecé a entender el mundo, desde otro lugar. Nunca lo había visto ni vivido tan cerca”, explica René, con tono existencialista.

Ahora, sentado en el sillón, con el semblante de un artista que ha dejado su zona de confort para probarse a sí mismo y empezar todo desde cero, su gesto corporal se asemeja al de un guerrero en reposo. Cuando le comentamos que su disco ‘Residente’ ocupó los primeros lugares en la lista de discos latinos de Billboard, lanza con honestidad: “Ya me puedo jubilar”.

Tiene claro que el futuro será la promoción de este proyecto que le demandó todas sus energías. Pero una vez eso acabe, no sabe cuál será el próximo paso. René dice que quizás quiera hacer otra cosa en su vida, además de rapear.

“Soy muy crítico. Si siento que no evoluciono, no vuelvo a sacar nada. Así me cueste todo, así no pueda salir a tocar y tenga que hacer otro tipo de trabajo. Si siento que ya no evoluciono como artista, no quiero seguir”, expresa con franqueza René.

Por el momento, escribir y rapear es lo mejor que sabe hacer, y lo demuestra en este álbum conceptual de sonido global, entre la electrónica y los ritmos tribales, grabado en los estudios Electric Lady de Jimi Hendrix en Nueva York, con productores como el argentino Rafa Arcaute, colaboradores de Beck y Diplo, y una larga lista de músicos del mundo, entre los que están Goran Bregovic, Omar Rodríguez López de The Mars Volta, la francesa Soko y Bombino, un héroe de la guitarra de Nigeria.

¿Por qué quisiste empezar todo de cero?

Mano, para mí desarrollar un concepto de cero era difícil. Ese tipo de reto es lo que me movió. Pienso que Calle 13 siempre se iba a poder reinventar, pero, por un lado, quería ganar más espacio en el grupo y hacer mis cosas; y también quería darle espacio a que cada uno tuviera su lugar para crear y conceptualizar. La banda éramos mi hermano Eduardo y yo, e Ileana era más parte de la banda. Pero pues ahora, Ileana sacó su disco con un concepto y mostró que es supertalentosa. Estoy bien contento con lo que hizo, porque lo hizo por ella misma, le metió con todo, ¿entiendes? Así como yo lo estoy metiendo con este proyecto.

¿Cómo fue el distanciamiento de Calle 13?

Llevaba como once años trabajando en Calle 13, un proyecto que empezó desde la universidad. Mi nombre de rapero era Residente. Y luego eso se convirtió en lo que se convirtió y siguió creciendo. Pero ya estaba pasando por un periodo de comodidad, donde la banda ya tiene un nombre y solo esperas a que eso siga creciendo. Ya es una bola de nieve que va sola. Fue cuando me planteé que ya había hecho muchas cosas con Calle 13.

¿Fue difícil el proceso solista, ya sin tus hermanos?

Trabajé como queriendo hacer el mejor proyecto de mi vida. Dejé de tocar por dos años, así que no estaba generando nada económicamente. La gente decía: “Este tipo está loco”. Tenía el apoyo de un canal de televisión para el documental, pero al principio para el disco no tenía presupuesto. Soy impulsivo. No quería esperar por nadie. Quería hacer algo donde sintiera que les estaba dejando algo de calidad a mi hijo (Milo) y a la gente. Como si me fuera a morir. Yo decía: “Mano, si yo me muero, me voy a sentir contento con lo que he hecho hasta ahora”.

¿Por qué tenías un sentimiento tan definitivo siendo joven?

A nivel personal creo que todo se resume a la inseguridad que me viene de chico. Tuve déficit de atención toda mi vida y eso me generó muchas situaciones complicadas.

En la escuela no era el mejor. Y quizás desde ese lugar quería probarme a mí mismo que podía hacer algo grande en la vida. Es algo a nivel muy personal, ni siquiera tenía que ver con hacer algo pretencioso.

Igual tuviste una buena educación artística...

Fui a la universidad y estudié artes por ocho años. Yo no leo ni escribo música. Tengo oído. Puedo hacer sonidos con la boca o usar un programa que me tira las notas de la guitarra. Así compuse ‘Los hijos del cañaveral’. Fui baterista, aprendí a tocar el saxofón y leí música por un tiempo, pero lo dejé de hacer. Lo que quería probar en el disco es que el arte va por encima de todo y logra que una canción sea grande y mágica.

Musicalmente, es un proyecto muy ambicioso...

Piensa que todo lo que estás escuchando y lo que está escrito es real. En ‘Guerra’, tienes a varios países en conflicto colaborando en un mismo tema: tambores de Osetia, panduris de Georgia y cantantes de Beslán. Eso es cabrón, ‘brother’.

El disco tiene el espíritu de Blades en ‘Buscando América’...

Blades es mi maestro, mi inspiración y el primero que hizo algo así en ‘Mundo’. Yo no estoy buscando hacer algo mejor, sino distinto. Soy producto de la generación que creció con él.

GLORIA PLAZA
LA NACIÓN (Argentina) - GDA

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA