Por el gusto y el respeto/ Conexión Sonora

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No se debe restar valor a lo “popular” por creer que hay otra dimensión donde solo existe lo ‘culto’

21 de abril 2017 , 10:18 p.m.

Hay quienes comen empanada grasosa en un puesto en la calle, otros solo lo hacen en sitios que consideran más confiables.

Mi otrora difunto jefe, el legendario de la radio, Álvaro Monroy Guzmán, era más contundente: “Joven, hay quienes comen mocos y quienes no lo hacemos”. Y como extensión rememoro lo que decía Jorge Burbano, uno de mis profesores de primero de bachillerato: “Mi libertad termina donde empieza la del otro”.

Por tendencia, por cultura, por genes, por formación, por entorno, por lo que se quiera, nuestros gustos no pasan de ser eso: gustos. En alguna época, una persona cercana, furibundo cinéfilo, amigo entonces de las programaciones exquisitas de salas como Los Acevedo o la Cinemateca Distrital, un día me dijo: “Me he dado cuenta de que también hay valor cinematográfico en las películas de Rambo”.

En eso está la esencia. En mis conversaciones cotidianas con los de mi círculo de seguidores de la música nunca sobrarán los improperios contra un artista u otro, contra un disco u otro. Puedo ser un gran admirador de Led Zeppelin y uno de mis mejores amigos lo considera un bodrio. Pero con él congeniamos diversos artistas que a otros por su parte no puedo ni mencionárselos.

Maluma está en la lista de artistas que no me gustan, pero también sé que es un trabajador incansable y que lo conseguido no es fruto del azar. Su música me parece terrible pero no por ello lo voy a condenar. Hay gente que gusta de la misma, se enloquece con ella. Lo mínimo que merecen es respeto.

Que el mismo día que murió el cantante vallenato Martín Elías Díaz, otro colombiano, un tanto desconocido para nuestro entorno y cuyos méritos están en los ámbitos de la música clásica hizo una presentación célebre en Europa, y entonces somos un pueblo inculto porque lloramos la muerte del primero y desconocemos el logro del segundo, raya en los límites de la estupidez.

Como le dijo Ricardo Arjona al periodista de CNN: “Si te vas a ocupar en odiar a alguien, eres un idiota. Un idiota que le dedica tiempo a lo que no le gusta es eso: un estúpido”.

No dejan de sorprender estas reacciones alimentadas por las redes sociales.

Discriminatorias, sin duda, y en las que se confunden los valores: en las que restan valor a lo que llaman “popular” porque creen que hay otra dimensión donde solo existe lo “culto”. Cuánto respeto el que nos falta.

Daniel Casas
Periodista musical

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