El año en que el reguetón se volvió pop de talla mundial

El año en que el reguetón se volvió pop de talla mundial

El mayor género latino del momento trascendió su región de origen. Ahora es una música global.

J Balvin y Steve Aoki

J Balvin (der.), junto al DJ Steve Aoki (izq.).

Foto:

Kevin Winter / AFP

09 de diciembre 2017 , 11:50 p.m.

En una noche de fiesta bogotana a comienzos de este año, el cantante canadiense Justin Bieber escuchó por primera vez ‘Despacito’, de Luis Fonsi y Daddy Yankee, que según los Grammy Latinos es la canción del año. Él, turista en tierras del reguetón, no pudo evitar dejarse llevar por la sensualidad característica del género.

Meses después salió la mezcla de ‘Despacito’, con la voz de Bieber acompañando a Fonsi. Y no fue el único reguetón que unió a estrellas anglo y latinas.

El 2017 fue el año en que el género se consolidó como global y no solo como un sonido latino de moda. Pero esto no pasó de la noche a la mañana. Desde hace años venía formándose un circuito enorme alrededor de esta música, pero solo este año obtuvo el estatus de expresión pop global. En este caso, la categoría de pop no está definida sonoramente, sino por el tipo de espacios que ocupa la música. Artistas como Drake y Taylor Swift pueden no tener mucho en común, pero ambos dominan las emisoras, las listas de ventas y de ‘streaming’, y las discusiones culturales cuando sacan nueva música. Por eso son pop.

El ‘New York Times’, entre otros medios, ha reseñado, analizado y diseccionado a figuras como Ozuna, J Balvin y Bad Bunny y, obviamente, Luis Fonsi y Daddy Yankee en reportajes, entrevistas y ‘podcasts’, prestándoles incluso más atención que en los países latinos. Y no solo fue por ‘Despacito’.

Tiempo de récords

Este año, un reguetón se convirtió en la primera canción en español en llegar al número 1 del Top 50 Global de Spotify: ‘Mi gente’, del colombiano J Balvin, con el productor francés Willy William. Para lograr que siguiera su ascenso, Balvin invitó a Beyoncé –una de las artistas más importantes del pop mundial– a cantar en la mezcla de ‘Mi gente’. Luego de la aprobación de su hija Blue, 'fan' de la canción, Queen B, como es apodada, cantó en inglés y español.

Otro tema exitoso es ‘Ahora me llama’, de la colombiana Karol G y el puertorriqueño Bad Bunny. A ritmo de ‘trap’, este sencillo auguró la gran acogida que tendría el álbum ‘Unstoppable’ de Karol G, y demostró que Bad Bunny es el rey Midas del género. ‘Ahora me llama’ atrapó la atención de una figura que se caracteriza por las colaboraciones: el rapero Quavo, del grupo de ‘trap’ de Atlanta Migos, quien apareció en la mezcla para, en palabras de Karol G a ‘Billboard’, introducirla al mercado de EE. UU.

Pero el éxito de estos temas no se debe a los cantantes norteamericanos. Ellos llegaron cuando ya las canciones habían alcanzado millones de reproducciones y se escuchaban en las discotecas y las radios del mundo.

Y aunque las voces de Bieber, Beyoncé y Quavo no fueron la clave, sí hicieron que los mercados internacionales las tuvieran en cuenta: su presencia ha ayudado a consolidar al reguetón como un género que va más allá de América Latina, y de la lengua española.

Las colaboraciones son simbióticas. América Latina ha protagonizado el mayor crecimiento en plataformas digitales y ‘streaming’ en los últimos años. Así, para un artista como Quavo, colaborar con Karol G y Bad Bunny también es una oportunidad para mostrarse ante un amplio público latino que, de otra forma, habría sido más difícil alcanzar. En estos encuentros musicales, los artistas latinos están jugando de locales. Ninguno de ellos tuvo que cambiar su estilo ni modular sus letras ni, lo más importante, alterar su idioma o su identidad. Con o sin mezclas, su origen sigue siendo claro.

Escuchar el español forzado que resulta de este sincretismo musical deja un mensaje simbólico poderoso: para poder circular como universal, la música latina no tuvo que dejar de serlo.

Precisamente, el enorme paso que dio el reguetón fue balancear el hecho de mantener su identidad y, a la vez, trascender el título de música latina. Evidentemente, lo sigue siendo, pero ya no está limitada a ese marco conceptual, ahora puede sumarse al pop mundial, como también lo son Beyoncé, Quavo y Bieber.

Desde que empezó, el reguetón ha sido mirado por encima del hombro en sus países de origen, entre otras cosas por apelar a instintos básicos. Hoy, como lo demuestran las colaboraciones de los más grandes artistas del globo, este patrimonio de la región ya no es solo latino, es del mundo.

Un género que cambia y se amplía

El sonido del reguetón es menos agresivo que el de hace 10 años. De la mano de J Balvin y Maluma, por ejemplo, ha sumado pasajes melódicos al ‘rapeo’ que lo caracterizaba. Pero aunque cambia, no ha dejado de ser un ritmo cantado en español. No hace mucho, artistas como Shakira cantaban en inglés para conquistar al público anglo. El valor del reguetón está en la diversidad de voces que plantea para un público universal.

SANTIAGO CEMBRANO
EL TIEMPO
En Twitter: @ELTIEMPO

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